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El bono ligado a objetivos ecológicos lanzado en octubre del años pasado marca un hito histórico para Uruguay

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Claroscuros en el horizonte inversor

La capacidad de liderazgo, los recursos en términos de conocimientos,  la voluntad de reportar y la  transparencia, está en la génesis de estos emprendimientos exitosos, ya sean públicos, privados o mixtos

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15 de enero de 2023 a las 05:00

En 2022 Uruguay se posicionó como un líder  innovador en el ámbito de la deuda soberana. En el mismo año, el país era sacudido por una oleada de un tipo de crímenes hasta ahora inusual, con cuerpos desmembrados. Una señalización propia de los enfrentamientos de mafias del narco. Son dos caras de una misma moneda: un país puntero en muchas áreas en la región e incluso en el mundo; pero que en las últimas décadas no logra sortear una desintegración social que socava las bases sobre las que fue construido el Uruguay moderno.

En la tarea de ayudar a inversores interesados en Uruguay a encontrar oportunidades y valorar riesgos, tengo  a suerte de poder acceder al conocimiento de técnicos en varios ministerios, legisladores, empresarios, académicos, periodistas y especialistas en algunos de los temas de interés. El país tiene enormes atractivos y capacidades para convencer. Pude acercarme a proyectos punteros como el de generación de hidrógeno verde, la ya mencionada emisión del bono ligado a criterios de sostenibilidad medioambiental, al interesante impulso que está tomando el sector del vino. También a temas más transversales como las oportunidades que ofrece el país gracias a sus recursos humanos, su estabilidad institucional y macroeconómica.  

El bono ligado a objetivos ecológicos lanzado en octubre del años pasado marca un hito histórico para Uruguay, con un original mecanismo de descuento o penalización en las tasas de interés que pagaría el país, según si supera los objetivos establecidos en cuanto a reducción de gases de efecto invernadero  y  conservación del área forestal, o si  de lo contrario no llega a cumplir los mismos. El mecanismo es muy innovador y podría extenderse a otros países. Los inversores lo están analizando y probablemente traerá una mayor estandarización y mejores prácticas tanto para los mercados de deuda  soberana como corporativa.

Fabrizio Palmucci de Climate Bonds Initiative, una organización que trabaja en aras de movilizar capital a favor de objetivos medioambientales, lo resumía en estos términos “el esfuerzo y trabajo desplegado por Uruguay para liderar el camino, ponen de manifiesto un alto grado de coordinación y nivel de conocimiento para hacerlo posible”. Uruguay está muy bien posicionado tanto en los indicadores medidos ,como en los mecanismos de monitoreo, reporte y verificación siguiendo las mejores prácticas según lo determinado por el Programa de Apoyo Global de la ONU, con un buen historial en transparencia y credibilidad institucional.

Todos esos activos tan valiosos presentes en este proyecto, lo están también en la hoja de ruta para la generación del hidrógeno verde en el país, en el importante despegue que tuvo el sector del vino en los últimos años y en tantas otras iniciativas. La capacidad de liderazgo, los recursos en términos de conocimientos,  la voluntad de reportar y la  transparencia, está en la génesis de estos emprendimientos exitosos, ya sean públicos, privados o mixtos.

En contraposición a todas estas capacidades y en el capítulo de los riesgos a valorar, en el primer semestre del año pasado , surgía en el ámbito inversor extranjero cierta preocupación por el impulso que estaban tomando una nueva forma de crímenes en Uruguay, donde el sello del mundo narco asomaba sin pudor. En ese contexto acepté un proyecto que implicaba entro otras cosas, interiorizarme del plan del gobierno para combatir el delito asociado al narcotráfico, porque para quienes miran el Uruguay con  interés como destino para la inversión, éste  es también  un tema fundamental .

Quizás porque no está en las prioridades de esta cartera tranquilizar al inversor extranjero, no encontré en el Ministerio del Interior, como si encontré  en otras áreas y ministerios, la voluntad de comunicar un plan de acción a pesar que me consta mi solicitud llegó al más alto nivel. Estaba especialmente interesada en poder contrastar información que me llegaba de boca de especialistas apuntando a  un preocupante desmantelamiento de ciertos equipos y procesos  de  inteligencia policial, de infiltración en las redes, o de la figura del policía comunitario;  en favor de mecanismos “directos” de autoridad policial,  algo que no parecía estar redundando en mejores resultados.

Cierto es que no todos los desafíos presentan el mismo grado de complejidad y que todo aquello que atañe a fenómenos sociales reviste más dificultad. Se necesitan para encararlos un sofisticado engranaje de consensos sociales, conocimientos técnicos, recursos económicos, tiempo; pero sobre todo una visión para saber hacia dónde se quiere ir y liderazgo para producir el cambio. El delito asociado al mundo de la droga no es un fenómeno específico del Uruguay, pero debe ser tratado con la seriedad que amerita para evitar  generar un escenario aún más complicado para el futuro. Los especialistas hablan de familias con tres, cuatro y cinco generaciones viviendo y muriendo por el comercio de droga.

Generaciones y familias enteras expulsadas de una cierta cohesión social, piedra fundacional del país. Quienes conocen como la droga ha ido ganando espacios en otras realidades señalan los peligros que acechan al Uruguay. Primero se desencadena un proceso de descomposición social y violencia que puede terminar  ahogando al sistema de seguridad estatal. Es en esos casos donde aparecen la figura del sicariato, el ajuste de cuentas, el desalojo forzado y la ocupación ilegal de viviendas. Cuanto más dinero maneje el narco, mayores serán los niveles de la corrupción y las amenazas y ataques a las fuerzas de seguridad y al poder judicial.

Aunque nadie aspira a un plan con efectos inmediatos, sí se espera ver en escena algunas de las herramientas  que antes mencionábamos como claves para el éxito: un buen liderazgo, una buena comprensión del fenómeno y sus causas, y una estrategia viable para encarar esta problemática. Sería un atrevimiento decir que no existe por parte del Ministerio del Interior tal estrategia y se entiende que esta es información que debe ser tratada con cierta reserva. Aun así, un mínimo de comunicación y transparencia ayudarían a ahuyentar algunas sombras que amenazan con oscurecer el panorama inversor, tan prometedor y luminoso en otros aspectos.

 

(*) (*) Economista por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, y MBA por el Imperial College de Londres.

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