De un día para el otro, Silvia Ibarra –profesora de Biología de 32 años– se convirtió en un ejemplo para cientos de uruguayos, tuvo un grupo de Facebook con 3.000 seguidores y hasta hubo quien la llamó “heroína ciudadana posmoderna”. La raíz de su tan celebrada hazaña no fue otra que filmar y hacer frente a unos inspectores de tránsito de Montevideo que iban en exceso de velocidad y que, al verse sometidos al escrutinio de la cámara de un celular, decidieron multarla por infracciones que ella alegó inexistentes: no llevar matrícula y no tener puesto el cinturón de seguridad.
20 de enero de 2012 22:12 hs
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“Nosotros somos la ley y podemos hacer lo que se nos antoje mientras no molestemos a nadie”, le espetó uno de los inspectores. Ibarra recuerda que uno de ellos la “trató de estúpida” cuando le pidió sacar la libreta de propiedad y le dijo: “¿Usted sabe leer señora? Acá dice use cinto”. Eso no salió en el video porque el celular se quedó sin batería.
La sobreexposición que tanto preocupa a Ibarra vino de la mano no solo de muestras de afecto. El presidente de Adeom hizo públicas informaciones supuestamente privadas relativas a Ibarra, como que la conductora del auto mantenía deudas con el departamento de Canelones o que estaba requerida por la Justicia por no pagar la patente. Se la acusó, además, de filmar mientras conducía y de editar el video.
Ibarra cree que el problema se magnificó porque no había “algo más fuerte” y debido a que “en el ideario popular los inspectores de tránsito son todos perversos”.
Mientras tanto, la docente se sigue indignando por otros aspectos de la sociedad uruguaya, como “que se criminalice a los chiquilines”. Y por si queda alguna duda de su intención de despegarse de las etiquetas de la fama inusitada, afirma: “Yo soy una persona más común que el pasto. Lo que me sucedió es una anécdota”.