El presidente George W. Bush, alentado por la posibilidad de un respaldo aliado a una nueva resolución de las Naciones Unidas sobre Irak, espera aprovechar la reunión anual del Grupo de los Ocho para reparar la escisión con Europa causada por la política de Estados Unidos en Medio Oriente.
Bush inició sus esfuerzos para limar asperezas con un viaje a Europa durante el fin de semana. El presidente de Francia Jacques Chirac, uno de los gobernantes que más cuestionó la invasión a Irak, pronosticó que podría concretarse "a la mayor brevedad" una resolución del Consejo de Seguridad definiendo la forma en que funcionará el nuevo gobierno interino iraquí, y quien controlará a las fuerzas invasoras.
La cumbre se efectuará en medio de grandes medidas de seguridad. Unos 10.000 efectivos de seguridad protegerán la zona por tierra, mar y aire.
En lo que se presume será una acalorada discusión, los representantes del Grupo de los Ocho se reunirán el miércoles en un almuerzo con líderes de Afganistán, Argelia, Bahrein, Jordania, Turquía, Yemen y con un representante del nuevo gobierno interino de Irak para discutir la propuesta de Bush sobre una ampliada iniciativa para el Medio Oriente.