28 de julio de 2014 21:21 hs

La venta de semilla ilegal viene disminuyendo cada año “en un volumen muy notorio”, destacó a El Observador Pedro Queheille, presidente del Instituto Nacional de Semillas (Inase). “Lo ilegal es muy difícil de cuantificar, pero tenemos clara la percepción sobre lo que está sucediendo cada año, teniendo en cuenta las áreas de cultivos, de praderas, de reservas forrajeras que se hacen”, indicó.

Añadió que “tenemos lo que se comercializa legalmente y el área es mayor; la diferencia corresponde a semilla no legal, una diferencia que va cayendo”.

Queheille realizó el análisis tras concluir la presentación de la web cultivares.uy en el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.

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El valor de no usar semilla ilegal y usar la certificada, por ejemplo en cuanto a la seguridad sobre la calidad de lo que se producirá a base de semilla de la mejor genética, “los productores lo han aceptado, pero estamos aún en una campaña de difusión que la vamos a seguir desarrollando”.

Además, señaló que “se realizó un trabajo muy importante en Inase desde el Área de Control de Comercio, haciendo un seguimiento muy fuerte de la comercialización de semilla no legal, la comúnmente llamada bolsa blanca, con una semilla que genera perjuicios”.

Citó que el Área de Control de Comercio y el Área de Certificación avanzan inculcando en los productores la importancia de la certificación.

Recordó que en su momento, tras una iniciativa de Inase, el ministro Tabaré Aguerre definió la eliminación de la clase comercial, en forma paulatina, en cinco especies de gramíneas forrajeras.

“Eso está en pie y se están empezando a llevar adelante los planes necesarios para ir disponiendo de los volúmenes necesarios de semillas certificadas para cuando la comercial ya no esté más en el mercado”, acotó Queheille.

La medida involucra a cinco forrajeras: bromus, dactylis, raigrás, avena y festuca. Hay una planificación que se cumple “como se planteó en los libros”. La misma establece que en el caso de las especies bromus y dactylis el último “año comercial” es 2014. Se trata de dos especies menores que en la mayor parte ya se están comercializando mediante semillas certificadas porque se importan, ya que hay muy baja producción local.

En raigrás, su último año para venta de semilla comercial es 2015 “y estamos haciendo hoy los mayores esfuerzos para lograr los volúmenes de semilla certificada de manera de llegar a 2017 con el volumen adecuado para abastecer las estimaciones de uso”.

En la avena el último año para el uso de semilla comercial es 2016 y para la festuca es 2018.

Estos plazos se establecieron para no perjudicar a semilleristas que habían realizado inversiones y tenían semilleros instalados, generando una transición criteriosa para llegar a los plazos de prohibición establecidos con el adecuado volumen de semilla certificada, y evitar escasez.

Durante los últimos meses, el estado del tiempo no fue beneficioso para instalar los semilleros y tampoco para implantar cultivos de invierno, “pero no sabemos aún en cuánto se puede haber perjudicado el área de instalación de semilleros comerciales”, concluyó.

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