Se terminó el mundial para España y como ocurre en situaciones similares, cuando un campeón tropieza, las elucubraciones están a la orden del día. Que Vicente Del Bosque es un burro, que Casillas es espantoso, que a Xavi e Iniesta hay que jubilarlos, que si Diego Costa no se nacionalizaba español no tenía puesto ni en la selección del municipio de Lagarto, donde nació.
Y seguirán, que España volvió a ser la España de siempre, que el Niño Torres es una niña... Y así, los van a lapidar sin pena. Los pergaminos, bien ganados desde 2008, arrugados y por el piso. Porque el mundo del fútbol es así, blanco o negro.
El último campeón del mundo es de los primeros en armar las valijas de retorno. Después de 180 minutos de fútbol, dos derrotas, siete goles en contra y solo uno a favor (y encima de penal) se marcha de Brasil. Antes tendrá que enfrentar a Australia con la cara de vinagre que pueden tener dos equipos que ya están eliminados.
España cayó frente a un bravo Chile. Un equipo que desde su golero hasta el último delantero no se da nunca por vencido. Tiene aprendido de memoria el libreto del técnico argentino Jorge Sampaoli y lo desarrolla en la cancha sin importarle el equipo que tiene enfrente.
El miércoles le puso el pecho al actual bicampeón de Europa y campeón del mundo. A los 19 minutos ya se puso en ventaja en una jugada a todo vértigo que comenzó en un error en la zona de volantes española. Vargas, el delantero que deslumbró en la Universidad de Chile, que pasó sin pena ni gloria por Napoli y que ahora pertenece a Valencia, eludió con un perfecto enganche el cierre de Casillas y terminó con éxito la maniobra.
Chile no le dejó espacios a España. Le cerró todos los caminos. Con presión, con voluntad de los 11 que estaban en cancha (fue impresionante cómo marcaron Arturo Vidal y Alexis Sánchez), encerró a España.
No dejó trascender a Iniesta, tampoco a David Silva y apenas Xabi Alonso apareció un par de veces en el área, antes de que lo reemplazara Koke. Los jugadores españoles fueron y chocaron, fueron y chocaron...
Antes del cierre de la primera parte, Charles Aranguiz marcó el segundo. Tiro libre de Alexis, rebote de Casillas y puntazo del futbolista que defiende a Inter de Porto Alegre.
Anímicamente España desapareció de la cancha. El gol que falló Busquets en el segundo tiempo, debajo del arco, es una muestra del momento. Los gritos de aliento de Ramos y la mirada perdida de Del Bosque, le pusieron el tinte dramático.
Chile fue superior. Dominó el resto del encuentro. Y España se fue. Como lo hizo el Rey.