2 de diciembre 2020 - 9:56hs

Silvia Samurio vivía en Salto, junto a sus hijas -Manuela y Micaela Rossi- y siete perros. Para la familia, estos animales son como un integrante más, que reciben el mismo trato que los humanos. A raíz de esta “forma de vida” comenzaron a cocinar comida para mascotas y venderla a conocidos.

Hace cuatro años, el negocio explotó cuando se animaron a vender en Montevideo y hoy en día tienen su propio local –Bartola- ubicado en Pocitos. Entre los últimos lanzamientos que tuvo el emprendimiento, se destaca una panadería para mascotas, en donde se encuentran desde galletas hasta kits de cumpleaños para los canes. Todos los productos son artesanales, no contienen colorantes y van desde los $ 150 hasta los $ 450.

“Si bien la idea es ofrecer comida para cualquier tipo de mascotas, la mayor parte de nuestros clientes tienen perros”, comentó Samurio, quien explicó además que no quieren que el proyecto termine siendo un negocio sin contemplar el buen trato para los animales.

Samurio contó que el paso para abrir una panadería se dio después de haber vendido una empresa de fumigación en argentina, de la cual era propietaria. Al comienzo, para testear la demanda, ofrecían los productos en un foodtruck alrededor de Montevideo y se dieron cuenta que el público respondía favorablemente. “Nosotros buscamos que el producto sea excelente, pero la atención también sea como el cliente y la mascota se merecen”, comentó la propietaria, que considera que estos aspectos son el diferencial de Bartola.

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Una vez que tuvieron la oferta en el local, la demanda conformó las expectativas de las tres fundadoras y Samurio comentó que todos los días “aparecen uno o dos clientes nuevos”. Si bien trabajan fuertemente su estrategia de comunicación a través de Instagram, el boca a boca hace su trabajo y para la empresaria esto viene siendo fundamental. “Cuando la persona sale contenta y ve a su perro feliz, suele recomendarnos”, agregó.

Samurio afirmó que para que el negocio sea rentable, la persistencia es fundamental, porque los precios implican vender grandes cantidades para obtener ganancias. Junto a sus hijas, tiene claro que el proceso es lento, pero están convencidas de que la consolidación no tardará en llegar y cada vez tendrán más clientes. Una de los secretos para esto es no perder de vista que “todo el amor hacia las mascotas suma”, teniendo claro que el objetivo no es volverse un lugar “frío” en donde lo único que se busca es facturar.

En la región este tipo de proyectos no son tan comunes, pero sí en Europa la oferta viene creciendo de un tiempo a esta parte. Samurio comentó que cuando fundaron Bartola, se basaron en ejemplos del Viejo Continente, en donde hay una cultura a favor de “mimar y tratar bien a las mascotas”.

Gentileza Bartola El local de Bartola ubicado en Pocitos

Por otro lado, de cara al futuro, el equipo que dirige Bartola tiene aspiraciones de seguir creciendo. Samurio comentó que ya tienen algunas ideas para llevar adelante, pero prefirió no adelantar cuáles debido a que aún no tiene nada preciso en la mira. Lo que sí dijo es que intentará incluir tanto a los perros como a los dueños, a modo de que puedan compartir un rato de distracción.

Cuando se le pregunta a Samurio cuál ha sido la clave para crecer en un rubro poco explorado, la respuesta es “nunca conformarse con nada”. Recordó que cuando llegaron de Salto, el comienzo se hizo bastante cuesta arriba pero no significó un freno para avanzar.

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