Desde hace algunas semanas, miles de uruguayos se han estado agendando con el fin de obtener fecha y hora para vacunarse contra el covid-19. Al principio, para sorpresa de las autoridades y científicos, el ritmo de la vacunación fue más lento de lo esperado.
Con el fin de revertir esta situación, algunas empresas locales decidieron comenzar a aplicar descuentos y regalos. Más allá de que a nivel empresarial es un insumo, porque hace conocer la marca y le agrega un propósito social, la iniciativa también busca “sacar por un rato la pandemia de la mente de las personas”, afirmó el director de Chesterhouse, Luis Scremini.
Este comercio fue uno de los primeros en animarse, regalando un capuchino a quienes presenten el comprobante de vacunación o el certificado de agenda. Al principio, los dueños de la cafetería no sabían cómo se iba a tomar la propuesta, dado que fue algo que surgió sobre la marcha.
“Veíamos que el ritmo de vacunación iba lento, entonces nos propusimos hacer algo como para mover un poco a la gente y que se animara a vacunarse”, rememoró Scremini.
A pesar de las dudas sobre la recepción, la promoción ha tenido un gran impacto, a tal punto que estaba pensada solo para el mes de marzo pero se extenderá hasta abril. Además, Scremini adelantó que probablemente pueda ir hasta mediados de año, si es que todavía hay uruguayos que se siguen vacunando.
Sofía Muñoz, fundadora de Pecana, comentó que en su caso también fue algo que se hizo sobre la marcha. Sin embargo, su empresa tiene gran impacto sobre todo en el rango etario más joven, por lo que cuando se abrió la agenda decidieron lanzar una campaña en redes.
Según Muñoz, las personas más jóvenes son las que suelen estar “más cargadas de información”, por lo que era posible que se generara un efecto contagio en otras edades. Si bien el equipo sabía de antemano que se podría dar una movida interesante, nunca pensaron que tomara una dimensión tan grande como la que terminó ocurriendo.
Cuando se viralizó que Pecana regalaba su clásico brownie de chocolate y dulce de leche, presentando el comprobante de agenda o de vacunación, los locales se vieron colmados de visitantes. “Mi hermano lo publicó en Twitter y por allí se dio un movimiento interesante”, contó Muñoz.
En Instagram, por ejemplo, la historia que subió Pecana se compartió más de 2.800 veces y la publicación en la misma red, llegó a más de 3.000 personas. Al ver tan buena recepción, los planes cambiaron y el beneficio no será hasta agotar stock, sino que seguirá vigente hasta que la vacunación termine.
Motivar a la gente
El fin que tiene este tipo de campañas, es poder incentivar el ritmo de vacunación. A su vez, la idea es que la gente pueda tener momentos de distracción.
Scremini comentó que muchos clientes le cuentan que la única salida que han tenido en días, es ir a buscar el capuchino que Chesterhouse está regalando.
Lo mismo le sucede a Muñoz, quien nota en la cara de los clientes que “estos últimos días han sido un poco bajón”, entonces la salida para muchos es ir por el brownie de Pecana luego de agendarse o vacunarse.
Una iniciativa en Florida
La hija de Susana Gil, propietaria de la tienda de ropa VIP en Florida, se dio cuenta de que había algunos que no se animaban a vacunarse. Con el fin de darles un empujón, le planteó a su madre la posibilidad de aplicar un descuento del 10% en cualquiera de las prendas.
Si bien lo hicieron público, la receptividad no surgió tanto a través de las redes, sino en el boca a boca. Al ser una ciudad pequeña, el comentario corrió rápido y algunos clientes llegaron preguntando si efectivamente la promoción era real.
“Es una manera de permanecer abiertos en medio de la incertidumbre”, comentó Gil en coincidencia con el resto de los consultados.
Si bien no ha sido algo que genere muchos ingresos, es una forma de hacer crecer la marca y no dudan que obtendrán sus frutos en el corto plazo. “Más allá de un mimo para el cliente, para nosotros es una ayuda porque genera movimiento y nos permite algún ingreso extra”, dijo Gil.