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¿Sí o no a la propina? Preguntas y respuestas sobre un tema controversial

Los criterios para dejar la proponia y otras respuestas sobre un tema siempre polémico

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03 de septiembre de 2019 a las 05:04

Por Jaime Clara*

Es un tema siempre controversial. ¿Si o no a la propina? ¿De qué depende el monto? ¿Está bien la norma internacional del diez por ciento de la consumición? Preguntas sin reglas generales y de respuestas absolutamente personales.

Una propina es la suma de dinero que se da voluntariamente en reconocimiento a un servicio, una pequeña «gratificación con que se recompensa un servicio eventual», según la definición de diccionario. La palabra proviene del griego propínein que quiere decir beber a la salud de otro. Es que antes, existía la costumbre de beber parte del contenido de la copa y lo que quedaba, lo bebía la persona a cuya salud se brindaba. El término latino «propinar” mantuvo el mismo significado, pero agregó, también, el de beber convidado por otro.

En muchas partes del mundo está establecido que esta recompensa es el diez por ciento de la cuenta final y se cobra directamente; en otros lugares, cada vez más en Uruguay, se preguntan si se quiere incluir el servicio a la hora de pagar, sobre todo con tarjeta, partiendo de la base que se va a dejar propina. Y aquí aparece uno de los nudos gordianos del tema de hoy. ¿En qué circunstancias dejamos la propina en el restaurante? La respuesta es clara y contundente: cuando estamos conformes.

¿Cuál es el criterio de cada uno para dejar la propina?¿Qué tiempo nos tomamos para analizar la calidad del servicio? ¿Consideramos que esa recompensa es nuestra opinión de cómo fuimos atendidos y de la calidad de la comida? Son todos aspectos a tener en cuenta.

Hace un par de meses, intercambiamos ideas con unos amigos españoles -un par de ellos meseros- que reclamaban la justicia de la propina debido a los magros sueldos que les pagaban. En su razonamiento, la propina es el dinero extra, fundamental, para completar una retribución digna. ¿Es el comensal el responsable de que mozo gane un sueldo bajo y que deba ser quien lo equilibre? Muchos de esos mozos, o las casas de comidas, no hacen mucho esfuerzo para ganarse la propina, por lo tanto, ante poco esfuerzo, o mal servicio, el comensal siempre tiene la chance de irse sin dejar un céntimo.

Un relevamiento sin pretensiones estadísticas realizado por delicatessen.uy indica que la mayoría de los consultados asume que no se sienten solidarios ante un sueldo magro de un mozo y por lo tanto, no se acepta que se traslade la responsabilidad a la hora de dejar la propina. A tal punto el problema está instalado en las relaciones laborales, que el empleador usa el argumento de la propina para bajar la oferta de la retribución. Personalmente entiendo que el sueldo debe ser justo por el servicio que se contrata, no más bajo en función de que eventualmente recibirá propinas.

Otra de las conclusiones observadas, es que cada vez más, el comensal razona el monto de la propina en función del servicio, la calidad de la comida, el lugar y hasta el estado de los baños. Muy dispar es la opinión sobre no dejar propina. Son los menos, los que se van sin dejar, al menos, una moneda. Sienten que está «mal visto» irse sin dejar nada.

En Uruguay no hay un criterio del diez por ciento, como a nivel internacional, y en general, el monto lo fija el comensal, «a ojo», en función de cuánto fue el gasto final.

Lo que sí está mal, y no debería aceptarse por más costumbre que haya, es el servicio compulsivo, es decir, que se cobre el servicio sin advertírselo al cliente previamente.

Otras propinas

Según un artículo del diario El País «desde setiembre de 1995, por el artículo 156 de la Ley 16.713 se gravaron las propinas recibidas por los trabajadores dependientes. En 1996 se fijó que el aporte sea tres Bases Fictas de Contribución (BFC). Entre las ocupaciones gravadas están los mozos en establecimientos de gastronomía o en los que expendan comidas y bebidas, mucamos, maleteros, pisteros, mozos de bar y/o cafetería, mozos de plaza, recepcionistas, personal de pista de estaciones de servicios y lavado de vehículos, repartidor a domicilio de garrafas a supergás, entre otras. También están incluidos las propinas de casinos privados, mientras los del Estado y Municipales se rigen por la Ley 16.568 de agosto de 1994. Los choferes de taxis y remises fueron exonerados en 2011».

La propina está en otros ámbitos. Están las paradas de taxis, por ejemplo, cuyos empleados reciben algunas monedas del taximetrista, y muchas veces del pasajero. Esa atención es individual a la persona que amablemente ayuda con una valija o que abre una puerta. Mención aparte es la inmoralidad de que un patrón se quede con las propinas de chicos que abren puertas de taxis y después diga que las reparte con criterios poco claros, en el caso que las reparta.

Según el testimonio de un repartidor de gas, en el citado artículo de El País, es usual que le dejen alguna propina por su trabajo cuando lleva garrafas a domicilio. «En este rubro, las personas dan ese «premio» debido al tipo de servicio que implica. «Un repartidor sube la garrafa por las escaleras, la lleva por pasillos, la coloca en la estufa o en la cocina, y para muchos esto es importante porque no pueden con el peso. Es que en realidad el servicio es hasta la puerta y somos los repartidores quienes ofrecemos dejarla instalada», comentó el repartidor.

Un caso aparte son los turistas, que muchas veces llegan con sus hábitos y deben informados de los usos y costumbres del país. Para muchos el diezmo es lo habitual, en tanto en otros, ni siquiera se detienen en pensar que pueden o deben dejar propina. A veces se deja poco, otras demasiado.

¿A quién no le ha pasado encontrarse con la mala cara de algún cuidacoches, pistero de estación de servicio o taxista, que cree que merece propina o algo más de lo que uno le deja? Hasta en este tema, como en tantos otros, se mide la capacidad de convivencia que tenemos los uruguayos, tanto para dar como para recibir.

*Esta nota fue originalmente publicada en Blog Delicatessen.

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