Un tribunal belga condenó este martes a 18 de los 23 acusados de pertenecer a grupos armados vinculadas a la red Al Qaeda.
El tunecino, de 33 años -quien jugaba fútbol profesional en Alemania antes de viajar a Afganistán en 2001-, admitió haber planeado hace dos años un atentado contra la base aérea de Kleine Brogel, en el este de Bélgica, donde están destacadas tropas estadounidenses.
Otro acusado de origen tunecino, Tarek Maroufi, fue sentenciado a seis años de prisión por su responsabilidad en el asesinato del comandante militar afgano opositor del Talibán, Ahmad Shah Masood, también en 2001.
En medios de prensa se ha comentado que la relativa brevedad de las condenas son reflejo del hecho de que Bélgica no tiene leyes específicas contra el terrorismo.