Opinión > ANÁLISIS - CLAUDIO ROMANOFF

Bullying frentista para Sendic

Vázquez estaría obligado a asociarse con Mujica en el gobierno en caso de una renuncia del vicepresidente

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29 de julio de 2017 a las 05:00

Si primero hubiese pedido perdón por emplear un título de licenciado que no tiene, Raúl Sendic tal vez hubiese podido disculparse luego por los gastos personales con su tarjeta corporativa de ANCAP. Habría sufrido consecuencias pero quizá podría haberse colocado más lejos de un tribunal de ética partidaria.

Ahora, los guardianes de la ética fundacional están más cerca de aquel "peeeeeeerdonn!!!" de Graciela Bianchi que de aceptar disculpas y explicaciones.

Y mientras el informe de la comisión de conducta se demora y se van filtrando sus contenidos, el Tabaré Vázquez del bullying hacia Sendic pasó al Tabaré Vázquez dispuesto a aceptar, ahora sí, una renuncia de su vice.

Y al mismo tiempo se sucedieron las declaraciones de varios sectores partidarios que, a buen entendedor, presionan para que Sendic se vaya.

A su vez José Mujica –consciente de que su esposa, Lucía Topolansky y el ministro Eduardo Bonomi están en la línea sucesoria– puso énfasis en la necesidad de esperar el fallo judicial sobre el desempeño de Sendic al frente de ANCAP, donde perdió US$ 800 millones y gastó US$ 300.000 en una fiesta, algo más de lo que vale un colchón.

El cambio de tono en Vázquez parece mostrar sintonía con el estado de ánimo de una parte del Frente Amplio, aunque al presidente no le conviene para nada una renuncia o destitución vinculada al manejo de fondos públicos. Eso queda en los libros de historia. Tampoco le vendría bien un vice del MPP –es de suponer que preferiría a Bonomi antes que a Topolansky– lo cual implicaría una sociedad con Mujica, alguien con quien hoy tiene escaso diálogo. El interés de Vázquez está centrado en el gobierno antes que en las elecciones, donde el Frente Amplio pone el foco al pedir que Sendic renuncie aunque es muy difícil que el Plenario Nacional –que antes se solidarizó por lo del título– reúna los 4/5 para aprobar el informe del tribunal y mucho menos los 9/10 que exige la expulsión.

Sendic tiene incentivos para negarse a dimitir y defenderse. Un paso al costado como le exigen los suyos en beneficio de un interés colectivo lo dejaría fuera de juego político y muy pero muy expuesto ante la Justicia, no solo por el asunto de los fueros si le acusaran de un delito.

Nadie puede obligar al vice a dimitir. Si el FA quisiera sacarlo por intermedio de procedimientos constitucional habría de acusarlo ante el Senado de conductas impropias de su cargo según el artículo 115 de la Constitución, que exige 21 senadores que la coalición no tiene. Hasta ahora la oposición no ha demandado la renuncia de Sendic y en el caso de los blancos, es porque consideran institucionalmente grave pedir la dimisión de un vicepresidente electo por el pueblo. Prefieren hable la Justicia.

Si el vice se queda pese a todo, ahí sí sabrá lo que es el bullying de su fuerza política y, quizá, del propio presidente, quien puede excluirlo de las actividades de gobierno.

Una renuncia lejos de la elección permitiría amortiguar el golpe. Si el vice se queda contra toda voluntad de sus compañeros, el FA habrá que esperar la lenta resolución de la Justicia. Si no hay delitos, será el FA y los gobernantes los que tendrán que explicarle sus acciones "preventivas".

De cualquier manera, en esto no hay ganadores en la izquierda.
Todas las opciones indican que el juego es a perder/perder.

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