La Unión de Clasificadores de Residuos Urbanos Sólidos (Ucrus) le presentará al presidente José Mujica una propuesta de formalización del sector ante la medida que consideran “antipopular” y “antipobre” de la Intendencia de Montevideo (IMM) de excluir los carros con caballos de la Ciudad Vieja a partir del 1º de enero de 2014; así como la construcción limitada de plantas de clasificado.
El sindicato recibió asesoramiento de la Universidad de la República y del PIT-CNT para diseñar un plan de negocios que incluye la construcción de una planta de clasificado y reciclaje con un personal de 500 personas.
El costo estimado de la infraestructura es de US$ 250 mil. La capacidad operativa proyectada por Ucrus es de 400 toneladas por día. Los cálculos son los siguientes: a una ganancia de $ 4 por kilo, se conseguirán $ 160 mil por día. El ingreso de más de US$ 220 mil al finalizar el mes permitirá, al principio, pagar la maquinaria que ya ofreció en comodato el sindicato de clasificadores chilenos. Juan Carlos Silva, dirigente de Ucrus, explicó a El Observador que el objetivo es apartar un fondo mensual para futuras inversiones que ofrezcan más mano de obra. “Como negocio es factible”, agregó.
A las máquinas se deben sumar los vehículos. Para sacar los carros con caballos de la calle –objetivo que tiene la IMM para julio de 2015–, Ucrus considera que es imprescindible su sustitución por camionetas. Este cambio ya se procesó en la ciudad de San Pablo, donde la prefectura entregó combis Volkswagen a los clasificadores y subsidió la mitad del combustible.
El salario debe “ser digno”, afirmó Silva; de lo contrario, “no se va a entusiasmar a nadie”. Consultado sobre la suma, el clasificador indicó que será “a convenir” con el Poder Ejecutivo, pero que, de ninguna forma, podrá estar por debajo de los $ 10 mil. Quienes trabajan hoy en una cooperativa de clasificadores no perciben más de $ 8 mil. “Nadie tiene miedo de trabajar si el sueldo es bueno”, señaló.
Al disponer de una prensa se mejora la ecuación económica. Por ejemplo, un depósito le paga al clasificador $ 13 por kilo de nailon. Pero se paga $ 35 a la empresa que lo pica y lo enfarda.
El objetivo de Ucrus es participar en la cadena de revalorización del desecho hasta el final como han conseguido hacer dos sindicatos regionales.
Los clasificadores de Chile manejan una fábrica de paneles de madera, cuya particularidad es que resiste el fuego. Ésta es utilizada en la construcción de refugios peatonales, baldosas, muebles e, incluso, viviendas. En Argentina, en cambio, una cooperativa constituida por 3.100 personas, se especializó en la molienda de vidrio y fabricación de envases para un laboratorio. El gobierno de la ciudad les paga un sueldo.
Ucrus reclama, además, que se incorpore una tasa a la ley de envases (Nº 17.849), que obliga a las empresas que venden, importan o distribuyen envases de cualquier tipo a que se hagan cargo de ellos, de al menos $ 0,25 por envase para destinar esa recaudación a la formalización del sector. Esto representaría un ingreso de casi US$ 60 mil mensuales.