Mundo > Un año de gobierno

AMLO dijo que cumplió 89 de 100 promesas pero la economía no sube y el crimen no cede

“Todavía lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no termina de crecer”, dijo el presidente haciendo referencia al aniversario de su mandato

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07 de diciembre de 2019 a las 05:03

No sería descabellado pensar que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) no haya dormido bien la noche anterior al 1º de diciembre, el día previo a que se cumpliera un año de haber asumido la presidencia de México, y que sus detractores se ensañaron con un balance negativo de su gestión. 

Es el  primer gobierno de la izquierda en la historia de México y ojos muy atentos están mirando lo que está pasando en ese país, tan grande como cercano a la primera potencia del mundo, los Estados Unidos (EEUU).

Como era previsible, el mismo domingo 1º, el mandatario defendió sus supuestos logros desde el histórico El Zócalo, en un discurso que no convenció, pero sí a seguidores entusiastas que piensan que un año de gestión no es suficiente para sacar conclusiones. 

AMLO dijo que de los cien compromisos que hizo en su campaña, 89 se han cumplido. Se refirió a reformas a la Constitución; al combate a la corrupción (su principal bandera) y que incluyó medidas legales más duras que alcanzan a la figura de fraude electoral; a la prohibición de la condonación de impuestos; la persecución al robo de combustibles; el rango más alto de distintos programas sociales; la eliminación del fuero al presidente para que pueda ser juzgado en funciones por cualquier delito.

A todo ello, sumó, entre otras, una ley que garantiza el voto libre y secreto en los sindicatos y la cancelación de la reforma educativa de su predecesor, Enrique Peña Nieto.

“Todavía lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no termina de crecer”, dijo el presidente haciendo referencia a la transición y ruptura que pretende hacer tanto de gobiernos anteriores como de políticas neoliberales. 

Dijo que necesita otro año para “consolidar la transformación”.

Pero la verdad es que el sol no se puede tapar con un dedo, y al menos dos de las promesas clave de AMLO que no se han cumplido, tienen un impacto en la vida cotidiana de la gente: la inseguridad sigue alta en el país (la violencia organizada y entre carteles de narcotráfico les ha resultado prácticamente imposible de desmontar) y la economía está lejos del 4% de crecimiento que proyectó el mandatario. En el mejor de los casos, crecerá menos del 1%  al cierre de este año, según organismos internacionales.

Sobre la política de seguridad pública, la reforma que permite al Ejército y a la Marina combatir el delito y la creación de una Guardia Nacional, aún no están dando resultados. Si bien las cifras de asesinatos no han aumentado en México, tampoco han disminuido. 

La política del nuevo gobierno, resumida en la frase “abrazos, no balazos”, de apoyos económicos y becas a jóvenes de escasos recursos para evitar que sean tentados por grupos criminales, no ha tenido un impacto en una baja de la violencia.

Además, desilusionó que los operativos para desmantelar las bandas lideradas por el narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán (en una presión de alta seguridad en EEUU desde julio), no hayan contrarrestado la criminalidad en México. El operativo con el que se pretendía capturar el pasado 17 de octubre a uno de sus hijos, Ovidio Guzmán, puso en evidencia la fuerza letal del narcotráfico. 

Esa tarde se desencadenó el terror cuando, ante el intento de detención a Ovidio Guzmán, en Sinaloa, la delincuencia salió a las calles con armas de alto calibre y las autoridades prefirieron liberar al implicado para evitar una masacre de civiles, según cálculos de las Fuerzas Armadas. 

El hecho se suma a otros enfrentamientos que tuvieron lugar en estas semanas, como una emboscada en Michoacán en la que murieron 13 policías, la más mortífera en los últimos años. A la masacre de tres mujeres y seis niños de una comunidad mormona del norte del país y a eventos violentos en Coahuila, con un saldo de 21 muertos, y otro en Sonora y Guerrero, con nueve y 15  asesinados, respectivamente. 

De enero a noviembre, se han cometido más de 29.000 homicidios en México, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). 

El jueves 5, William Barr, fiscal general de EEUU, se reunió con AMLO y otros miembros del gabinete, luego de que el gobierno de Donald Trump calificara a los carteles mexicanos de la droga como organizaciones terroristas., algo que no comparten en México. Ambas administraciones acordaron fortalecer el Grupo de Alto Nivel de Seguridad (conocido como el Ganseg), con el fin de combatir el crimen organizado transfronterizo.

