A partir de un simple diente, un buen arqueólogo es capaz de construir todo un escenario: desde los restos de polen que aportan la época en la que murió el animal, las marcas que muestran que era carnívoro, la morfología que define la especie a la que pertenecía ese incisivo, etc. Del mismo modo, apoyándose en evidencias circunstanciales y en la información que aporta el contexto, una nueva remesa de especialistas en computación, internet y redes sociales está ampliando un interesante campo de investigación: arqueología de la web.
Arqueólogos de la web recuperan los enlaces perdidos de la Primavera Árabe
En dos años se ha perdido casi el 30% de los contenidos que se compartieron en redes sociales como Twitter durante el estallido social que vivió Egipto. Investigadores en informática trabajan con un sistema para recuperar el contenido