31 de mayo de 2012 21:10 hs

El Antígeno Prostático Específico (PSA por su sigla en inglés), el análisis más utilizado en el país para la detección del cáncer de próstata, “es tan certero como lanzar una moneda al aire”. Tamaña afirmación la hizo nada más ni nada menos que Richard Ablin, el descubridor del PSA, en una columna publicada por The New York Times, donde califica a su descubrimiento como “el gran error” que ha provocado millonarios gastos sanitarios en el mundo.

Pero mientras que en Estados Unidos y Europa se empieza a dar por muerto el estudio, Uruguay permanece casi indiferente ante el debate y el análisis se indica de forma sistemática. De hecho, los urólogos recomiendan a los hombres mayores de 50 años hacérselo una vez por año u optar por otro método que es señalado como más eficaz pero que por razones culturales la mayoría descarta: el tacto rectal. Unos 600 hombres mueren cada año en Uruguay por cáncer de próstata.

El PSA mide los niveles en sangre de una proteína que produce la próstata. Cuando el resultado es superior a 4 ng/ml se considera “sospechoso” y puede indicar la existencia de un tumor. Pero un alto nivel de PSA también puede estar revelando inflamaciones o infecciones, un esfuerzo físico previo o que se mantuvo relaciones sexuales muy cerca de la fecha del estudio. De todas formas, ante la duda persistente se suele indicar una biopsia, un nuevo paso que genera más gastos de salud y que tampoco resulta determinante. Solo el 17% de las biopsias arrojan un resultado positivo, y los pacientes entran en un camino de incertidumbre y procedimientos invasivos en el que se repite la biopsia, y luego quizá se indique tomografías o resonancias, y luego más biopsias. Existe la posibilidad de que aun después de todo eso el paciente no sepa si tiene cáncer o no.

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Ese es uno de los principales problemas del PSA: el sobretratamiento. Pero no es el único. Una investigación del Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EEUU, difundida hace unos días por el diario El Mundo, concluyó que el uso sistemático de PSA puede generar más daños que beneficios. No por el estudio en sí (que consiste en un examen de sangre y cuesta entre $ 400 y $ 900), sino porque los análisis que le siguen, la biopsia, pueden causar desde infecciones y retención de orina hasta disfunción eréctil o incontinencia.

En el artículo del Times donde disparó contra su propio descubrimiento, Ablin afirma que su utilidad se limita al seguimiento de pacientes en tratamiento o al análisis de hombres con antecedentes familiares de este cáncer.

Otro frente de ataque al PSA viene dado por la puesta en duda de un dogma: la detección precoz del cáncer no siempre es positiva. Si los análisis no son lo suficientemente efectivos, o si el tipo de cáncer no necesariamente causará un daño, el paciente se somete a un pasaje continuo por el consultorio o el block quirúrgico que podría haberse evitado. Y en el caso del cáncer de próstata suelen darse ambas condiciones, porque si bien es la segunda causa de muerte masculina, muchos pacientes con esta enfermedad –que en edades avanzadas es de desarrollo lento– terminan falleciendo por otras causas.

Debate inexistente
“Uruguay está por fuera del debate. No hay posturas oficiales y la Sociedad de Urología no ha hecho pautas particulares”, reconoció el jefe del servicio de Urología del hospital Maciel, Javier Zeballos.

Por ahora “es más fácil hacer el diagnóstico y que el paciente decida si hacerse la biopsia o no”, dijo. Dejar de hacer el PSA requiere, según Zeballos, “mucha convicción y aceptación de la población”. Además, a nivel de evidencia científica, aún se está en “zona de grises”.

El grado cinco de Urología, Roberto Puente, es más drástico: “La comunidad médica uruguaya no comulga con esa idea”, dijo sobre las investigaciones que echan por tierra el PSA. “No se puede decir que el estudio no sirva. La evidencia estadounidense demuestra que hay menos muertes por cáncer de próstata, y si bien puede que se esté sobretratando, de lo contrario se corre el riesgo de que el tumor evolucione de forma negativa y no se haya actuado”, advirtió.

Puente señaló que una de las limitaciones del PSA es que no distingue un tumor agresivo de uno leve, y por eso se da el sobretratamiento. “Es prioridad número uno para la comunidad” avanzar en ese sentido, aseguró.

El director del Instituto del Cáncer, Álvaro Luongo, dijo que “sería una osadía decir que el PSA no sirve” y vislumbra “una gran discusión científica” a corto plazo.
En el Centro Uruguayo de Imagenología Molecular desarrollan una investigación que, según dijeron expertos, pondría a Uruguay a la vanguardia: buscan otros marcadores tumorales complementarios al PSA y que sustituyan la biopsia. Aún no hay novedades.



“El test es apenas tan certero como lanzar una moneda al aire”
Richard Ablin
Descubridor del PSA

“No se puede decir que el estudio no sirva. La comunidad médica uruguaya no comulga con esa idea”
Roberto Puente
GRADO CINCO DE UROLOGÍA

“Uruguay todavía está quieto y expectante, pero esto va a traer una discusión científica”
Álvaro Luongo
Director del Instituto Nacional del Cáncer

“Por ahora es más fácil hacer el diagnóstico y dejar que el paciente decida si hacerse la biopsia”
Javier Zeballos
JEFE DEL SERVICIO DE UROLOGÍA DEL HOSPITAL MACIEL

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