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Agustina Bermúdez, la multifacética jugadora del único club que solo juega en femenino en la AUF

Juega y entrena en el único equipo del fútbol femenino de la AUF que no tiene cuadro masculino; practicó básquetbol, fútbol sala, es profe de educación física y entrena a las formativas

Agustina Bermúdez

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08 de marzo de 2021 a las 05:02

Los días de Agustina Bermúdez son un laberinto de horarios, viajes y entrenamientos. Pero cada día que termina, la pasión por lo que hace se renueva. Futbolista, profesora de educación física, entrenadora en formación y jugadora de fútbol sala en retirada, esta volante ofensiva fue una de las figuras de Náutico en el Torneo Rexona del ascenso del fútbol femenino que el próximo fin de semana definirá el título con Racing tras conseguir el año pasado subir por primera vez en la historia del club. 

A diferencia de todo el resto de los equipos del fútbol femenino de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), Náutico es el único que no tiene un par masculino. 

“En 2018 teníamos bastantes jugadoras grandes, queríamos elevar el nivel en que competíamos y entre nosotras y el club decidimos competir en la AUF. Náutico está ahí porque quiere, no porque sea una obligación o requisito de un club tener femenino para que el masculino pueda jugar alguna copa internacional”, dice Bermúdez a Referí

En su tercera temporada el equipo logró el ascenso con figuras como Katia Dietrich en el arco, Natalia Pereira y la experiencia de Aida Camaño, figura del equipo y jugadora de selección a sus 36 años. 

Bermúdez comenzó a jugar siendo niña junto a su hermana melliza Rosina, quien también integra el plantel de Náutico. 

“Mi padre iba a jugar al club, en la parte social, y nosotras siempre lo acompañábamos”, recuerda. 

Eso la llevó al baby fútbol. Después probó con el básquetbol y luego volvió al fútbol dividiendo su pasión entre el césped y bajo techo, en la modalidad fútbol sala. 

Juega fútbol sala y fútbol 11

En la Liga Universitaria jugó en la Universidad Católica y en Seminario. En 2016 se vinculó con Náutico donde además de jugar entrena a la sub 14 y es ayudante de Guillermo Ciganda, DT del primer equipo, en la sub 19. 

“El club entrena en el complejo Devoto de Camino Pichincha y en el Complejo Schiaffino de Parque Lavalleja. Las condiciones en infraestructura son excelentes. Cuando los equipos van a jugar amistosos al Devoto quedan impactados por la calidad de la cancha”, explica. 

Fútbol sala en Malvín

Corría el año 2016 cuando Bermúdez también se enganchó con el fútbol sala. 

“Ese año jugaba cuatro partidos por fin de semana. Con Náutico jugaba al fútbol 8, con Seminario al fútbol 11 en la Liga y jugaba en dos equipos de sala: Seminario y Universidad Católica”. 

La pelota al pie

Cuando se quedó sin equipo de fútbol sala, a nivel AUF, se enroló con Malvín en 2019.

“La definición del torneo quedó pendiente por la pandemia. Después que termine este año quiero darle mi prioridad a Náutico”, dice. 

Es que el equipo va a jugar por primera vez en Primera. Para eso contará con el retorno de Tamara Pírez, goleadora de la B en 2019.  

“El año pasado salía a las 10 de la noche de Naútico para estar 10 y 10 en Malvín y entrenar hasta las 12 y cuarto y volver a casa ya en madrugada”, dice Bermúdez, una de las tantas historias de sacrificio y amor por el fútbol que se ven en el Torneo Rexona del fútbol femenino.

Juega de volante

“Antes me gustaba mucho más  el fútbol sala, pero desde el año pasado me enganché más con el fútbol 11 porque tuvimos un muy buen año.  En fútbol sala juego de pívot. Me marcó mucho mi primer entrenador que fue Mauricio Fernández, un crack, ahora está dirigiendo a las juveniles de River Plate y dos por tres lo cruzo. Este último año, en Malvín, tuve al Pato Pastoriza, otro crack”.

Además de jugar en el Torneo Rexona de fútbol femenino de la AUF y entrenar a las formativas de Náutico, Bermúdez se recibió en 2018 de profesora de Educación Física. 

Trabaja en el Jesús María, el colegio donde estudió y además de gimnasia tiene a su orden el equipo de fútbol femenino. “Es algo mucho más recreativo pero intento transmitirles mi pasión”.  

El año pasado comenzó en la Asociación Uruguaya de Entrenadores de Fútbol la licenciatura para recibirse de entrenadora. 

“Tengo salvadas las licencias B y C y el lunes empecé a cursar la A”, cuenta. 

En las canchas de Náutico

“Me copa mucho dirigir y voy armando el camino específicamente en fútbol apuntando a lo profesional”.

Por ahora lo hace con las sub 14 y sub 19. 

Le gusta el juego del belga Kevin De Bruynee y la perseverancia de Luis Suárez, pero dice que aprende de sus compañeras en el día a día. 

“En el fútbol femenino se ve un crecimiento, pero no podemos quedarnos con eso, con que ya está, no, hay que seguir formándonos, tener más jugadoras y ofrecerles mejores  condiciones, darles cosas. En algunos cuadros algunas jugadoras van cobrando viáticos y eso ya determina que no se pague para jugar. Claro, este es un club especial porque es un club social, no es de fútbol, por lo que es como un mundo aparte. Estamos en AUF por nosotras, fue una decisión de las jugadores con el club para tener un mejor lugar para competir”, dice la enganche.

“Desde que estoy en el deporte solo me perdí cuatro partidos. Tres por estar dirigiendo afuera a las juveniles y uno porque estaba de viaje”.  Pasión que se le dice.

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