Historias mínimas > historias

Científicos encontraron a la mujer perfecta

El inefable hallazgo ocurrió en Texas y favoreció a una tal Kelly Brook

Tiempo de lectura: -'

25 de marzo de 2014 a las 00:00

Mire la fotografía que ilustra esta historia mínima. Bueno. Ahora, si ya está acá de nuevo, entérese de que un grupo de científicos certificó que esta mujer tiene un cuerpo perfecto.

O sea, usted, yo, la dama y el caballero, el obrero y el estudiante, el ciudadano y el campesino nos damos cuenta de que esta mujer está más fuerte que tornillo de submarino, que corre el riesgo de partirse en cuatro al menor descuido que, en definitiva, es lindísima.

Sin embargo, fue necesario que un grupo de notables se metiera en un laboratorio para convalidar tamaña obviedad. O al menos así lo cuenta la noticia difundida por varias agencias de prensa y que copio a continuación:

“Una investigación presentó a una mujer con el cuerpo científicamente perfecto. Para el estudio no se tuvo en cuenta el estereotipo de figuras públicas ni cirugías estéticas.

El estudio fue realizado por la Universidad de Texas, Estados Unidos y estableció que las medidas 39-25-36 (pulgadas) (99-63-91 cm.) de la modelo y actriz de 34 años, Kelly Brook, son las más cercanas a la mujer perfecta. Por su parte, la modelo confesó que su cuerpo "siempre la hizo sufrir", ya que para los medios ella siempre fue un poco rellenita pero, a pesar de eso, nunca se realizó ninguna cirugía estética. Para la investigación también se consideró su edad y las medidas de su rostro, nariz, labios y hasta su cabello”.

Más allá de las certificaciones numéricas con las que nos quieren vender el inesperado hallazgo, es evidente que dos o tres centímetros de más o de menos no le cambian nada a esta mujer que se llama Kelly y que se queja porque su cuerpo “siempre la hizo sufrir”.

Acá lo que parece estar pasando es que los científicos quisieron derribar el estereotipo del cuerpo femenino casi raquítico que se les exige a las modelos pero, queriendo acabar con ese dogma, nos terminaron refregando por los ojos un estereotipo aún más portentoso que el ofertado por los diseñadores de modas.

Porque difícilmente las mujeres que lean esto, y las que están a varios kilómetros a la redonda, puedan lucir el cuerpo de esta muchacha que dice haber sufrido debido a las cadencias de sus curvas.

Pero ni estos científicos son unos vivos bárbaros ni la mujer que nos muestran es una víctima del sistema. Y, para peor, quieren que les digamos que, puestos a buscar la perfección, cambiamos a esa tal Kelly por la muchacha que nos saca tantas horas de sueño.

Muy riguroso todo pero usted y yo sabemos qué medidas tiene, a dónde vive, qué puntos calza y por qué calles camina la mujer perfecta. Y, si todavía no lo sabemos, lo sabremos mañana o más tarde. Y por más que la ciencia no convalide su escasa o su exagerada cadera, no habrá genio que nos convenza de esas imperfecciones que nosotros juzgamos exactas.

No habrá pequeños ensayos que nos salven de esa mujer a la que estamos o estaremos feliz o terriblemente condenados. Esa mujer que nunca será examinada por un grupo de profesionales de Texas y que, esto es lo más importante, jamás de los jamases podrá llamarse Kelly porque su nombre es único y solo suena perfecto cuando lo nombra nuestra boca.

Comentarios