En tanto permanezca dentro de la embajada de Ecuador en Londres, Julian Assange está fuera del alcance de la Policía británica y, por ende, de la Justicia sueca. Por lo menos así ha sido durante los últimos 60 días, a pesar de las numerosas presiones internacionales que sufrió el país sudamericano, incluyendo la sugerencia de Gran Bretaña de que invocaría una ley para despojar a la sede de sus privilegios diplomáticos e ingresar al edificio para detener al fundador de WikiLeaks (ver nota aparte).
Assange prepara un discurso, mientras lidia con el encierro
Tras 60 días recluido en la embajada de Ecuador, se especula que hoy hablará al público