3 de julio de 2014 12:08 hs

Abel Hernández es uno de los jugadores de selección con más personalidad a la hora de definir sus looks. En el pelo pasó de la pelada total al corte mohicano, y también las rastas y trenzas. Pero se destaca con los tatuajes.

El miércoles, el jugador de Palermo se realizó uno más: el logo de la Copa del Mundo, recuerdo inolvidable que le quedará a pesar de haber jugado pocos minutos. Lo hizo con Nacho Debia, el mismo tatuador con el que había trabajado José María Giménez cuando debutó en la selección, cuando se estampó en la piel la fecha del partido ante Colombia.

Antes de viajar al Mundial, Abel ya se había tatuado a un rapero en el brazo. Y también la cara de sus padres en el torso, un Cristo, unas estrellas y, como Josema, la fecha de su debut en la selección: 11 de agosto de 2010.

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Además, el joven delantero tiene tatuada una frase: “No juego al fútbol por ser el mejor sino porque me gusta”.

“Abel es un pibe re humilde. Me contó que el Mundial fue increíble, que estuvo impresionante, a pesar que pudo jugar poco. Tengo una foto de una medalla que le dan por participar”, contó a El Observador Debia, que además de Giménez ha tatuado a varios otros futbolistas, como José María Francio y Horacio Peralta, entre otros. “Está bueno porque agarrás confianza, te cuentan entretelones del fútbol”, cuenta Debia.

A la hora de responder acerca de si le gustaría tatuar a algún otro jugador de la selección, el “tatuador de los futbolistas” no duda: “Me encantaría que me llamara Luis Suarez, de hecho mi hijo se llama Luis por él”.

Además Debia opinó sobre el tatuaje que se hizo el chileno Mauricio Pinilla: la imagen del gol que erró ante Brasil, y en la cara, la frase: “A un centímetro de la gloria”. “Que venga un jugador y se tatue la cara es como escalon más arriba. Pero también es cierto que recorrió el mundo”, dijo, y agregó acerca de lo llamativo del hecho el chileno se tatuara un gol errado y no un momento de triunfo: “A veces los tatuajes pasan por lo que tenés en el corazón, que no las querés olvidar y te lo reflejás en la piel. Calculo que lo hizo por eso. Yo he tatuado a parejas que se han separado, y se quieren tatuar el símbolo de la separación, por ejemplo un ojo llorando”.

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