4 de octubre de 2015 5:00 hs

En el aglutinado paquete de candidatos republicanos hay solo una mujer. Detrás de las figuras como el inefable Donald Trump, el serio Jeb Bush, el casi latino Marco Rubio, apareció, y emergió con fuerza desde el debate del jueves 17 de setiembre, la exejecutiva Carly Fiorina, una contrincante con miras a la Casa Blanca que muchos de sus correligionarios ya la ven como su propia "dama de hierro" y la Hillary Clinton del Partido Republicano. Esta outsider de la política viene del mundo empresarial y llega con la experiencia de ser la antigua directora ejecutiva de Hewlett-Packard.

Con su estampa de empresaria, abordó ese debate con determinación y logró parar la verborrea de Trump, un hombre decidido a ofender hasta el más inocente, desplegando pasión como dominio de la política internacional. Desde entonces, a Fiorina la han tomado en serio. Y la empezaron a analizar más a fondo. ¿Quién es esta dama? ¿De dónde salió? Con mirada de acero y segura de sí misma, la exempresaria se adueñó del show en varias ocasiones y se ganó a la audiencia del debate.

A menos de cinco meses de que los votantes acudan a las urnas para los comicios primarios, el campo republicano aparece considerablemente amplio, con Trump y el neurocirujano jubilado Ben Carson dominando las encuestas de opinión, y el resto de los candidatos peleando para conseguir una buena marca.

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Cuando Fiorina se lanzó oficialmente a la carrera presidencial el pasado mes de mayo, pocos apostaban por ella y algunos la relegaban al estatuto de candidata anti Clinton, ya que era la única mujer de las primarias republicanas. Su popularidad no despegó hasta el primer debate en agosto, pasando de 1 a 3 o 4% en los sondeos, lo suficiente como para posicionarse en el pelotón. Hoy se encuentra en un 15% de intención de voto, solo superada por Trump (24%) y por encima de Carson (14%).

La precandidata republicana nació el 6 de setiembre de 1954 y tiene 61 años. Su vida ha estado vinculada al mundo empresarial. En los años de 1980 se convirtió en ejecutiva de AT&T y de Lucent, el brazo de AT&T de equipos y tecnología. En 1999 –estuvo hasta 2005– se desempeñó como ejecutiva de Hewlett-Packard y se convirtió en la primera mujer en dirigir una de las 20 principales firmas de Estados Unidos.

En esta compañía, sin embargo, tuvo sus altas y bajas en el desempeño, y alguna vergüenza pasó. En 2002, Fiorina puso en marcha la mayor fusión de alta tecnología en la historia de la empresa al hermanarse con Compaq, hasta entonces la rival en computación. De ese modo, convirtió a Hewlett-Packard en la firma fabricante de computadoras más grande del mundo. Pero la jugada saló mal: luego de la fusión, y la caída de los valores en el sector tecnológico, la empresa despidió a 30 mil trabajadores y con ello, la junta directiva, le pidió a Fiorina que renunciara como directora ejecutiva y presidenta.

El profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford, Jeffrey Pfeffer, dijo a The Financial Times que Fiorina es el ejemplo de cómo alguien que ha generado "catástrofes" puede sobrevivir y continuar triunfando. Sus declaraciones fueron duras. "Fiorina, que bajo cualquier punto de vista fue una consejera delegada horrible, está presentando una candidatura a la presidencia basada en su historial en el mundo de la empresa. ¡No puedes inventarte esto! ¡Es demasiado bueno!".

Para suerte de Fiorina, su actuación empresarial ha tenido algunas valoraciones más positiva, como la de la revista Fortune, que en la época de la precandidata en Lucent y Hewlett-Packard fue nombrada como la mujer de negocios más poderosa del país.

Luego de renunciar a Hewlet-Packard, Fiorina trabajó en las juntas directivas de varias organizaciones de beneficencia y, además, se desempeñó como asesora económica en la campaña presidencial del republicano John McCain en 2008, cuando este perdió la contienda frente a Barack Obama. Esta, y su intento por alcanzar una banca en el Senado por California en 2010 –perdió frente a la demócrata Bárbara Boxer–, son sus dos únicas experiencias en el ámbito político.

Fiorina sufrió la muerte de una hija de su esposo por sobredosis; está en contra de la legalización de la marihuana así como del aborto. Los republicanos parecen empezar a decantarse por ella.

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