21 de agosto 2023 - 9:37hs

Guatemala decidió este domingo un cambio de rumbo con la elección en la segunda vuelta electoral del sociólogo Bernardo Arévalo de León como su nuevo presidente para el período 2024-2028

Con más de 2,4 millones de votos, la cifra más alta en la historia de Guatemala, el líder del movimiento Semilla obtuvo más del 58% de los sufragios frente el 27% y 1,5 millones de sufragios que cosechó la ex primera dama Sandra Torres Casanova, quien no reconoció la derrota.

"El pueblo de Guatemala ha hablado contundentemente", "basta ya de tanta corrupción", dijo Arévalo en sus primeras declaraciones ante la prensa tras su victoria.

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"Ahora, unidos con el pueblo de Guatemala, lucharemos contra la corrupción", añadió desde un hotel capitalino.

El futuro presidente confirmó que lo llamó el mandatario saliente, el derechista Alejandro Giammattei, para felicitarlo. "Nos sentaremos a realizar un cronograma del plan de transición", explicó.

Arévalo también recibió las llamadas de los presidentes de dos países vecinos, el mexicano Andrés Manuel López Obrador y el salvadoreño Nayib Bukele.

Miles de simpatizantes del presidente electo celebraron su triunfo en plazas de la capital y otras ciudades. Según el Tribunal Superior Electoral, la abstención rondo el 50% del padrón.

Hijo de un mandatario que dejó huella, el presidente Juan José Arévalo que gobernó a mediados del siglo pasado, su triunfo es adjudicado en buena parte a la expectativa que generó su presencia en el panorama político signado por el excepticismo.

"La victoria de Arévalo significa una derrota de la vieja política, del oficialismo y de los nostálgicos de la Guerra Fría. Se inicia una época distinta para nuestro país y habrá que estar movilizados para una transición en paz", dijo a la AFP el analista independiente Miguel Ángel Sandoval.

En la primera vuelta obtuvo sólo el 11% y entró en el balotaje sin siquiera figurar en las encuestas, que lo ubicaban en un octavo lugar detrás de los partidos derechistas.

Arévalo, de 64 años, es visto con aprensión por la élite política y empresarial que dirige el país, acusada de corrupción. También las iglesias evangélicas se le oponen.

En dos meses pasó de ser casi un desconocido a ganar la presidencia de Guatemala con su promesa de emprender un combate frontal a la corrupción, un mal endémico en el país.

“No soy mi padre pero recorro su camino”, dijo en su discurso de final de campaña en referencia a primer presidente democrático de Guatemala, que gobernó entre 1945 y 1951. En ese período creó el sistema previsional, fundó dos puertos, uno en cada océano, y dio autonomía a la universidad.

Arévalo debió superar una serie de obstáculos antes de saborear el triunfo por el empeño de la fiscalía por marginarlo del balotaje, pues es visto con aprensión por la élite política y empresarial que dirige el país, acusada de corrupción.

Sobre sus espaldas recae el legado de su padre, primer presidente democrático del país, tras décadas de dictaduras y 13 años del caudillo Jorge Ubico, un admirador de Hitler que sometió a trabajo forzado a los indígenas mayas.

Nació en 1958 en Montevideo, Uruguay, donde se había exiliado su padre después de que una rebelión militar orquestada por Estados Unidos derrocó a su sucesor, Jacobo Árbenz, en 1954.

De niño vivió además en Venezuela, México y Chile antes de llegar a Guatemala a los 15 años. Estudió sociología en Israel, fue vicecanciller en 1994-1995 y embajador en España entre 1995 y 1996, durante el gobierno del fallecido presidente Ramiro de León Carpio.

(Con información de agencias)

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