31 de mayo de 2019 5:03 hs

El 53% de los uruguayos practica alguna actividad física, según la última encuesta sobre actividad física y deportes en Uruguay, presentada por la Secretaría Nacional del Deporte en 2015 (se realiza cada diez años). En ese momento, los encuestados respondieron que caminar, trotar o correr era la opción más elegida.

Consultados por las instalaciones deportivas en las que desarrollan el ejercicio, el 63% respondió en lugares públicos (parques, plazas) y el 28% en clubes privados. El resto se divide en otro tipo de instalaciones públicas, domicilio, trabajo o centros de enseñanza.

El pasado martes se realizó el Primer Seminario Internacional en Innovación, Tecnología y Emprendimiento en el Deporte en la Intendencia de Montevideo. Allí, el coordinador del Área de Deporte Federado en la Secretaría Nacional del Deporte, Alberto Espasandín, habló del estado actual de la industria deportiva en Uruguay, perspectivas y retos.

Uno de los temas sobre los que profundizó Espasandín fue en el aumento de la cantidad de uruguayos que practican deportes, y la elección de los espacios públicos para realizar actividades, remitiéndose a la encuesta de 2015 en comparación con el mismo estudio de 2005, año en el que el 40% de los uruguayos declararon practicar alguna actividad física.

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"Eso hace repensar incluso en el rol que tienen las instalaciones deportivas. Cuando sostienen que hacen actividad física en la rambla, en el parque, en la playa, pensamos qué hacer con las instituciones deportivas. Es un desafío que tienen los clubes, que hoy están atravesando por un período de auge. Hay muchas instituciones", indicó.

Según el coordinador, estas instituciones han captado a quienes buscan acercarse al deporte, y allí se explicaría su crecimiento: "Saben atraer hacia la institución a esa gente que hace actividad física de forma espontánea".

Para los clubes, el fenómeno de los entrenadores personales, que trabajan con grupos o de forma individual, no es novedad. Algunos consideran que apuntan a públicos diferentes o rescatan este impulso para acercar a más personas al deporte, mientras que la informalidad del sector preocupa y la Intendencia de Montevideo (IMM), busca ordenar el espacio público para esta actividad.

Adaptarse a los cambios

Algunos clubes y gimnasios plantean nuevas dinámicas a sus socios, que incluyen, entre otras, competir con los grupos de entrenamiento callejeros. Profesores de algunas instituciones salen una vez por semana y en ocasiones con más frecuencia, a realizar actividades físicas lejos de las cuatro paredes: en la rambla si están cerca o en un parque.

Uno de esos casos es el del Club Banco República. La responsable del departamento físico, Mayra Ibarra, explicó que comparten parte del público con los personal trainer, pero eso no es motivo de preocupación. "Nosotros tenemos una fortaleza, también trabajamos en la rambla porque estamos al lado, algunos grupos hace tiempo que funcionan", comentó.

En el caso de You, en sus dos sucursales -Montevideo Shopping y Punta Carretas- adaptaron la estrategia a los requerimientos de los clientes. El CEO de You, Matías Zeinal, explicó que quienes realizan ejercicios demandan "una buena atención", y actividades colectivas. "Entrenar en una clase colectiva o en un gimnasio, con profesores instruidos y una estructura más grande no es el mismo público que lo elige".

El Centro Deportivo Integral Enfoque, que tiene entre sus socios fundadores a Andrés Scotti y Diego Godín, funciona desde abril del año pasado en la zona del Buceo. El coordinador del Departamento Físico, Ignacio Veiga, ve positiva la presencia de grupos de entrenamiento al aire libre. "El porcentaje de personas que hacen deporte con seguimiento y control en Uruguay es mínimo, creció mucho en los últimos años por la conciencia de la salud pero todavía es baja". En este sentido, opina que es una forma de captar público. "Ayuda al contagio, el que lo ve en la calle capaz que se anima y va a un club después", explicó.

La personalización del entrenamiento es una característica común que perciben los clubes y gimnasios entre sus socios. "En las salas tenemos un profesor que está atendiendo de forma personal al socio, haciendo el seguimiento, con rutina, con metodología de entrenamiento", aseguró.

La regulación

Para el director de Bethel Spa, Álvaro Padín, es positivo que los clubes se adapten y realicen entrenamientos al aire libre, pero la regulación de los personal trainer debería estar sobre la mesa. "Creo que va a pasar como con los monopatines, que están haciendo uso de espacios públicos. Estoy de acuerdo con que los regulen, que facturen y estén registrados", apuntó.

El coordinador ejecutivo de la Secretaría de Educación Física, Deporte y Recreación de la IMM, Daniel Leite, dijo a El Observador que están trabajando en ordenar el espacio público, "porque cada vez hay más personas haciendo estas actividades". En este sentido, se buscará favorecer esas dinámicas grupales "mejorando los puntos de hidratación, contenedores para poder dejar ropa en algunos puntos, y pedir que no utilicen permanentemente el mismo lugar a las mismas horas, sino que vayan modificándolo".

Por otra parte, no se permitirán dinámicas con estructuras grandes, ya que hay una regulación específica que lo prohíbe.

No es para cualquiera

María Eugenia Regina -Mauge como le dicen sus alumnos- es profesora de fitness egresada de la Asociación Cristiana de Jóvenes. Luego de varios años dando clase en clubes y gimnasios, decidió emprender su propio camino, y en agosto del año pasado empezó a dedicarse al entrenamiento funcional al aire libre. En Parque Batlle, cerca de la Pista de Atletismo, trabaja en grupos de diez personas o de forma individual, según las necesidades.

"Empecé a darme cuenta que la gente necesitaba algo más, descontracturado, ir a entrenar y desenchufarse. La gente estando encerrada sigue conectada", explicó.

Regina utiliza redes sociales para difundir su trabajo, aunque dice que sus clientes llegan, principalmente, a través de las recomendaciones.Los grupos trabajan todos los días, algunos en la mañana y otros en la noche. Si se contrata de forma individual, la mensualidad cuesta $ 1.200, y si va más de una persona a inscribirse, cada uno paga $ 1.000.

Para la docente, es positivo que se busque la regulación de esta actividad. "Es importante saber quiénes son las personas que efectivamente están aptas para dar clases. Hay gente que hace un curso de dos horas y dan clase, pero no están bien formadas", comentó.

Sobre el cuidado del espacio público, Regina cree que la concientización sobre cómo utilizarlo es clave. "Mostrarle a la gente que cuidando los espacios que tenemos podemos hacer un mejor trabajo. Si tenes un espacio verde lo podes aprovechar, no destrozarlo".

Aunque remarca la diferencia entre respirar "aire puro" y estar "en un lugar asfixiante", reconoce que en invierno pierde aproximadamente cinco clientes de cada grupo, que retoman el entrenamiento en setiembre. "No todos están dispuestos a entrenar en invierno, aunque nos motivamos a través de un grupo de WhatsApp y yo les doy ánimo para que vayan", dice.

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