Minuto 64', el palo devuelve el remate que en velocidad, con gran potencia y precisión manda al arco Tabaré Viudez. Martín Lasarte expresa gestualmente la sensación de impotencia. No puede creer tanta mala suerte en una tarde que se le había planteado cuesta arriba tras la expulsión de Diego Polenta a los 33', en la que nueve minutos antes Ramón Arias había salvado un gol increíble en la línea –que el técnico había empezado a festejar– y en la que veía que el equipo se le iba a caer otra vez, como ya le había sucedido en las dos últimas semanas ante Plaza Colonia y River Plate. La suerte de Nacional estaba echada. Un poco por esa falta de fortuna y mucho porque el segundo tiempo le había devuelto un partido que no esperaba y que lo incomodaba, con Peñarol protagonista, manejando la pelota al ritmo que planteaba ese doble cinco que descubrió Leonardo Ramos con Walter Gargano y Cristian Rodríguez. Fue entonces cuando definitivamente Lasarte y el hincha de Nacional habían comprendido que aquella racha de 1.238 días sin derrotas en los clásicos tenía fecha de caducidad.
A otra historia: ¡Volvió Peñarol!
La mejor versión de Peñarol cortó una racha que le pesaba y le ganó con autoridad a Nacional