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¿Podrá Uruguay tener una tenista en el circuito profesional?

Guillermina Grant ganó el Uruguay Bowl, es la mejor de Sudamérica en su categoría (sub 18), pero el sacrificado mundo del tenis le plantea obstáculos que muy pocas uruguayas pudieron superar

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26 de octubre de 2019 a las 05:04

Desde que el hombre es hombre anda midiendo el mundo. “Para todos los pueblos y para todos los tiempos”, dijo Napoleón Bonaparte cuando firmó la ley que establecía que un metro era un metro. La diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano de París, así se calculó lo que medía un metro y nació el metro patrón, una unidad de medida que luego se iría aceptando en diferentes países. Previo a eso se medía en varas, pies, brazos u otras partes del cuerpo humano, de hecho un metro eran tres pies reales. 

El metro patrón de tenis uruguayo es Pablo Cuevas, antes la unidad de medida era Marcelo Filippini, y antes Diego Pérez, y así podríamos seguir. Si algo sucede se va a buscar el metro y se mide. Y algo sucedió. Guillermina Grant ganó un torneo internacional juvenil llamado Uruguay Bowl. El suceso vino acompañado del dato: desde Pablo Cuevas no lo ganaba alguien nacido en Uruguay. 

Grant hace un tiempo que viene pisando fuerte en el tenis. En 2018 fue la primera en el ranking sudamericano en la categoría hasta los 16 años. Ganó cinco de los ocho torneos que jugó y en dobles fue campeona en los seis que participó. A esa edad la organización a cargo de la competencia continental se llama Confederación Sudamericana de Tenis (COSAT). El siguiente escalón, en el que se encuentra ahora Grant, está bajo la órbita de la Federación Internacional de Tenis (ITF), que replica el modelo ATP o WTA. Torneos que según su importancia reparten determinadas cantidad de puntos. Existen los torneos grado A (Grand Slam) y luego categorías de 1 a 5. El Uruguay Bowl es grado 2. 

La tenista

“Guillermina tiene la ventaja de que es bastante completa”, comienza diciendo su entrenador Enrique “Bebe” Pérez Cassarino. El capitán de la Copa Davis y entrenador referente en el Carrasco Lawn Tenis, explica: “ Puede jugar de fondo, pero también tiene un buen juego de red que a medida que va madurando lo empieza a usar más. Se adapta bastante bien a las distintas superficies, más que nada las dos tradicionales: polvo de ladrillo y cemento”.

El presidente de la Asociación Uruguaya de Tenis es Ruben Marturet, de Guillermina dice que es una “profesional completa”, lo de completa lo dice por lo que hace dentro y fuera de la cancha. Si bien la joven tenista perfila al profesionalismo, Marturet cuenta que “a veces no es fácil cuando hay que elevar el nivel, por eso la importancia de viajar”. 

Esa misma cautela tiene su entrenador: “Es un camino largo el del profesionalismo”. No hay que poner la carreta adelante de los bueyes, o en su versión tenística, no hay que ir a la red sin antes sacar. 

El camino 

El futuro inmediato es claro, luego de ganar el Uruguay Bowl (que finalizó el sábado 19 de octubre),  Guillermina jugará torneos en Argentina y Bolivia. En el cronograma figuraba un torneo en Santiago de Chile que tuvo que ser suspendido. El objetivo es quedar lo más arriba del ranking mundial sub 18. Hoy Grant se encuentra en el puesto 84, escalando unos 20 puestos más se aseguraría poder entrar directamente en el cuadro principal de un Grand Slam. El detalle a tener en cuenta es que el ranking con que finalice el año no será el mismo con el que arranque en 2020. Las nacidas en 2001 dejarán de ser sub 18, así que la uruguaya comenzará la próxima temporada mejor ubicada. 

