"Es un privilegio poder emocionarse con la música, reprimir con pudor las lágrimas mientras se canta o se escucha una canción, espero que todo el mundo haya pasado alguna vez por esa experiencia", decía hoy Andrés Calamaro en Madrid, en la rueda de prensa en la que presentó su último trabajo.
Pero sí es la primera ocasión en la que el tango protagoniza todo un disco de Calamaro, quien, en esta ocasión, ha querido escoger grandes piezas para interpretarlas "con respeto" y "la mayor seriedad posible".
Calamaro vuelve a contar con la producción de Javier Limón (productor del exitoso "Lágrimas negras" de Bebo Valdés y Diego "El Cigala") y con el acompañamiento del guitarrista flamenco Niño Josele, quien hoy, en la presentación aseguraba que el tango y el flamenco "tienen mucho que ver porque comparten la misma fuerza, la misma energía".
"Tuve que tener mucho cuidado de que los instrumentos no me pasaran por encima", contaba hoy Andrés Calamaro, mientras apuntaba que él ha querido contar con "la bendición criolla" de Juanjo Domínguez para este disco que también ha sido editado en Argentina, donde el tango vive un auténtico renacimiento: "cada día se puede descubrir un artista nuevo de tangos, con registros muy distintos".
Pero, críticas aparte, para él este es "un disco importante" porque el tango se ocupa de "grandes canciones del idioma y de la armonía", que él ha interpretado "de forma áspera" y con la sospecha de que "el rock es en realidad lo único que yo sé cantar".
(EFE)