5 de septiembre de 2014 21:32 hs

Por primera vez desde que comenzaron los enfrentamientos entre el gobierno de Ucrania y los rebeldes prorrusos del este del país, se alcanzó una tregua avalada por ambas partes, que lanza una tenue esperanza de distensión en el conflicto que se vive en esa región.

La agenda del día de ayer podía dar lugar a que hubiera grandes anuncios y así sucedió. En Minsk, capital de Bielorrusia, se reunieron los miembros del grupo de contacto que busca una solución a los enfrentamientos en Ucrania. En paralelo, en Newport, Gales, los mandatarios de los 28 países de la OTAN concluían su cumbre bianual de dos días dando un respaldo a los países aliados del este de Europa y anunciando la creación de un cuerpo militar de respuesta rápida.

Aunque independientes, los hechos están relacionados, ya que la decisión de la OTAN en gran medida se explica como una reacción ante la victoria parcial que obtuvo el primer ministro ruso Vladímir Putin en torno a Ucrania. Sucede que el cese de hostilidades sigue en grandes líneas el plan de paz de siete puntos sugerido por Putin el miércoles pasado. Ayer fue aprobado por las dos partes implicadas –Ucrania y los rebeldes prorrusos, que participaron del diálogo por primera vez– y ante la mediación de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). Aunque es el segundo que se declara para Ucrania –en junio hubo uno de 10 días–, este es el primero que cuenta con el aval de ambas partes.

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Según anunció el presidente ucraniano Petró Poroshenko, se elaborará una hoja de ruta que estipulará cómo se implementará la tregua. Ese texto incluiría el control internacional del alto el fuego, el canje de prisioneros de guerra –que comenzaría hoy mismo–, el repliegue del armamento pesado y la apertura de corredores humanitarios.

A la hora 18 local entró en vigor el silencio bélico.

El temor es que ahora los gubernamentales y los rebeldes no lleguen a un pacto más duradero. De acuerdo con la agencia de noticias EFE, los bandos no han interpretado lo mismo y eso complicaría las futuras negociaciones.

Según ese medio, Poroshenko entendió que habrá un crecimiento hacia la descentralización del Estado, mayores competencias económicas y garantías sobre el uso de la lengua rusa para Donetsk y Lugansk, originalmente las principales demandas de los insurgentes. Pero el representante de los rebeldes de Lugansk, Igor Plotnistski, precisó que esta “medida forzosa para poner fin al derramamiento de sangre (...) no significa de ninguna manera un cambio en el camino de la escisión” de Ucrania. El líder agregó que los separatistas, que proclamaron su independencia por medio de un referéndum a mediados de mayo, “harán todo lo posible para que el resto de asuntos pendientes para el arreglo de la situación en Ucrania se decidan en la mesa de negociaciones”.
Mensaje a Moscú

A 2.000 kilómetros de distancia, en la ciudad galesa de Newport, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, anunciaba un “mensaje muy claro dirigido a Moscú”: la expansión y presencia más visible de las tropas del bloque del Atlántico Norte en los países bálticos.
Lituania, Letonia y Estonia tienen habitantes rusos como Ucrania, pues hasta 1991 integraban la URSS. Comparten frontera con Rusia y temen un eventual avance de sus tropas. Por eso en los últimos meses la OTAN ha estado dedicando esfuerzos especiales para la protección de estas zonas más expuestas, y ayer resolvió integrar un cuerpo de 4.000 soldados y fuerzas especiales para acudir adonde sea necesario. Rasmussen comentó al cierre de la cumbre que Polonia, Rumania y los bálticos podrían acoger algunos centros operativos de estas brigadas.

Ucrania no forma parte de la alianza occidental y, de hecho, su posible ingreso en 2010 fue vetado por el entonces presidente Arseni Yasteniuk, el mismo que renunció a fines del año pasado tras las protestas de los proeuropeos. Las nuevas autoridades ucranianas ya han manifestado su deseo de formar parte del grupo y, ante el rechazo que esto genera en Moscú, el secretario general de la OTAN se mostró firme ayer. “Ningún tercer país tiene el poder de vetar quién entra en la OTAN (…). La Alianza tiene las puertas abiertas”, insistió, y puso como ejemplo a Georgia y Moldavia, que antes formaban parte de la URSS y ahora negocian su ingreso al bloque.

En la misma línea que Rasmussen se pronunciaron el anfitrión de la reunión, el primer ministro británico, David Cameron, y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien aseguró que el principio de defensa colectiva de los aliados “no es negociable” y aseguró la OTAN “defenderá a todos sus aliados”, en relación con esas naciones del este que se sienten más amenazadas.

Escepticismo de Occidente

La noticia del alto el fuego en Ucrania llegó a Gales cuando estaba concluyendo la jornada de debates y por eso no modificó las decisiones. Ante la novedad, los occidentales presentes en Gales se mostraron escépticos sobre las posibilidades de que efectivamente se implemente la paz.
Por ejemplo, Rasmussen dijo que “daría la bienvenida si un alto el fuego real se establece, pero que primero se declare el alto el fuego, y después, lo que es crucial, que se implemente de buena fe”. Obama, por su lado, comentó: “Estoy esperanzado, pero también escéptico debido a pasadas experiencias. Hay que probar que el acuerdo se cumple”. (Con agencias)

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