La idea de su entrenador es poder jugar los cuatro Grand Slam Junior el año que viene. ¿Y el después? Bebe Pérez habla del después:  “La idea es que Guillermina juegue el último año de juveniles en 2020, intercalando con algún torneo mayor. Luego es una decisión personal, la de querer continuar con el profesionalismo. Son entre 8 y 9 meses fuera de casa durante el año, la concesión de poder venir, dar exámenes y continuar no es tan sencilla”.

Si hay algo que saben los tenistas es que los primeros pasos en el profesionalismos son los más sacrificados. 

La experiencia de Pérez lo dice con estas palabras: “Salvo que seas muy bueno, al comienzo en el profesionalismo son unos cuantos años de mucha incertidumbre, en un circuito que no se ve. Tenés que estar muy convencido que eso es lo que querés”.

Por el Círculo de Tenis de Montevideo pasaron varias de las últimas promesas femeninas, Diego Demichelis, entrenador, cuenta que “el filtro para el profesionalismo es grande. El costo es muy alto. Y los apoyos escasos. Después es todo esfuerzo individual. Me pasó con dos chicas que entrenaba, una fue promesa olímpica hace dos años, Fernanda Secinaro, pero dejó de jugar”. 

Palabras mayores

Para conseguir un punto en el ranking WTA es necesario sumar en tres torneos distintos. A diferencia de los hombres, donde un partido ganado en un torneo ya te otorga puntos, en las mujeres no. Se explica por la menor cantidad de competidoras, eso que hace que algunos torneos no tengan clasificación previa y anotandose ya entres al cuadro principal. Algo que en hombres no sucede. 

En el ranking ATP figuran: Pablo Cuevas, Martín Cuevas y Franco Roncadelli, también está Ariel Behar si se mira el ranking de dobles y Francisco Errampuse. Cinco en total. Mujeres ninguna. 

Demicheli explica la situación: “Hay menos mujeres jugando al tenis que hombres. El hockey capta muchas chiquilinas, la gimnasia rítmica también. No es atractiva la competencia a esas edades. Si se destacan un poco tenés que tener una estructura económica atrás que te pueda solventar todo. Es inviable”. 

Marturet sabe que a esas edades hay que trabajar en dos sentidos: “Generación de torneos y fortalecer la actividad de los clubes. Promover que los clubes compitan en la región, para subir el nivel”. 

Uruguay no cuenta con una tenista en el ranking WTA desde 2015, cuando Margot Mercier logró sumar un puñado de puntos. Unos años antes y durante cinco años, estuvo Estefanía Craciun (nacida en 1987). 

La historia de Craciun comienza con una raqueta heredada de un primo. Las victorias llegaron más temprano de lo esperado, a sus 16 años ganó su primer future, por lo que se salteó el resto de la etapa de juvenil. Era el año 2003, la carrera la bancaba con lo que sacaba de cada torneo más la ayuda de sus padres. Eso implicaba entre otras cosas viajar sola, sin entrenador, buscar con quién entrenar en cada torneo. 

“Jugaba siempre pensando en que tenía que ganar para seguir manteniendo mis viajes y entrenamientos”, dice Estefanía que habla de ese circuito que no se ve, el que no se televisa, el que no tiene ojo de halcón, ni esperan lentes de cámaras para ser autografiados. 

Explica Craciun: “Mientras que estás en carrera, los torneos grandes cubren gastos de hotel y comida. Una vez que estás en esos torneos ganás más dinero y son menos los costos. El problema es llegar hasta ahí porque en los torneos que jugás para llegar hasta ese nivel no te dan nada”. 

Una vez, Estefanía fue por una prueba de Adidas a jugar a la academia de Nick Bolletieri (palabras mayores en la formación de tenistas). Craciun llamó la atención del reconocido entrenador: “Me dijo que quería ser mi entrenador porque tenía todo para estar entre las 50 del mundo, el entrenamiento no lo pagaba pero tenía que pagarme igual los viajes y los hoteles”. 

