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Buenas prácticas para una inclusión exitosa

Las ley de Empleo para Personas con Discapacidad (PcD) en el ámbito privado, favorece el derecho al trabajo y el desarrollo personal

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06 de febrero de 2019 a las 05:00

Por Soledad Silva
Coordinadora de Responsabilidad Social-Grupo Ta-Ta

En el 2018 la discapacidad ha estado en la agenda pública del Uruguay por la reciente aprobación de la ley de Empleo para Personas con Discapacidad (PcD) en el ámbito privado, favoreciendo el derecho al trabajo y a su desarrollo personal, así como también, contribuyendo a generar un desarrollo social inclusivo y con equidad.

Dicha ley promueve que las empresas se comprometan a brindar puestos de trabajo de calidad, apostando así a reducir la desigualdad de oportunidades en el acceso al mercado laboral, y en paralelo, para las PcD, será una oportunidad para aprender, asumir nuevas responsabilidades y desarrollarse autónomamente, trabajando en equipo y aportando al cumplimiento de los objetivos de las empresas que formen parte. 

En lo que refiere a personas con discapacidad intelectual, esta ley prevé una figura muy importante para que las inclusiones se realicen de forma exitosa, el Operador Laboral, quien acompañará a la persona en las primeras etapas de la inclusión. Es aquí que el trabajo con organizaciones especializadas en discapacidad resulta de gran relevancia ya que son quienes tienen la experticia para preparar a la persona antes de su ingreso al mercado de trabajo (a través de talleres laborales entre otros).

Una vez definida la oportunidad laboral, las organizaciones sociales adquieren un rol relevante para llevar a cabo la inclusión, identificando y reconociendo a aquellas personas idóneas para el cargo elegido, tomando en cuenta las adaptaciones o consideraciones necesarias para que la persona seleccionada pueda alcanzar un desempeño adecuado. Por otro lado, previo a la inclusión, será clave sensibilizar al equipo de trabajo para derribar posibles barreras y sesgos existentes. Una vez que la persona ingresa a la compañía, comienza una etapa de entrenamiento acompañada por el operador laboral en conjunto con un referente de la empresa que continuará trabajando con la PcD, una vez que el operador finaliza el proceso. Estas acciones promueven una inclusión exitosa con el objetivo de lograr un desempeño autónomo y eficaz de la persona. Cabe destacar el rol de las familias en el acompañamiento y respaldo del proceso de inclusión, quienes aportan herramientas para poder ingresar al mundo del trabajo, animándolos a desafiarse y a socializar en otros ámbitos fuera del ambiente familiar. 

A través del Programa de Inclusión Laboral, la empresa quiere transmitir lo positivo de la experiencia, siendo un referente en el país. El programa comenzó en el año 2000 en Salto. Hasta ahora participan 31 personas (18 en Montevideo y 13 en el interior), 22 de las cuales ingresaron a través de un acuerdo con la Asociación Down del Uruguay. También mantenemos acuerdos con Pro-Integra, Nuestro Camino, y Asociación Down de Durazno. 

Consideramos que el programa es sumamente beneficioso para la empresa, dado que representa un gran aprendizaje para todos. Creemos que la inclusión laboral es un derecho fundamental, pero también se destaca el aporte que las PcD realizan a los equipos de trabajo de los que forman parte.

Cada integrante del Programa de Inclusión Laboral, con su accionar diario, es un ejemplo de esfuerzo, superación y compromiso constante. Las inclusiones ponen de manifiesto el talento de las PcD, en el entendido del valor que las mismas vuelcan a los grupos de trabajo, generando un buen clima laboral, al tiempo que, se identifican colaboradores más comprometidos desarrollándose valores como respeto, aceptación de la diversidad y no discriminación. 

Es desde este lugar que cada empresa deberá comprometerse para  lograr una plena integración de las PcD, analizando para ello, cuáles son las barreras que deben atravesar para alcanzar dicho propósito con el compromiso de brindar oportunidades de trabajo digno a todas las personas cualquiera sea su condición. Ser conscientes de las creencias y prejuicios que la discapacidad suele suscitar, nos lleva a plantear desde qué lugar se propone lograr una plena integración de las personas con discapacidad y cuáles son las barreras que debemos atravesar para alcanzar dicho propósito.

 

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