18 de diciembre de 2015 5:00 hs

El dólar en Argentina convergió ayer a niveles levemente por debajo del tipo de cambio paralelo. De ese modo, el peso argentino sufrió su mayor devaluación desde la crisis de 2002 luego de que el gobierno de Mauricio Macri eliminara las restricciones cambiarias de los últimos cuatro años, una medida reclamada por los mercados pero temida por los consumidores.

Luego que el dólar abriera a 13,9 pesos por divisa en el mercado interbancario, reinó la incertidumbre sobre ese brusco giro en el sistema cambiario que hizo que las operaciones bancarias se normalizaran hacia la tarde, para cerrar en 13,3 pesos por dólar en el mercado mayorista, con una apreciación de la divisa de 36%. Esa cotización no dista mucho de la que se pagaba el miércoles en el mercado paralelo, a 14,52 pesos argentinos por dólar, mientras que la cotización oficial era 9,81.

La devaluación de la moneda argentina fue mayor que en 2002, cuando el colapso del sistema financiero provocó un estallido social tras el fin de la paridad cambiaria que existió entre 1991 y 2001. A diferencia de ese entonces, la cotización oficial de la moneda no corría en la actualidad para la totalidad de los intercambios de la economía del vecino país. En los hechos, en el sistema cambiario argentino convivían hasta ayer dos cotizaciones de mayor volumen de operación y un conjunto de menores.

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Las más importantes eran el tipo de cambio oficial, que regía para el intercambio de bienes con el exterior y era controlado por el Banco Central; y el llamado "dólar blue", que provenía de las transacciones de bonos con el mercado internacional, y que regía en otros intercambios, como los de servicios –en particular el turismo– y el atesoramiento. Es por eso que la devaluación del tipo de cambio oficial en Argentina tiene un efecto parcial.

Bancos

En la calle muy pocos bancos vendieron dólares. Gran número de casas de cambios se mantuvieron al margen de las operaciones. Al mismo tiempo, las plataformas online de los bancos tuvieron problemas para operar en la transacción de divisas.

El economista César Deymonnaz, dijo a AFP que era "normal" este clima de dudas inicial. "Los bancos todavía no han recibido la regulación del Banco Central".
Ahora el temor es que la inflación, que ronda el 30%, se dispare y eso impacte en los hogares de menores ingresos. Héctor Recalde, líder del bloque de diputados fieles a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, fue tajante en su rechazo al fin del "cepo"; como se denominaban a los controles de cambios derogados por Macri.

Esto "no es levantar el cepo, es devaluación y pérdida del poder adquisitivo del salario" afirmó Recalde quien auguró que Argentina entrará en recesión a corto plazo.Pero economistas y analistas consultados por AFP creen que es una decisión correcta, que sin duda tendrá un duro costo en los consumidores durante el primer trimestre de 2016 con proyecciones de recuperación a finales del mismo año.

"Creo que este país ha vuelto a transitar los carriles normales. La economía libre va a determinar el valor que tiene que tener la moneda", dijo Patricio Carli, un empleado administrativo en el centro financiero de la capital argentina.

Al nivel del "blue"

Entre finales del año pasado y mediados 2015, la diferencia entre el dólar oficial y el paralelo alcanzó hasta más del 60%, en un país cuya moneda tuvo paridad de uno a uno con el dólar entre 1991 y 2001.

El fin del "cepo", anunciado por el ministro de Hacienda Alfonso Prat-Gay el miércoles era un pedido a gritos de empresarios, el campo y los mercados por las distorsiones que creó para importar y exportar. Macri ganó las elecciones con la promesa de levantarlo para "normalizar" la economía argentina y atraer inversiones. Las restricciones fueron impuestas en 2011 por el gobierno de kirchnerista, que mantuvo políticas proteccionistas criticadas por Macri.

El economista Nicolás Dujovne explicó a AFP que la clave del éxito de la eliminación de las restricciones es que "se llegue a un nivel de 14/15 pesos argentinos por dólar, que el gobierno no dé marcha atrás con la liberalización y que el traslado a precios no sea demasiado elevado".

