Cada día 18 uruguayos intentan matarse ingiriendo alguna sustancia o producto químico, que por lo general es un medicamento. Puede ser clonazepam, quetiapina, alprazolam, paracetamol o algún otro. En total, en 2025, el Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico (CIAT) atendió 6.677 llamadas por intentos de suicidio, lo que da un promedio de 18,29, cada día, de lunes a viernes, feriados y domingos incluidos, del 1 de enero al 31 de diciembre.
La cifra se torna aún más impactante cuando uno calibra qué representa y qué no.
Estos 6.677 casos solo incluyen a aquellos que se intoxicaron para terminar su existencia, pero no lo lograron de inmediato. Nadie llama al CIAT por alguien que ya fue encontrado muerto. En esos casos, la alarma y el dolor transitan por otros carriles.
A su vez, la cifra excluye a todos los suicidios e intentos concretados o intentados por vías que no tienen que ver con la intoxicación, empezando por las armas de fuego, las caídas al vacío y un largo y penoso etcétera por todos conocido.
Si todos estos episodios se registraran, la cifra de 18 intentos de autoeliminación diarios se multiplicaría quién sabe por cuánto.
Para peor, los números del CIAT mostraban un fuerte aumento en estos casos de autoagresión: en 2024 habían sido 6.204.
La impactante estadística divulgada a través de El Observador generó respuestas políticas y debate en los medios y en las redes. Pero casi toda la atención estuvo centrada en el uso del paracetamol en más de 400 de estos intentos de suicidio y en qué habría que hacer para tornar menos accesible a este producto que se vende en dosis mortales sin ninguna receta en cualquier farmacia.
En cambio, la abrumadora cifra de intentos de suicidio mediante intoxicaciones fue recibida con una indiferencia casi total. Llama la atención ya que es un indicador claro y evidente del aterrador estado de la salud mental en el Uruguay de hoy.
Pocos días después de conocidos los números del CIAT, el Ministerio del Interior difundió sus estadísticas 2025.
En ella consta que los suicidios concretados en 2025 fueron 692, lo que supone un promedio diario de 1,89, casi dos uruguayos que se matan cada día del año. En 2024 habían sido 779, un promedio que en ese caso superó el promedio de dos cada 24 horas y llegó hasta 2,13.
Si se suman las dos estadísticas estamos ante 20 casos diarios de suicidios o intentos mediante intoxicaciones, pero restaría todavía adicionar todos los intentos mediante otros mecanismos.
Y estamos en el universo de la gente que se agrede a sí misma. Un retrato del estado de la salud mental de este país debería sumar los casos de los que agreden a los otros.
Las noticias diarias se suceden a un ritmo que hace imposible seguirlas a todas: repetidos casos de padres que abusan de sus propios hijos, bebés que llegan a la urgencia drogados por sus propios padres, una y otra vez hombres que matan a su pareja y se quitan la vida, asesinatos en plena calle por discusiones nimias en el tráfico… La lista refleja apenas algunos casos de los últimos días. Si se enumerara lo que pasa en un mes no alcanzaría el diario entero.
La salud mental ganó espacio como supuesto tema de consenso político: todos los programas partidarios la nombran, todos quieren mejorarla. Los que son incapaces de ponerse de acuerdo en algo, en esto coinciden.
En la vida real, y mientras en la televisión la tanda es ocupada por avisos eternos –públicos y privados- relatándonos lo maravilloso que es el Uruguay y el ser uruguayo, lo que pasa día a día es que lo que cuentan las estadísticas del CIAT y las noticias.
Se dirá que faltan recursos para atender el problema. Es cierto: también faltan para la educación, el INAU, la salud pública, el Poder Judicial, la Fiscalía, las cárceles y muchas otras cosas.
En cambio hay dinero para publicidad oficial, embajadores políticos, comisiones multitudinarias que viajan a conocer el mundo, autos oficiales y eventos con catering. Hay dinero para seguir creando alcaldías, contratando asesores, cargos políticos y seguir perdiendo millones fabricando portland.
Hay resignación en el ambiente. Estamos anestesiados. Reina el no toquen nada. Los problemas son complejos. Uruguay siempre va a ser un país caro. Hay un plan para dejar de perder millones con el portland dentro de 15 años.
Las cifras del CIAT debieron llamar la atención.
Pero no le movieron un pelo a nadie.