22 de mayo de 2013 21:48 hs

Estimados compañeros: En una oportunidad un compañero me definió como “un perdedor de discusiones tácticas y ganador de las estratégicas”. Personalmente, y créanme que sin pedantería creo que tenía razón. Muy larga sería la lista que podría marcar reseñando los hechos y los momentos que corresponden a esas discusiones tácticas, así como abiertas son las razones por las que en esas discusiones no supe o no pude convencer: falta de claridad en la discusión, y falta de voluntad para defender cosas de las que estaba profundamente convencido. Sé que muy larga también debe ser la lista de errores que ustedes puedan confeccionar. Hace unos cuarenta días planteé al compañero Gastón una serie de dudas ante el momento que estábamos viviendo, algunas de las cuales se referían a la integración del Secretariado Ejecutivo del Estado Mayor de Montevideo y del similar del Interior, así también como el procedimiento que se siguió para las respectivas integraciones. Lo hice porque, aun sin integrar esos Organismos, recibí en esos días parte de la información que el Estado Mayor de Montevideo manejaba, y en algunos casos se requirió mi opinión. Yo no podía entonces pretender, como tampoco lo pretendo hoy, dar una discusión sobre esos puntos, pero tampoco me los podía callar. El jueves 4 en una reunión con Octavio que quedamos en continuar el domingo 7 lo poco que conversamos ha servido para convencerme de la inutilidad de esa discusión ya que las cosas se han decidido y yo no soy quién para pretender que ante mis dudas estas discusiones sean rediscutidas, así como tampoco me creo en el derecho de restarle a Uds. el tiempo que la discusión de esas dudas les insumiría. Pero como tampoco puedo dejar de decirles lo que pienso, he decidido hacerles esta nota que trataré de hacer lo más breve posible. Máxime teniendo claro que las dos razones antes expuestas, surgen hoy más firmes que nunca.


1) Creo que fue un error la integración del Secretariado Ejecutivo con tres Compañeros que a mi juicio tenían propensión a alejarse de la realidad interna de la Organización. Dos de ellos, Ñato y Leonel, vieja característica, y Rodolfo, en un proceso iniciado en Punta Carretas y reafirmado luego, con su labor en la 70. No creo que sea deshonesto hoy, cuando ni el Ñato y Rodolfo pueden participar en esta discusión, porque ya lo he manifestado a Compañeros (Nepo y Mauro) que me requirieron opinión al respecto, hace ya varios meses.

2) Creo que fue un error el trasiego de Compañeros de un organismo a otro en la forma masiva en que se hizo, y en algunos casos con designaciones totalmente incorrectas: Mauro, del Comité de Asuntos Internacionales a la 70, Rodolfo de la 70 al Secretariado Ejecutivo y rebancar al Sector Militar de Montevideo, Leonel de la 70 a bancar el interior, Nepo, cuestionado para integrar el Secretariado Ejecutivo al Estado Mayor de Montevideo a bancar la 15. Debe haber otros casos, pero estos son los más importantes. Todos sabemos el esfuerzo y el tiempo que le lleva a cualquier compañero, incluso a los más experientes, adecuarse al medio en que se encuadra, “agarrar la manija”, como le llamamos en general a esa situación. ¿Cómo no pensar entonces en que esa situación repetida varias veces, que afectó a todos los Organismos de Dirección tendría como consecuencia un trastocamiento interno de envergadura? ¿Cómo explicar que se cuestione a Nepo por razones X, que hasta hoy nadie ha sabido explicarme, y se le designe para un organismo como el Estado Mayor de Montevideo a bancar una columna como la 15, tarea para la cual la actuación dejaba muy serias dudas en el Comando General de Montevideo anterior? ¿Cómo explicar que para atender el interior, cuyo más serio déficit es el aspecto organizativo (punto en el que hasta hoy nadie ha discrepado), se designe a Leonel, cuyo más serio déficit es precisamente el mismo en el que teóricamente debería colaborar?

