El canciller Francisco Bustillo ordenó una investigación administrativa luego que el Ministerio de Relaciones Exteriores gastara más de US$ 4.000 en la compra de diez engrampadoras.
En la resolución, a la que accedió El Observador, el ministro designa a la doctora Maite Dalmao Rodríguez como instructora del procedimiento, el cual tendrá como objetivo "esclarecer lo ocurrido y determinar o descartar la existencia de actos o hechos irregulares o ilícitos dentro del servicio, o que lo afecten directamente aún siendo extraños a él y a individualizar a los eventuales responsables".
El valor de cada una de las engrampadoras fue de US$ 332,70 (sin impuestos) y la compra final ascendió a US$ 4.058.
La empresa proveedora "La Casa de la Engrampadora", informó a La Diaria vía correo electrónico que la orden de compra de la cancillería correspondía a 10 abrochadoras eléctricas "Stanley Bostitch modelo B8 E-value".
Según explicaron desde el comercio, el producto es una “máquina de accionamiento automático, para trabajo intenso y capaces de abrochar hasta 30 o incluso hasta 45 hojas por vez, dependiendo de la medida de broche con que se la alimente”.