La Bienal de Berlín, cuya primera edición tuvo lugar en 1998 y que se celebra cada dos años, se ha convertido en un escaparate de una ciudad en la que hay unas 400 galerías privadas de arte y 170 museos, y en la que viven más de 5.000 artistas.
Los precios bajos de los alquileres, las ayudas que reciben los artistas, la gran oferta de lugares en los que exponer y la magia de una ciudad inacabada como Berlín, han convertido a la capital alemana en un taller de arte contemporáneo donde conviven, trabajan y buscan fortuna artistas de todo el mundo.
El título de la IV Bienal de Berlín de Arte Contemporáneo "Von Maeusen und Menschen" (De ratones y hombres) está prestado de la novela homónima de 1937 de John Steinbeck sobre la gran depresión.
Los comisarios de la IV Bienal de Berlín son el artista italiano Maurizio Cattelan - quien en 2004 provocó una gran polémica en la Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Sevilla (BIACS) con la escultura de un niño ahorcado -, el comisario y crítico de arte Massimiliano Gioni - co-comisario ese mismo año de la Bienal de Arte contemporáneo "Manifesta" de San Sebastián - y la autora Ali Subotnick.La IV Bienal de Berlín no es, según sus comisarios, "ni una exposición temática ni una exposición con tesis, sino una muestra que plantea preguntas sobre el nacimiento y la pérdida, la muerte y el abandono, la tristeza y la nostalgia". En ella se pueden ver las obras de 70 artistas contemporáneos de cuatro generaciones.
Tras la reunificación alemana, la Auguststrasse (situada antes de la caída del Muro en el Berlín comunista) se ha convertido en "la calle del arte contemporáneo" en Berlín, pues en ella tienen su sede muchas galerías importantes y el Instituto de Arte Contemporáneo KW.
Los pisos de algunos de los artistas que viven en la Auguststrasse, como el mexicano Damián Ortega, también abren sus puertas para la Bienal. Para poder ver las obras expuestas en estas casas hay que hacer cola en la calle y llamar al telefonillo para que abran la puerta.
Allí se pueden ver videoinstalaciones como las del ruso Viktor Alimpiev, instalaciones como la "Dirty Room" (tres habitaciones llenas de tierra) del estadounidense Bouchet y "Big Bang Room" de su compatriota Paul McCarthy, y las esculturas de Paloma Varga Weisz.
(EFE)