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3) Cuando Mauro planteó en el Comando General de Montevideo la necesidad de reorganizar los Organismos de Dirección, lo fundamentó sobre la necesidad de atender mejor los distintos frentes de trabajo. Por lo anterior, creo que la solución buscada no fue acertada. Pero lo que nunca se mencionó, es el argumento dado por Octavio, que desde Setiembre-Octubre del 71 el Comité Ejecutivo había perdido su espíritu y calidad de equipo. Si esto fue así, creo que Mauro se equivocó al plantear solo una parte de la fundamentación, y se habría equivocado todo el Comité Ejecutivo al no buscar las razones por las que se llegó a esa situación, habiendo caído en un error que no es nuevo en la Organización, pero ese mismo compañero me había convencido que se había eliminado: la autocrítica a nivel del Comité Ejecutivo y de los Organismos de Dirección en general.

4) Creo que fue un error de método haber obviado la discusión con respecto a Nepo y su situación con los compañeros del Interior o viceversa.

5) Creo que fue un error de responsabilidad de todos los compañeros de Dirección la ida al monte de los compañeros del Interior, no como aspecto táctico en sí, sino en su faz organizativa y de apoyo.

6) Se dieron a partir del 14/4 una serie de caídas humanas y materiales que afectan (a mi juicio de forma fundamental) toda la actividad y los planes organizativos. Totalmente debilitada la infraestructura, sin armas ni municiones, con pocos pesos, en momentos en que los pocos locales que nos van quedando se ven también afectados, nos proponemos iniciar una serie de acciones que hace una semana se consideraban equivocadas. Todo el Estado Mayor de Montevideo, incluyendo a Gastón y Octavio, yo incluido, consideramos equivocadas esas acciones en el interior y se vio la necesidad de pararlas, cosa que no se pudo hacer por problemas prácticos, pero que todos entendemos debían discutirse muy a fondo con los compañeros del Interior, fundamentalmente con el compañero Rufo. Hoy estamos entonces fundamentando favorablemente algo que hace siete días se criticaba con vehemencia, y dejando de lado una situación interna que todos conocíamos era muy problemática. Y como error de método se integra a Rufo al Secretariado Ejecutivo aun antes de discutir a fondo el problema del interior. Todas estas marchas y contramarchas, dadas en estos pocos últimos días, me llevan a creer que en estos momentos no hay dirección en la Organización. Por eso creo que es equivocada la línea en estos momentos:

A) Por la situación interna.

B) Porque ya sea por maniobras, por oportunismo o por temor, hemos quedado aislados. Salir otra vez al enfrentamiento (cuando además serán sin duda muy aislados y casi indiscriminados) será no solo fortalecer la derecha (si nos golpean), sino terminar de aislarnos dándoles a nuestros “aliados” Frente Amplio la excusa que esperan para darnos la espalda. Si la situación interna nos fuera favorable, el punto B no tendría importancia por lo que entiendo que la situación interna es la cuestión fundamental.


P.D. Al plantearle mis dudas a Gastón, él creyó que de ser posible, era mejor discutir mis dudas, dado que estaba al frente de un servicio, y era difícil rendir bien en esas condiciones. Evidentemente que es así, pero yo fui capaz de cumplir con las tareas en momentos en que mis dudas eran tantas y tan profundas como las de hoy. Sin embargo, creo que la decisión con relación a mi encuadre debe depender de ustedes. Cualquier decisión en ese sentido creo que conviene tomarse antes que se entre a funcionar.

Gastón: Marenales; Octavio: Henri Engler; Ñato: Eleuterio Fernández Huldobro; Rodolfo: Candán Grajales; Nepo: Adolfo Wasen; Mauro: Donato Marrero; Leonel: Mauricio Rosencof; Ruffo: Raúl Sendic.


Esta carta se ha publicado algunas veces, intentando darle el carácter de pedido de baja del MLN. Cualquiera puede entender, una vez leída, que tanto por el fondo como por la forma, me sigo considerando dentro del MLN. Y de pesimismo, nada, a menos que se llame pesimismo a señalar con claridad y sinceridad una serie de elementos que estaban ahí, que solo se podían ignorar o soslayar por el desprecio hacia lo organizativo, sustituido por un voluntarismo absurdo y suicida. Como surge de la lectura, el 20 de abril de 1972, una semana después del día 13 de abril, le planteo a Marenales las mismas inquietudes que ya le había planteado a Zabalza en el mes de febrero del mismo año. Esta carta es la razón de la posterior reunión entre Sendic y Marenales con Alicia y conmigo. La carta en sí y la posterior reunión desmienten totalmente las opiniones de mis ex compañeros acerca de las dudas que sobre mi integración al MLN se dice que existían.

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