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Belén Clavijo, de aquel rechazo a este amor por el arbitraje, hasta llegar a Internacional

Belén no quería arbitrar, quería ser futbolista; hizo el curso solo para darle el gusto a su padre y se enamoró de las Reglas de Juego

Belén Clavijo

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22 de febrero de 2021 a las 05:00

Belén Clavijo quería jugar al fútbol. Su aspiración era entrar a una cancha como futbolista. No le interesaba seguir la carrera de su padre Rafael Clavijo, quien se desempeñaba como árbitro de OFI, incluso cuando él le insistía. Hasta que un día, cuando tenía 18 años y no había terminado el liceo, solo para dejarlo contento y luego poder decirle con buenos argumentos “no me gusta el arbitraje”, se anotó en un curso intensivo de seis meses. Fue entonces cuando se enamoró de las Reglas de Juego y no abandonó más.

Clavijo fue la primera mujer en arbitrar en el fútbol masculino de Colonia y desde 2021 porta con orgullo el escudo de asistente internacional. Además dirige en el Torneo Rexona de Primera División de fútbol femenino de AUF, en juveniles masculinos y en Primera División Amateur.

En una charla con Referí, relató los detalles de su historia de superación, cómo sobrellevó los primeros partidos, quienes la criticaban más desde afuera de la cancha, cómo hace para trabajar de lunes a viernes en la Intendencia de Colonia del Sacramento (donde nació y reside) y viajar los fines de semana para arbitrar en Montevideo, y qué significa ser Atleta de Cristo, grupo mundial que también ella integra.

Belén Clavijo en las calles de Colonia del Sacramento

“Siempre quise jugar al fútbol, pero hace más de 20 años el fútbol femenino no era lo que es ahora y no había cuadro de mujeres en Colonia. Entonces la única manera de jugar era con los varones y no estaba bien visto. Nunca tuve la oportunidad de jugar y fue algo que siempre me quedó pendiente” contó.

Su padre era árbitro en el fútbol del Interior y quería que su hija también lo fuera: “Se hizo un curso en Colonia para arbitrar y me dijo que lo hiciera, yo no lo quería hacer porque a mi lo que me gustaba era jugar, no me gustaba arbitrar. Me insistió tanto que le di el gusto como para decirle ‘no me gustó, ya está’. Pero cuando empecé el curso me sucedió todo lo contrario a lo que imaginaba porque me encantó desde el primer día. Se hacía los sábados y esperaba toda la semana a que llegara el sábado siguiente para ir. Me enamoré del arbitraje”.

El fútbol desde otra perspectiva

Lo que más le gustó fue ver el fútbol “de una manera que nunca antes había visto”. Hasta entonces siempre lo observaba como hincha: “Ahora lo veía desde otra perspectiva, me gustó muchísimo conocer las Reglas de Juego, y después estar adentro de la cancha con los jugadores; poder vivirlo desde adentro fue algo que me atrajo”.

Si bien antes del curso no le llamaba la atención el arbitraje, siempre estaba atenta cuando su padre repasaba las reglas porque le interesaba aprender. También lo acompañaba cuando se juntaban con otros jueces en el estadio a ver un partido y deliberar sobre las distintas incidencias: “Yo era una más, me sumaba y fui entrando en el ambiente del arbitraje”.

Belén, a la derecha de la imagen

Belén terminó el liceo y sin tener claro aún su futuro, se anotó a un llamado para trabajar en la Intendencia de Colonia y fue seleccionada. Más adelante estudió periodismo deportivo, aunque aún no tuvo la oportunidad de ejercerlo. Al mismo tiempo, aprovechó que AUF y OFI hicieron por primera vez en Colonia un curso de arbitraje y se anotó. Fueron dos años y a la cancha: “Lo primero que hice fue fútbol masculino. Empecé con sub 14, inferiores, después hice sub 20 y en Primera división. Fui la primera mujer en arbitrar Primera división en Colonia”.

Tenía 20 años cuando debutó: “Estaba muy ansiosa esperando la oportunidad. Ya habían probado algunos que habían hecho el curso conmigo, pero yo, al ser la primera mujer arbitra, me costó un poquito más. Venía remándola para que me tocara, estaba súper ansiosa. Cuando tuve la oportunidad fue un orgullo porque había trabajado dos años para lograrlo y fue muy lindo”.

Críticas femeninas

Recordó que en su primer partido en Primera mostró tarjetas rojas, pero lo aceptaron bien, aunque “me miraban con desconfianza, pero de a poco se fueron acostumbrando”. Sin embargo, las peores críticas llegaron desde su propio género: “La mayor resistencia que siempre tuve fue de las propias mujeres que iban a ver los partidos. No sé que es lo piensan cuando nos ven a nosotras adentro de la cancha y se les ocurre gritarnos. En realidad, deberían estar orgullosas porque otra mujer logró hacer algo en un ambiente de hombres”.

