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Antártida se está derritiendo más rápido de lo que se creía y estas son las consecuencias

Si toda la Antártida se derritiera, los mares del mundo se elevarían en casi 60 metros

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18 de junio de 2018 a las 17:16

Un estudio publicado recientemente por la revista Nature sostiene que la Antártida se está derritiendo más rápido de lo que se creía. El estudio fue realizado por científicos de 44 organizaciones internacionales y combinó datos obtenidos a partir de 24 estudios satelitales.

Según Andrew Shepherd, docente de la Universidad de Leeds y uno de los directores del proyecto, "Gracias a los satélites de nuestras agencias espaciales, ahora podemos rastrear mejor las pérdidas de hielo y la contribución global al nivel del mar".

El nivel de derretimiento del continente más austral de la Tierra se triplicó entre los años 2012 y 2017. La mayor parte de este aumento tuvo lugar en la zona occidental, puesto que es la más expuesta a temperaturas oceánicas cálidas, lo que hace que sus glaciares se derritan más rápido.

Entre 1992 y 2017 la Antártida perdió más de 3,3 billones de toneladas de hielo. Esto provocó que el nivel del mar subiera en todo el mundo un promedio de 8 milímetros. Casi el 40% de esa pérdida glaciar tuvo lugar entre 2012 y 2017. Durante esos años, el continente perdió más de 240.000 millones de toneladas de hielo al año.

Si no se controla rápidamente el cambio climático, las capas de hielo de esta región antártica podrían colapsar, lo que provocaría un aumento acelerado del mar en todo el mundo. Así, si luego toda la Antártida se derritiera, los mares del mundo se elevarían en casi 60 metros.

Desprendimientos y subidas

Según Michael Oppenheimer, profesor de geociencias de Princeton, durante el siglo XX, el nivel del mar subió cerca de 15 centímetros en promedio, lo que es suficiente para disminuir las playas en unos 15 metros.

Actualmente, de acuerdo con Shepherd, "el mar sube más rápido que en cualquier otro momento de los últimos 25 años".

Desde mediados de la década de 1990, ciudades costeras del hemisferio norte como Miami han registrado aumentos de cerca de 12 centímetros. Sucede que los mares suben más rápido en algunas zonas que en otras debido a las corrientes y los efectos de la gravedad.

Cuando se pierde hielo de un lado del mundo también la gravedad de esa zona disminuye, lo que provoca que los mares suban del otro, Por lo que lo los lugares que están más alejados de la Antártida son los que sufren el mayor aumento del nivel del mar.

Para Oppenheimer, actualmente hay tres factores principales que contribuyen al crecimiento de los mares. El primero es que, a medida que las temperaturas globales aumentan como resultado de la quema de combustibles fósiles, los océanos son quienes absorben la mayor parte de ese calor, lo que provoca que el agua se expanda y ocupe más espacio. En segundo lugar Oppenheimer sitúa a los glaciares, que se derriten e incorporan más agua al sistema. Finalmente, el profesor menciona las capas de hielo en la Antártida y Groenlandia, que aún están protegidas por los glaciares.

Sucede que, cuando esos glaciares ya no estén, serán esas capas de hielo las que se conviertan en el principal motivo del aumento del nivel del mar. En el mundo, una de las capas más vulnerables y cuya tasa de derretimiento ha aumentado más rápido que las del resto es precisamente la de la Antártida occidental.

Dos escenarios posibles

Un artículo publicado junto con la investigación plantea dos posibles escenarios para el futuro próximo.

En el mejor de los casos, si se redujeran las emisiones de gases de efecto invernadero y se evitara que la temperatura global subiera más de dos grados para el final del siglo, habría más posibilidades de evitar el colapso del hielo.

Según la geóloga Andrea Dutton, de la Universidad de Florida, las temperaturas globales actuales están rondando cerca de lo que eran hace 125.000 años, cuando el nivel de los mares era casi 9 metros más alto. Esto implica que en algún momento, dentro de cientos o miles de años, el mundo volverá a ver al menos una elevación similar del nivel del mar.

El otro escenario, en cambio, es mucho más preocupante. De acuerdo con los autores, si no se controlaran esos factores, para 2070 ya se empezaría a producir una rápida pérdida de las capas de hielo.

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