Asimismo, ha aumentado la delincuencia en torno al robo de gasolina, con fuerte impacto social, lo que ha afectado la imagen del presidente.

En cuanto a la nueva política económica (de un enfoque desarrolista y marcada por la cancelación de contratos, como el del nuevo aeropuerto en Texcoco), aún no convence a los empresarios e inversionistas y las consecuencias negativas de ello ya se hacen sentir. 

El crecimiento de la economía del período julio-setiembre respecto a los tres meses previos fue de 0,1%, según el Inegi. Esto no representa otra cosa que una economía en estancamiento.

Analistas afirman que el presidente ha estado demasiado volcado a la creación de programas sociales por sobre el mejoramiento de la economía propiamente dicha, y que debería reenfocarse. La oposición también afirma que el otorgamiento de recursos a personas necesitadas no son suficientes para impulsar a la economía.

Las pymes, que constituyen más del 90% de la economía de México, tampoco han recibido condiciones fiscales que las favorezcan, según declaraciones del sector.

Los problemas irresueltos de la seguridad pública y el estancamiento económico están golpeando la popularidad de AMLO, pero de un modo muy suave en comparación a la mayoría de los presidentes de una región dominada por las protestas sociales o el desánimo con la política.

De acuerdo con un sondeo de la consultora De las Heras Demotecnia, durante los primeros 100 días de luna de miel de un presidente, la gestión de AMLO fue aprobada por 80% de los encuestados; pero a pocos días de cumplir un año, la popularidad cayó a 68%.

Es decir que, según la encuesta, la aprobación del gobierno de AMLO disminuyó 12 puntos de marzo a la tercera semana de noviembre, y la desaprobación creció 11 puntos. 

La política migratoria

El sensible tema migratorio fue uno de los asuntos calientes de este primer año por el conflicto entre el gobierno mexicano y el estadounidense en el control del paso de frontera en el sur de EEUU. 

Trump, que se había mostrado muy molesto por la migración de miles de centroamericanos que utilizaban territorio mexicano para llegar a EEUU, amenazó con imponer aranceles de 5% a las importaciones aztecas, si AMLO no ayudaba a reducir significativamente el número de migrantes. Y fue una controversia política de alto impacto económico porque EEUU es el primer socio comercial de México.

El gobierno mexicano atendió el reclamo de Trump ante la espada de Damocles comercial que podía haber causado un enorme daño a la economía. 

En mayo de este año el registro de migrantes fue de 144.278 personas y para setiembre (fecha del plazo negociado con Trump), la cifra bajó a 63.755, luego del despliegue de 6.000 integrantes de la Guardia Nacional mexicana en la frontera. El operativo despertó elogios por parte de Trump y críticas negativas de activistas que vieron a la medida como una militarización de la frontera (incluso hubo denuncias de ONG's por supuestas violaciones a los derechos humanos.

Otro pilar de un gobierno del que se esperaba más, es la negociación del Tratado México, EEUU y Canadá (T-MEC), que reemplazará al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), del que depende el 25% del PIB de México. 

Ha pasado un año desde que el nuevo convenio fue suscrito y todavía no ha entrado en vigor. El gobierno de México lo ha ratificado, pero en EEUU el proceso está detenido por el enfrentamiento entre Trump y los legisladores del Partido Demócrata. Canadá también está a la espera de la ratificación estadounidense.  

En la escena internacional, otro hecho tuvo lugar recientemente en el que AMLO arriesgó sus cartas: el asilo que le otorgó al expresidente de Bolivia, Evo Morales. La decisión fue altamente cuestionada por algunos sectores y dividió a la diplomacia mexicana. 

A un año de su gestión, muchas incógnitas del comienzo del período que inauguró el primer presidente de izquierda en México, se mantienen incambiadas.

Quizás consciente de que existe cierta incertidumbre con su gestión, es que AMLO dio el visto bueno a un mega plan de infraestructuras (US$ 44.300 millones) en obras de transporte, telecomunicaciones, servicios básicos, turismo, energía y salud, que podría impulsar la inversión privada y oxigenar la economía, según analiza la agencia calificadora Moody´s. 

Pasando raya, el primer año del gobierno de AMLO está lleno de promesas incumplidas, particularmente en dos áreas muy sensibles como la seguridad y la economía. Para algunos fue un periodo de mucho ruido y pocas nueces; pero están también los más optimistas que reivindican la versión oficial de que “todo está en buen camino y en proceso”.  

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