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Catarsis con lapicera: los argumentos de quienes firman el plebiscito de Larrañaga

Las quejas y anécdotas sobre inseguridad se repiten en los que se manifiestan a favor de la propuesta del senador de Alianza Nacional

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11 de junio de 2018 a las 05:00

Esto es de algún partido político?", preguntó una mujer al ver a dos jóvenes en una carpa en la que la palabra "seguridad" resaltaba en los carteles que la adornaban. Uno de ellos le explicó que se trataba de la campaña "Vivir sin miedo" que lidera el senador y líder de Alianza Nacional, Jorge Larrañaga. La mujer tomó una lapicera, sacó su credencial de la cartera y firmó, sin hacer ninguna otra pregunta.

En su caso, fue una firmante silenciosa. Pero ese tipo de comportamiento, entre los adherentes a la campaña de Jorge Larrañaga para impulsar un plebiscito de reforma constitucional en cuatro aspectos vinculados a la seguridad pública, ha sido la excepción. Desde que el 23 de mayo Alianza Nacional hizo el lanzamiento oficial y cientos de militantes salieron a las calles a llenar planillas, muchos de los uruguayos que firmaron optaron por la catarsis. Así lo manifestaron a El Observador varios de quienes pasan hasta ocho horas bajo las carpas de "Vivir sin miedo" y pudo comprobarlo en una recorrida por algunos puntos montevideanos.


Mario es uno de esos votantes de Alianza Nacional a los que pasar horas a la intemperie para recolectar firmas le enaltece su militancia. La semana pasada estuvo en el puesto ubicado la plaza Libertad y en menos de cinco minutos, dos hombres se le acercaron y firmaron. Uno de ellos, más veterano que el anterior, quiso diferenciar mientras firmaba la época de la dictadura con la propuesta de Larrañaga de crear una Guardia Nacional conformada por unos 2000 militares.

Cuando Mario conoció esa propuesta sintió un poco de incomodidad. Pero luego de tener conversaciones con dirigentes de Alianza Nacional se convenció de que firmar era el camino correcto y no dudó en colaborar para que otros hicieran lo mismo. Según contó a El Observador pasa alrededor de seis horas bajo la carpa y suele escuchar las anécdotas sobre rapiñas o robos de los firmantes. "Te diría que un 80% de los que firman fueron víctimas de alguna situación de inseguridad", dijo. Pero también están aquellos que se acercan a discutir y confrontar porque no comparten la iniciativa.


Con "Vivir si miedo" Larrañaga cobró protagonismo en la escena política, pese a no tener el apoyo de los otros líderes de su partido. De todos modos, allegados al senador aseguraron a El Observador que no han considerado el rédito electoral que puede llegar a tener con esta movida y, de hecho, pretenden que la recolección de firmas finalice a fin de año para que quede separada unos meses de las elecciones internas de junio del año que viene.

Si bien en su sector presienten que la adhesión viene viento en popa, se trata más que nada de una percepción por lo que transmiten los militantes que salieron a colaborar. Para tener una idea más certera, realizarán un primer conteo luego del Mundial de fútbol.

"Esta campaña no es de Larrañaga es una campaña de la gente, a favor de la gente, por más seguridad para poder vivir sin miedo", dijo el líder de Alianza Nacional hace algunos días en una de sus recorridas.

Según lo que establece la Constitución, necesitarán recolectar 269 mil firmas para plebiscitar las propuestas. Por un lado, la reforma propone introducir en la Constitución el cumplimiento efectivo

de las penas para que en casos de delitos graves, los delincuentes no puedan obtener beneficios que les permitan salir antes de tiempo de prisión.

A su vez, propone la reclusión permanente revisable a los 30 años en delitos gravísimos como homicidios múltiples o violación y homicidio a menores. Otro punto es regular los allanamientos nocturnos en lugares donde se sospecha "fundadamente" que se están cometiendo delitos. Por último, la creación de una Guardia Nacional integrada por 2.000 militares que trabajen junto con la Policía.

En algunos casos, quienes se acercan a firmar preguntan de qué se trata la propuesta, leen y después firman. En otros, se llevan un folleto pero no dejan estampada su firma, como si necesitaran un tiempo más para pensarlo. Eso prácticamente no ocurre en el puesto ubicado en una sede de Alianza Nacional en 18 de Julio y Pablo de María. Allí quienes entran, firman convencidos y son votantes del Partido Nacional.

La situación es diferente en las carpas de la calle, donde quienes recolectan las firmas se han cruzado incluso con votantes del Frente Amplio. "Yo siempre voté al Frente Amplio, pero voy a firmar igual", comenzó diciendo una señora hace algunos días antes de poner su credencial, nombre y fecha de nacimientos en una de las planillas de "Vivir sin miedo", recordó Mauricio, un militante que hace días está apostado en una carpa en la zona de Punta Carretas.

En su caso, colabora con la campaña porque milita en la juventud de Alianza Nacional desde hace un año y medio. Pero hay otros que decidieron unirse por casos que lo removieron. Eso le sucedió a Beatriz, para quien más que la militancia, la movió a colaborar el haber conocido a Brissa González, la pequeña abusada sexualmente y asesinada en noviembre del año pasado.

Cuando vio que Larrañaga iba a lanzar esa campaña, la imagen de la niña se le vino enseguida a la cabeza y consideró que solo con poner su firma no alcanzaba. Por eso, ahora pasa siete horas bajo la carpa, entregando folletos y esperando a que otros también firmen.

Están los firmantes anónimos de cada día y aquellos que se hacen un poco más visibles. Durante sus recorridas por el interior del país, Larrañaga recolectó la firma de, por ejemplo, el senador nacionalista José Carlos Cardoso, del exintendente de Salto y actual senador colorado Germán Cardoso y del exintendente de San José por el Partido Nacional, Juan Chiruchi.

También están aquellos que todavía no tomaron la lapicera pero anunciaron que lo harán, como la intendenta de Lavalleja, Adriana Peña (Partido Nacional).

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