No especificó, pero contó que le gritaban “cualquier cosa”, muchas irreproducibles. “Había gente que me gritaba cuando estaba por entrar a la cancha, antes de que empezara el partido, por las dudas. Debe ser para que, si después le embocaba todo y no tenían para gritarte, ya se habían desahogado”.

Belén Clavijo en un clásico

A nivel de AUF comenzó en 2016, en juveniles. El primer partido fue de fútbol femenino. Estuvo un año a prueba, dirigiendo a mujeres y a varones, viajando los fines de semana a Montevideo, algo que aún sigue haciendo. “Llega un momento en el año que es cansador; cuesta más madrugar tanto, porque para estar en Montevideo a las 8 de la mañana tengo que salir de Colonia a las 5. Pero como es lo que me gusta, no dudo ni un momento si me levanto o no". Y brinda una pauta que le permite crecer en el arbitraje en el Torneo Rexona de fútbol femenino de la AUF: "Siempre estar mentalizado en lo que vas a hacer te saca ese cansancio, te motiva, te alienta, y lo haces de la mejor manera posible”.

El sacrificio dio frutos

Además de cumplir tareas en la Intendencia coloniense de lunes a viernes, de entrenar todos los días, Belén viaja a veces sábado, a veces domingo y a veces ambos días para dirigir: “Si no te gusta llega un momento que te supera la situación y lo dejás. Gracias a Dios me encanta y trabajo toda la semana para llegar bien al fin de semana. Entreno y voy a nutricionista para mantenerme de la mejor manera posible”.

El sacrificio dio sus frutos, porque desde este año es árbitra asistente internacional, por lo que está capacitada para dirigir en torneos de Conmebol: “Es un orgullo y una emoción haberlo logrado, costó muchos años. Cuando empecé el primer curso en Colonia no lo pensaba, pero cuando empecé en este ambiente y a arbitrar en AUF, fue un sueño que tuve y se va hacer realidad”.

Belén Clavijo

En 2019, cuando aún no tenía el escudo internacional concurrió a un seminario de Copa Libertadores y en diciembre del año pasado a otro para jóvenes talentos. En AUF está en segunda categoría, por lo que puede arbitrar Primera división en fútbol femenino y en masculino Tercera división, sub 19 y Primera C.

Atleta de Cristo

Belén integra también el movimiento Atletas de Cristo: “Mucha gente piensa que los árbitros no somos atletas, pero sí lo somos, deportistas y atletas, y quienes integramos este grupo somos cristianos. Lo que hacemos es dar un mensaje positivo, un mensaje de esperanza y hacer conocer a Dios a través de Atletas de Cristo”.

El brasileño Kaká es uno de los deportistas más conocidos mundialmente y que integran este grupo: “En Uruguay hay varios lugares donde se reúnen, nosotros tenemos uno en Colonia para juntarnos” contó la árbitra y aclaró: “No tienen por qué ser relacionados con el fútbol, pero tienen que ser deportistas, cualquiera que sea, tampoco profesional, puede ser amateur o que les guste jugar al fútbol o correr. Hay mucha gente a lo largo del país, aunque no tengo un número exacto”.

Mientras tanto, Rafael está feliz del camino recorrido por su hija. “Está re-emocionado porque después de todo el sacrificio que hizo para convencerme de hacer el curso, no puede creer que me haya gustado y a lo que llegué. Al final tenía razón”, dijo la asistente internacional.

Las mujeres en el fútbol profesional
“El otro día debutó una compañera en el fútbol profesional como asistente (Daiana Fernández), después tenemos a Claudia Umpierrez que está como central y para nosotras es un orgullo y una aspiración. Verlas a ellas nos incentiva a lograrlo en algún momento también. Es un camino que están abriendo para el resto de nosotras, así como lo hicieron otras antes cuando nadie se imaginaba que iba a ver mujeres. Para nosotras es una alegría ver mujeres en partidos de Primera división o internacionales, porque sabemos que nos abre una puerta para todas”.
¿Jueza central o asistente?
“Ahora estoy muy orgullosa de lo que logré como asistente, pero siempre me van a gustar las dos. Le tengo un cariño muy especial a ser asistente porque es el que me abrió la puerta a llegar al nivel internacional. Son diferentes y los dos se complementan, lo que tiene que existir es una buena comunicación tanto del central como del asistente y si los dos hacen el mejor trabajo que pueden va a salir bien el partido. Si lográs ser muy buen asistente y tenés un central que no se compromete tanto, se complica, o viceversa. Si o si los dos tienen que estar comprometidos al 100% porque somos el tercer equipo en la cancha”.
La ayuda del VAR
“A nosotros nos facilita muchas cosas y sirve para corregir errores. Los árbitros queremos cometer el menor error posible y el VAR ayuda a eso. Es obvio que siempre nos vamos a equivocar porque somos humanos y el VAR lo que hace es ayudarnos a cometer la menor cantidad de errores y al arbitraje le hace muy bien”.
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