El peso va a flotar y subir al nivel que se vendía en mercado informal, conocido como "blue" y si se mantiene dentro de esa franja 14-15 pesos por dólar, podría considerarse exitosa la implementación de esta liberación y unificación cambiaria, indicaron consultores. En el centro de Buenos Aires los cambistas del mercado ilegal siguieron comercializando la divisa y manteniendo el precio de los últimos días, alrededor de 14 pesos por dólar para la venta.
Las aprehensiones giran sobre el impacto de la devaluación en los precios minoristas que llevan semanas con aumentos de hasta 60% en productos de la cesta básica.

Mario Blejer, uno de los principales asesores económicos del excandidato presidencial del kirchnerismo, Daniel Scioli, elogió la eliminación del control cambiario.Como expresidente del Banco Central, Blejer consideró que es "un paso en la dirección correcta", en declaraciones a radio Vorterix."Ahora, vamos a ver cómo se implementa todo esto. Desde el punto de vista del diseño, está bastante bien hecho. Se han tomado rápidamente la precauciones del caso, se ha preparado rápidamente el terreno", afirmó.

Según el ministro Prat-Gay, el precio del dólar lo va a decidir el mercado. "Pero también va a haber un Banco Central con las herramientas necesarias para intervenir si el dólar sube mucho o baja mucho", dijo el exejecutivo del JP Morgan. Estimó que ingresarán a las arcas "entre US$ 15 mil millones y US$ 25 mil millones en las próximas cuatro semanas en Argentina", superior al colchón de US$ 10 mil millones que se estimaba necesarios para poder liberar la compra y venta de la divisa. (El Observador, AFP, Reuters y El Cronista)

El fin de los arbolitos y su preocupación

Ante la liberalización del mercado cambiario, un grupo de argentinos quedó algo preocupado por su futuro. Son los "arbolitos" de la city porteña que en los últimos años proliferaron debido a la instauración del cepo. Desde 2011 a medida de comenzaban a desaparecer muchas casas de cambio, se abrían "cuevas" en la city porteña y en distintas ciudades del país. La demanda de dólar en el mercado negro se acrecentó a medida que se endurecían las restricciones durante la gestión kirchnerista. Los pequeños ahorristas eran los habituales compradores en la city, pero también algunas empresas que no podían adquirir divisas para hacer frente a sus obligaciones. Desde ayer esta situación desaparecerá. "La cantidad de trabajo esperamos que caiga y habrá que ver cuál es nuestro futuro", comentó a El Cronista un cambista que habitualmente se mueve por la calle Florida.

Gobierno festeja resultado de la medida

Tras anunciar ayer el levantamiento del cepo al dólar, el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, celebró ayer el comportamiento que mostró el mercado, con un dólar único.
"Lo que faltaron fueron compradores, más que vendedores. De hecho, las cerealeras no vendieron todo lo que tenían previsto", celebró Prat-Gay en declaraciones a los periodistas acreditados en el Palacio de Hacienda.

Prat-Gay festejó asimismo que "no hubo casi ventas en el mercado minorista" y, en cambio, "la única plaza activa fue la mayorista" en la que, además, dijo, "no hubo compradores (de divisas) porque las empresas están sobrecompradas".

"Estamos muy tranquilos porque siempre creímos que empresas y el público tenía más dólares de los que necesitaban", agregó el ministro.En los hechos, una de las cosas que podrían haber ayudado a la baja demanda en el segmento minorista es que, durante buena parte del día, muchos bancos y casas de cambio directamente no operaron por la necesaria adecuación de sistemas –o con excusas, rechazadas por el Central, como las de que les faltaba la "circular" de la entidad monetaria informando sobre los cambios–.

Por su parte, el ministro del Interior de la Nación, Rogelio Frigerio, aseguró ayer en Tierra del Fuego que el gobierno no abrirá las importaciones "en forma indiscriminada".
"No vamos a abrir la importación en forma indiscriminada como dijeron nuestros contrincantes durante la campaña para meterles miedo", dijo al ser consultado sobre la actividad de las fábricas electrónicas radicadas en Tierra del Fuego, y aseguró que desde el gobierno se van a usar "todas las herramientas del Estado para cuidar todos y cada uno de los trabajos en Argentina".

Las palabras de Frigerio relativizan el alcance de las medidas ya anunciadas por el gobierno argentino, que se comprometió a eliminar las declaraciones juradas obligatorias para la importación. Se trata de trabas no arancelarias que perjudicaron fuertemente a la industria argentina en los últimos años. En los hechos, los importadores argentinos debían recibir la autorización del gobierno para iniciar cualquier compra al exterior. (El Cronista/RIPE)

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