El circuito profesional no te espera, no entiende de tiempos personales. Entonces la carrera de Estefanía como tenista se terminó, más temprano de lo esperado. “Creo que deje la carrera en un momento raro”, reflexiona Craciun, y agrega: “Uno deja de jugar cuando no gana o está en un periodo malo o todo lo contrario cuando se cansó de ganar tanto”. Lo dice porque previo a su retiro en el año 2008 había ganado los últimos tres torneos future que jugó. 

“Es un deporte muy difícil el tenis yo ahora lo comparo con el fútbol (la pareja de Estefanía es el futbolista Walter López) y es todo mucho más fácil. Te lesionás, tenes médicos, fisioterapeutas y seguís cobrando el sueldo. En el tenis no. Del tenis que puedan vivir cuando dejen de jugar con las ganancias son los primeros 70. En el caso del fútbol, creo son un montón”, cuenta Estefanía, radicada en Italia donde ha jugado algún interclubes. 

La competencia entre clubes deja alguna ganancia para los tenistas: “Si en Uruguay fuera así con jugar Interclubes una vez al año cubrirías al menos los gastos del entrenamiento. Pero no hay nada por eso es mucho más difícil”, dice Craciun. 

No hay dos carreras iguales, pero las experiencias pasadas describen los posibles caminos para ser profesional del tenis. Guillermina Grant hoy está en boca de todos, es una de las mejores jugadoras del mundo en su categoría. El paso siguiente es hacerse mayor. 

Bonicelli, la más destacada de la historia del tenis
La mejor tenista uruguaya de la historia es Fiorella Bonicelli quien compitió en la década de 1970. Ganadora de Roland Garros en dobles mixto (1975) y en dobles (1976). En singles acumuló un par de finales: Abierto de Argentina 1972, Monte Carlo 1978. Supo entrar varias veces en el cuadro principal de Roland Garros. 
Desde 1988 la WTA registra 21 jugadoras uruguayas entre singles y dobles. Las más destacadas: 
Patricia Miller: Medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de 1987 con tan solo 15 años. Su máximo ranking fue 218 en el año 1989.
Estefanía Craciun: Se mantuvo en el ranking desde el 2003 hasta el 2008. Su máximo fue 246 durante el año 2007.
Margot Mercier: La última uruguaya en figurar, fue en el año 2015. Su hermana Cecilia también logró ingresar al ranking en el 2013.
Otros detalles

Ranking
En el ranking WTA la mejor sudamericana es la brasileña Beatriz Haddad en el puesto 107, quien actualmente suspendida por dopaje en el mes de junio. 
Luego aparece la paraguaya Verónica Cepede en el puesto 140, la argentina Paula Ormaechea en el 206 y la colombiana María Camila Osorio en el 214. Si el corte se realiza en latinoamericanas, se puede tener en cuenta a la puertoriqueña Mónica Puig, la sorprendente ganadora del oro olímpico en Río, que se ubica en el puesto 81. 


No figuran tenistas uruguayas en el ranking WTA, mientras que en el ATP están Pablo Cuevas (42º), Martín Cuevas (443º) y Franco Roncadelli (1796º). 

Edades
Si el top 20 femenino del se observa desde las fechas de nacimiento, se encuentra que nueve tenistas tienen 23 años o menos. La última ganadora de US Open es la canadiense Bianca Andreescu de 19 años. También en esta última edición, ganó sus primeros partidos Coco Gauff, la nueva promesa del tenis estadounidense, con solo 15 años logró avanzar hasta tercera ronda. 

Nombres
La WTA tiene sistematizado el ranking a partir de 1988, previo a ese año los archivos siguen siendo a mano. 

El top 10 de la WTA
1ª Ashleigh Barty (Australia) 
2ª Karolina Pliskova (República Checa)
3ª Naomi Osaka (Japón)
4ª Bianca Andreescu (Canadá)
5ª Simona Halep (Rumania)
6ª Petra Kvitova  (República Checa)
7ª Belinda Bencic (Suiza)
8ª Elina Svitolina (Ucrania)
9ª Serena Williams (EEUU)
10ª Kiki Bertens (Holanda)

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