"'Aporofobia' pone nombre a una realidad, a un sentimiento que, a diferencia de otros, como la xenofobia o la homofobia, y aun estando muy presente en nuestra sociedad, nadie había bautizado", añade.
"Conviene recordar -agrega Muller- la importancia de poner nombre a las cosas para hacerlas visibles. Si no lo tienen, esas realidades no existen o quedan difuminadas. No se pueden defender o denunciar. En esta ocasión, la filósofa Cortina ha hecho una gran aportación a la sociedad y al idioma, y Fundéu ha considerado que es merecedora de ser elegida palabra del año".
"Lamentablemente, la aporofobia no ha dejado de estar presente en la actualidad informativa de 2017, con el drama de los migrantes en diversas partes del mundo, el empobrecimiento de extensas capas de la sociedad en muchos países... y con las actitudes de algunos líderes y ciudadanos ante estos fenómenos, en las que son claramente visibles el rechazo y la aversión a los pobres y a la
pobreza", añade.
Antes de dar a conocer la decisión, la Fundación publicó una lista de doce palabras finalistas en la que figuraban otros términos de nueva creación, como "turismofobia", que alude al rechazo al turismo masificado; "uberización", con la que se denomina un cierto tipo de actividad económica basada en plataformas colaborativas, o "machoexplicación", la costumbre de algunos hombres de dirigirse a las mujeres de forma condescendiente.
Además, se incluían otras que traducen o adaptan voces extranjeras ("aprendibilidad" frente a "learnability", "noticias falsas" por "fake news" o la adaptación a la ortografía española "bitcóin") y algunas más que, no siendo nuevas, han asumido otros usos o sentidos; es el caso de "odiador" y "soñadores", alternativas a "hater" y "dreamers".
Completaban la lista "trans", como acortamiento válido de "transexual" o "transgénero"; "destripe", como alternativa a "spoiler", y "superbacteria".