En la comunicación interna de las empresas el mail todavía sigue siendo el rey. Pero parece que a ese reinado no le queda mucho. “El mail es un canal perimido, porque es un canal ciego. Disparás y no sabés qué pasó. Y hoy eso es fundamental (tener datos) para la gestión”, explicó el especialista argentino en comunicación interna, Pablo Faga.
De la muerte del e-mail se viene hablando desde hace un tiempo. "Si necesitás una respuesta urgente, no lo mandes por mail, hacelo por WhatsApp", dice el especialista en RRHH, Alejandro Melamed, en un artículo de La Nación.
"El mail quedará para lo que requiere algún tipo de registro o documentación. Está atado a las personas y empresas que tienen una cultura más formal. Sin dudas perdió mucho terreno en la comunicación por la falta de velocidad, de interacción y de flexibilidad y por ser una herramienta que ya tiene muchos años", agrega Melamed, para quien ha perdido su capacidad de impacto y puede llegar a ser una herramienta de museo.
En ese sentido, al hablar de plataformas colaborativas, Faga pintó un panorama que podía parecer de ciencia ficción para muchos de los uruguayos que lo escucharon la semana pasada durante la Cumbre de Comunicación Interna, organizada en Jacksonville por la Asociación Uruguaya de Comunicación Interna (Audeci) y Comunidad RH. Pero el experto les aseguró que la profesionalización de esta área va a llegar “rapidísimo” de la mano de la tecnología. Faga habla de una revolución digital de las comunicaciones internas, de la automatización de procesos y un flujo constante de datos. Justamente lo que viene es el reinado de los datos. “Dato mata relato. Podés ir con el chamuyo que quieras pero los datos son lo fundamental”, disparó.
Faga es director de BW Comunicación Interna y referente de Workplace by Facebook para Argentina. En la cumbre también se presentaban otro tipo de plataformas colaborativas como las de GOIntegro. Workplace se define como un centro de comunicaciones que conecta a las personas de la empresa a través de funciones como chats, noticias, videos, búsqueda.
A este tipo de herramientas –con un estilo de redes sociales- apuntó Faga como las causantes de un cambio de paradigma: “Tiene que ver con el advenimiento de un canal de comunicación más parecido a los que usamos en lo cotidiano y que nos permite extraer datos”.
Según el especialista, no hay que tener miedo de que los empleados se vayan a ofender por utilizar estas aplicaciones via celular. “La gente ya habilitó su celular como vehículo de comunicación para trabajar. Si en tu empresa usan Whatsapp, las conversaciones de la empresa están en los celulares de los colaboradores. Tu acceso es limitado a los grupos que perteneces, y no te permite tener información de lo que está pasando, ni entender de qué está hablando la gente”, explicó.
Faga celebró la cantidad de datos que se pueden obtener a través de un análisis de cuestiones que van desde quienes se involucran con las comunicaciones hasta las extensiones de los comentarios o los temas de conversación más valorados. Hasta resulta posible identificar “influencers”, aquellos empleados que generan conversaciones. Reconoció que tener más datos puede asustar, fundamentalmente a los líderes que pueden temer que se transparenten malestares o quejas.
Pero opinó que la utilidad de esos datos resulta innegable. Se trata de conocer fehacientemente los niveles de participación de las personas, sus intereses y su involucramiento con lo que se comunica. “La comunicación deja de ser materia opinable. Dato mata relato. No es la opinión de nadie. Es dato. Se acaba el chamuyo: vamos a gestionar desde los datos”, sentenció.
Más allá de las resistencias, el especialista opinó que se trata de una nueva forma de comuncación interna que permitirá unificar canales, sumar indicadores y contenido útil. Ahora, por lo tanto, llega el turno de una profesionalización de quienes se desempeñan en esta área en las empresas, para poder leer estos datos y aprovecharlos en la toma de decisiones.
En tanto, para la presidenta de Audeci, María Inés Rocca, resulta imprescindible una comunicación más honesta. Hay que salir de los mensajes publicitarios, instó, y hablar con más transparencia porque los cambios lo ameritan.