Bélgica, el equipo llamado a ser la revelación del Mundial de Brasil, debutó con un por demás complicado triunfo ante Argelia por 2-1, tras comenzar abajo en el marcador y lograr darlo vuelta en el segundo tiempo.
El partido arrancó con Argelia al mando del balón pero lentamente los europeos pasaron a tener el control, sin llegar nunca a lastimar, pero sin perder la calma ante el cerrojo africano. La pelota le llegaba a los volantes ofensivos Hazard o a Chadli, pero éstos no lograban habilitar al delantero del equipo, Lukaku, quien siempre estuvo muy rodeado.
Bélgica jugaba en campo argelino sin poder ingresar al área rival. Y si no se puede entrar, hay que probar desde afuera. Ese fue el recurso que utilizó Witsel con un par de remates de larga distancia que le calentaron los guantes al golero Mbolhi.
Y en una de sus pocas salidas del asedio rojo, Argelia pasó al ataque con un movimiento de pelota hacia la punta izquierda y un centro rápido hacia el área. Los belgas quedaron desbalanceados, Foughali le ganó en velocidad a Vertonghen y el lateral izquierdo cometió un inocente agarrón en el área que el juez dio como penal, esta vez sin ninguna duda.
Foughali, quien juega con la 8 en Valencia y es una de las figuras de los africanos, cobró la falta y puso el 1-0. En una sola contra, Argelia sacó jugó y quedó arriba en el marcador.
Con el resultado abajo, se hizo más fuerte la embestida de los rojos, que llegaran a tener un 66% de posesión de pelota, pero no lograron igualar.
Para el segundo tiempo, Wilmots mandó a la cancha a Mertens, rápido delantero de Napoli, para que abriera el juego por el sector derecho y enviara centros, quedando con Hazard, el de Chelsea, en esa misma función pero por izquierda.
El cambio comenzó a darle resultados. Bélgica llegaba con más presencia al área argelina pero le faltaba el último toque o el golero africano cortaba los envíos aéreos, la fórmula elegida para la segunda mitad. Luego, el entrenador puso a Origi por Lukaku y a Fellaini por Demble, y las variantes terminaron por darle la victoria.
A los 70, Fellaini impuso sus 1.94 metros y ganó en el área para marcar el empate y 10 minutos después, en uno de los pocos contragolpes que tuvo, por haber estado la mayor parte del tiempo en modo ataque, Mertens puso el 2-1 definitivo.
De esa forma, por momentos complicado, pero forjando el triunfo con mucha paciencia, Bélgica, que llegó al Brasil con chapa de revelación, arrancó su participación en el Mundial.