Romina Manguel

Romina Manguel

Periodista de El Observador Argentina

Opinión > Guerra en Israel

Abramos los ojos, esto pasa en la Argentina

Abramos los ojos, esto pasa en la Argentina. Por Romina Manguel
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19 de octubre de 2023 a las 10:20

Hubo una amenaza de bomba en la embajada de Israel. Están todos bien. Para los que te dicen “¿y qué te impacta?”, “Vivís en Buenos Aires, está muy lejos Israel”. Cualquiera que tenga un poquito de humanidad lo vive como propio, particularmente los judíos.

Ahora déjenme contarles cómo lo estamos viviendo, porque no todos lo están contando y ya hay un momento donde me parece que es importante blanquear y sincerar. Más allá de que este es un país en el que se puede caminar con la kipá y nadie te va a decir nada. Donde los judíos no son agredidos en las calles, y no pasa como en Alemania donde están poniendo la estrella de David en cada casa donde vive un judío.

Yo les voy a contar algunas cosas que pasan en algunos colegios judíos, y no quiero señalar los establecimientos. Quiero preguntarles a los papás y a las mamás, y también a cada uno de los que profesan esta fe, cómo se sienten o cómo se sentirían, si por ejemplo reciben comunicados desde los colegios donde hablan del contexto y de la situación que se está transitando en Israel, de que piden cumplir con los protocolos de seguridad para cuidar a toda la comunidad educativa.

Te piden evitar la concentración de personas frente al edificio, no llegar antes de tal hora ni después de tal hora para evitar que haya mucha gente y se genere algún tipo de confusión en la entrada, desconcentrarse rápidamente, no permanecer en ingresos ni esquinas. Hoy yo a mis hijas les tengo que explicar cómo tienen que entrar al colegio acá en la ciudad de Buenos Aires.

Sigo: no detener los vehículos en las puertas de nuestros edificios porque quién sabe. Estamos hablando en un país donde hubo una amenaza de bomba en la embajada de Israel y en un país que sufrió dos atentados que la justicia le atribuye a la organización terrorista Hezbolá. 

Que los chicos traten de comer en la escuela, que no salgan, que mis hijos, que tus hijos, que los hijos de muchos de los que nos están escuchando, les tenés que decir: “Viste que vos salías a comer con amigos, viste que vos seguías tu vida habitual, viste que vos…". No. No podés, porque te pueden atacar.

Esto no sabía si contarlo o no, pero me parece que puede aportar: a chicos de escuelas judías les piden que no usen los uniformes que los identifican como alumnos de las instituciones, e informalmente en los chats de papás y mamás se pide que por un tiempo evitemos que los chicos lleven la imagen de estrellas de David.

A mí nadie me puede venir a decir “cómo te conmueve que esto pase si estamos tan lejos”. Esto nos está pasando a todos. Sentíamos que después de estar dispersos por el mundo, había un Estado seguro y ese Estado seguro hoy está tratando de ser un Estado seguro después de la masacre que cometió Hamás.  

Ahora busquen, piensen y hagan este ejercicio: piensen en dónde más los judíos se les pidió que no parezcan judíos. Imagínate si a vos te dicen: “ché no salgas con tu cruz, descolgate la virgen, porque te pueden atacar por el simple hecho de llevarla". "Tratá de de no llevar el uniforme del colegio que elegimos para que te forme en la fe judía porque te pueden atacar acá en Buenos Aires, donde además hubo dos atentados". 

Nada me hace pensar que no podría haber un tercero. Somos un blanco, en el sentido de que tenemos una enorme exposición a nivel internacional. Cualquier cosa que pase en Argentina tiene muchísimo lugar en los diarios del mundo y sin embargo la impunidad del atentado de la Embajada y el atentado a la AMIA hace que el que quiera hacer alguna macana sabe que por lo menos no la va a pagar muy caro.

Piensen en sentar a sus hijos -esto solamente pasó en la Alemania nazi- , donde los judíos trataron de parecer menos judíos. Hasta que el régimen del Tercer Reich decidió identificarlos como judíos para que no quepa ninguna duda de que eran judíos y le ponían una estrella amarilla muy grande.

Si alguien no tuvo la posibilidad de verla, pueden ir al museo del Holocausto, pueden ir a la casa de Ana Frank y pueden ver ese retazo de tela amarilla que les obligaban a usar. Y los judíos tenían horarios en los que no podían salir a hacer las compras para no juntarse con el resto, para que el resto no tuviese que ver a los judíos. Entonces podían hacer las compras de 9 a 11 y esto estaba reglamentado.

Después los judíos no podían ejercer profesiones liberales, después los judíos no podían ser dueños de empresas, después los judíos no podían tener ningún tipo de acción en empresa, después los judíos no podían estar en los directorios, después los judíos no podían caminar por las calles, después los judíos estaban en un gueto, después los judíos terminaron siendo cremados y asesinados en cámaras de gas.

No, no estoy exagerando. Me voy a tomar el tiempo porque quiero ser muy prudente en los dichos. ¿Tengo miedo? Supongo que sí. La vedad que sí. Y tengo bronca. Porque después de tantos años de hacer que mis hijas se sientan profundamente orgullosas de su historia, de sus orígenes, de sus abuelos que sobrevivieron a todo esto pensando que nunca más lo iban a tener que pasar y después de años y años y años contándoles algo que les parecía imposible… ¿cómo el mundo permitió que no puedan profesar su fe?, que no puedan rezar, que no puedan usar la kipá.

Y vos se lo contabas a tus hijos como algo de que el mundo fue un horror. Y el mundo evolucionó. Hoy estamos orgullosos y vamos al templo y vamos a la sinagoga y rezamos los viernes y prendemos las velas y cantamos nuestras canciones. 

¿Saben qué? Ahora muchos papás y mamás que elegimos para nuestros hijos una formación judía, les tenemos que decir: “Sabés que la cadenita mejor no”. Me contaba una mamá que tuvo que mentir a sus hijos y cuando le preguntaron por qué no usar la cadena les contestó: “Porque están robando”. 

Porque no podés decirle que mejor no mostrar que sos judía hoy. El nivel de violencia que significa solo eso, no quiero dejar de compartirlo. Decirle a mis hijas que no están seguras si salen a comer con el uniforme del colegio porque las identifican como parte de una institución judía… 

Hoy mis hijas van a un templo, porque quieren ser como maestras de escuelas judías. Y yo tengo miedo, no quiero que vayan. Pero por otro lado no quiero decirle que no vayan. El otro día le pregunté al presidente de la DAIA (Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas), por qué la DAIA no dio ninguna directiva para suspender momentáneamente las actividades de la colectividad y me contestó que de hacerlo ese día ganaría el terrorismo.

Me gustó el lugar donde se paraba. Sin embargo, si me preguntan, yo estoy atragantada con la idea. Yo así no quiero vivir. Si entienden por qué insisto y hablo y el tema está en agenda y continuamente acá invitamos a dar testimonio del horror porque es lo que está pasando… no es solamente en Israel. No se confundan, no se circunscribe a lo que está pasando en Israel.

Lo decía bien Débora Plager. En la “Constitución” de Hamás no se dice: “Vamos a borrar a todos los judíos que viven en Israel y en los límites”. Sí dice: “No vamos a parar hasta no terminar con la extinción del último judío en la faz de la Tierra”. Y Argentina forma parte de la faz de la Tierra y así la estamos pasando.

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