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Casi un tercio de los latinoamericanos no tienen derecho a una pensión

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22 de febrero de 2018 a las 05:00

Entre el año 2002 y 2015 la proporción de latinoamericanos mayores de 65 años con acceso a algún tipo de pensión pasó del 53,6% al 70,8%. Este aumento se debió sobre todo a la expansión de los sistemas de pensiones no contributivos. Pese al considerable avance de los últimos años, aún hay una gran desigualdad en el acceso a prestaciones dentro de los sistemas de pensiones y casi un tercio de la población latinoamericana no tiene acceso a ningún tipo de pensión.

La exclusión de gran parte de la población al acceso a pensiones contributivas ha generado una fuerte expansión de las pensiones no contributivas en los últimos años. Se trata de transferencias monetarias del Estado a personas mayores o con discapacidad que a lo largo de su vida no han realizado aportes contributivos debido a no haber trabajado o a la informalidad de sus trabajos. Entre el año 1990 y 2016 el número de países con sistemas de pensiones no contributivos pasó de 8 a 26. Este sistema, según el informe Panorama Social de América Latina 2017, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), ha incrementado considerablemente la cobertura en la región colaborando a disminuir la desigualdad.

Si bien entre el año 2002 y 2015 el monto mensual aumentó un 31%, al final del período la cobertura entre los países de la región seguía siendo extremadamente heterogénea. Mientras la tasa del grupo de países liderado por Bolivia, que incluye a Argentina, Brasil, Chile y Uruguay era superior al 80%, la tasa de cobertura del grupo de países compuesta por Colombia, El Salvador, Guatemala, Honduras y República Dominicana era inferior al 30%.

Por otra parte, el contexto demográfico en el cual se desarrollan los sistemas de pensiones es fundamental para determinar la capacidad de aporte y la demanda del mismo a futuro. De momento, la disminución de la relación de dependencia demográfica que vive la región y que caracteriza el período del bono demográfico, es según el informe de la CEPAL, "una oportunidad para realizar inversiones productivas y aumentar la inversión social en salud, educación y lucha contra la pobreza".

Pero el tiempo es limitado ya que el proceso de envejecimiento en la región es acelerado y se está dando de forma mucho más rápida que como se dio en el mundo desarrollado. El número de personas mayores de 60 años superará al de menores de 15 alrededor del año 2036, y la tendencia se seguirá incrementando hasta el 2080. Esto reduce los tiempos de los gobiernos para realizar las reformas que enfrenten los desafíos a futuro como la cobertura, la suficiencia de las prestaciones de los sistemas de pensiones y la sostenibilidad financiera, debido a la disminución en la relación entre cotizantes y beneficiarios, sobre todo en los sistemas públicos. Por otro lado, los sistemas de capitalización individual, son un desafíos para los sistemas desde el punto de vista de la "erosión del principio de solidaridad, ya que al buscar la equivalencia entre contribuciones y beneficios estos sistemas reproducen las desigualdades del mercado de trabajo, sin incorporar mecanismos para redistribuir riesgos y aportes entre generaciones".

En este marco, para alcanzar sistemas universales que logren reducir las brechas sociales y garanticen el derecho a la seguridad y la protección social, los gobiernos deben, según el informe, planificar políticas públicas teniendo en cuenta los procesos demográficos y una visión de largo plazo.

Jeronimo Giorgi, es un periodista uruguayo dedicado a temas internacionales y ha colaborado con varios medios de América Latina y Europa.

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