Desde 2005, por medio de un convenio de cooperación entre La Unión Europea y Uruguay, las zonas de Carrasco Norte y Casavalle cuentan con dos Centros de Desarrollo Económico Local (Cedel). Se trata de experiencias con similitudes a otras iniciativas europeas, principalmente españolas, pero con una “impronta propia”, explicó la coordinadora de Cedel de Carrasco Norte, Verónica De Gregorio a Café & Negocios Emprendedores.
Los centros están siendo gestionados desde fines del 2006 por la Intendencia Municipal de Montevideo, que aporta el presupuesto, recursos humanos y materiales. Para el Cedel de Casavalle se realizó un local nuevo, mientras que para el de Carrasco Norte, se recicló el exHotel del Lago, ubicado en el centro del Parque Rivera. Al ser un edificio de valor patrimonial, en la restructuración se respetó su arquitectura, que data de 1929. Las habitaciones de este hotel que estaba prácticamente en ruinas, se convirtieron en talleres.
Apoyo
Los pilares fundamentales de estos centros de desarrollo son, por un lado la capacitación para el trabajo, y por otro, el apoyo a emprendimientos productivos en modalidad de “vivero de empresas”.
El primero de sus servicios, está dirigido a adultos y jóvenes que desertaron del sistema estudiantil formal. “Para esto tenemos convenios con diferentes organizaciones como El Abrojo, Jóvenes para Cristo, Gurises Unidos, la Casa de la mujer de La Unión, entre otras, pero el fundamental es con la UTU”, explicó De Gregorio.
Mediante un acuerdo, UTU designa docentes para que los jóvenes puedan aprender diferentes oficios en un corto plazo: desde marzo a noviembre.
Los cursos que se proponen son aquellos en los que el Centro detecta que hay una mayor inserción laboral. El año pasado, por UTU se dictaron clases de jardinería, joyería, carpintería, electricidad, viverista, brushing y peinados. Pero además, los centros dan cursos en el área de gastronomía, ayudante de cocina, mozo, hotelería, ferretería, logística, telar, canto, percusión, y también gimnasia.
De Gregorio explicó que la idea principal es abarcar todas las áreas que hacen al desarrollo humano.“No solo dar la posibilidad de aprender un oficio, sino dar acercamiento a la cultura y al deporte”, señaló.
El otro pilar fundamental que se brinda en los Centros de Desarrollo Económico Local, es el “vivero” e “incubadora de empresas”. Con esto se pretende apoyar a pequeños emprendimientos, ideas o proyectos que necesitan desarrollarse y no tienen las posibilidades.
Para lograrlo, se brindan talleres, que permiten producir en el propio Cedel maquinarias, herramientas y asesoramiento técnico. “Brindamos todo lo fundamental que tiene que tener un emprendimiento para arrancar”, aseguró De Gregorio.
Además, le facilitan el acceso a créditos y canales de comercialización para poder vender su producción. El tiempo estimado en que la empresa puede permanecer en el “vivero” es de dos a tres años, pero la realidad dependerá de muchas variables, como el tiempo de madurez de la empresa y el momento en el que se encuentra, tanto de producción como de comercialización o de capital humano.
Los centros de desarrollo, según explicó la coordinadora, hacen una apoyatura permanente para poder encauzar y desarrollar mejor los emprendimientos, hasta que llega un momento donde el objetivo es que se desprendan. “La idea es que se desarrollen, que crezcan y que puedan vivir de lo que hacen”, explicó.
El tiempo que las empresas permanecen en la incubadora, es entendido por las autoridades del Cedel como una inversión y ahorro, porque estas no tienen que pagar por los servicios y asesoramiento que reciben. A la vez producen y venden desde el propio Cedel, lo que les permite generar ingresos para lograr un local propio a futuro y su maquinaria.
Durante todo el proceso los emprendedores, cuentan con asesores y mentores que son los propios funcionarios municipales que llevan adelante los centros. De Gregorio aseguró que se trata de un privilegio: “lo mejor que nos pudo haber pasado es trabajar en un centro de desarrollo, directamente con y para la gente”.
Requisito
Quienes estudian los proyectos que continuamente llegan a los Cedel, buscan en los mismos la viabilidad. Es decir, que sea una propuesta realizable e innovadora. “El mercado es chico y no queremos generar más de lo mismo”, aseguró De Gregorio.
Agregó además que tienen que ser duros y rechazar ideas para no crear falsas expectativas sobre algo que no va a funcionar.
Recientemente se hizo un llamado desde el Cedel para brindar maquinaria y espacio para producción en el área del calzado. Fueron varios proyectos los que se presentaron, pero solo se seleccionó uno: “Pensar Diseño”, una propuesta de Pedro Castillo destinada a la producción y diseño de calzado de cuero femenino y masculino. En la elección intervino un representante de la Cámara del Calzado, otro de la Cámara de Diseño y un delegado de la IMM.
Diferencias entre los Centros
En ambos Cedel se brindan talleres y asesoramiento en distintas áreas. En cuanto a los emprendimientos, el centro de Casavalle se especializa más en la confección, soldadura e impresión de remeras y tazas, mientras que en Carrasco Norte, el fuerte es la gastronomía.
La idea es abarcar un amplio abanico de formaciones y no cruzarse oficios entre las dos sedes.
A futuro
Los proyectos en Cedel no son estáticos, sino que se van alimentando y adaptando según las circunstancias del país. Año a año se van incorporando nuevas propuestas.
En Carrasco Norte, se instaló en 2013 una peluquería con el objetivo de ofrecer una formación en la materia. Para ello se transformó una habitación -donde operaba un taller- en un salón de belleza dotado de mobiliario de última generación.
Y este año trabajan en un vivero municipal de seis hectáreas, ubicado en el Parque Rivera, que no estaba en funcionamiento.
Desde el Cedel se gestionó ese espacio porque se considera que en esa área hay potenciales emprendimientos para desarrollar y mucho trabajo para realizar, explicó la coordinadora, que además aseguró que se convertirá en un espacio atractivo no solo para la comercialización, sino para paseos, capacitación en el área de jardinería, viverista y flor indígena, integración de escuelas y liceos y participación ciudadana.
Los que egresaron del Cedel, hoy tienen empresas instaladas con toda la formalización correspondiente y mano de obra contratada.
Un caso concreto es el de dos socias que comenzaron vendiendo hojas de lechuga a las confiterías para la elaboración de sandwiches. Hoy tienen una empresa procesadora de frutas y verduras instalada en la zona.
“La idea es que esos pequeños emprendimientos sean generadores de puestos de trabajo”, concluyó De Gregorio.