Por primera vez se realizó un estudio local sobre el estado del coaching en Uruguay. La encuesta surgió como iniciativa de la Unidad de Coaching del IEEM (la Escuela de Negocios de la Universidad de Montevideo) y de la Federación Internacional de Coaching de Uruguay (ICF por sus siglas en inglés), con la intención de hacer un relevamiento sobre el estado de situación de la disciplina en el país.
Si bien en 2019 ICF ya había realizado una encuesta que arrojó datos sobre el sector a nivel global, puntualmente en Uruguay no se había llegado a la muestra necesaria para hacerla. Con la creación de la Unidad de Coaching del IEEM en junio de 2020, surgía la necesidad de hacer un relevamiento y contar con datos empíricos actuales sobre la situación del coaching a nivel local, por lo que la institución tomó la posta junto a ICF y PWC para realizarla. “Como a nivel mundial la encuesta había sido una iniciativa de ICF Global y PWC UK, invitamos a PWC Uruguay a ser parte del equipo, y lo lanzamos en conjunto, lo que fue un gran acierto”, dijo a El Observador Margara Ferber, directora de la Unidad de Coaching del IEEM.
El estudio se realizó durante los meses de noviembre y diciembre de 2020, y relevó la opinión de 219 participantes, de los cuales el 52% respondieron en calidad de empresas clientes o potenciales clientes de servicios de coaching y el 48% en calidad de coach o de ambas.
“La principal conclusión a la que pudimos llegar es que hay una visión altamente positiva de la profesión y de su trayectoria a futuro, tanto desde la óptica de los coaches como de los clientes”, dijo a El Observador Rodrigo Acevedo, coach ejecutivo con credencial internacional de la ICF y presidente de ICF Uruguay durante el período 2019-2021.
“Estamos muy contentos con los resultados que arrojó la encuesta”, dijo por su parte Gerardo Ibarruri, director ejecutivo de Action for Talent y docente y coach ejecutivo del IEEM. “No solamente porque validamos nuestra percepción sobre el coaching y el crecimiento que está teniendo en nuestro país, sino también porque se abren nuevos caminos y oportunidades para hacer del coaching una práctica profesional y de alto impacto para las organizaciones en el logro de sus resultados”.
Algo que les llamó la atención de los datos obtenidos es que, a diferencia del preconcepto que tenían acerca de las empresas multinacionales como las más interesadas en este tipo de herramientas, hubo un alto porcentaje de empresas nacionales (42 %) entre las que participaron de la encuesta, que ya venían incorporándola, “lo que marca una tendencia en el camino a la consolidación del coaching en Uruguay”, dijo Ibarruri.
Datos significativos para el sector
Uno de los aspectos que resaltan los especialistas como conclusiones de la encuesta es el alto porcentaje en satisfacción y en el retorno de la inversión en aquellas organizaciones que trabajan el desarrollo de sus ejecutivos a través de procesos de coaching.
El 89% de los clientes encuestados consideró que el retorno de la inversión de los procesos de coaching contratados ha sido el esperado o superior a lo esperado, mientras que el 97% recomendaría contratar servicios de coaching en el ámbito organizacional.
Para Ibarruri, otro aspecto a destacar es el crecimiento del número de coaches en los últimos dos años y el aumento de acreditaciones profesionales otorgadas por organizaciones de coaching internacional, “lo que le da a la profesión seriedad y a los clientes y organizaciones, la confianza de estar trabajando frente a profesionales que cuentan con una trayectoria avalada internacionalmente”.
La confianza es clave en esta área y eso también se vio reflejado en los resultados de la encuesta. Ante la pregunta de qué aspectos priorizan a la hora de la contratación de un coach, los clientes respondieron en primer lugar las referencias, seguido de las horas de formación, la experiencia específica que tenga en el área de trabajo de la empresa y que cuente con credenciales internacionales que avalen su formación.
Por otro lado, el desconocimiento sobre qué es el coaching se presentó como una de las principales causas por las que las empresas no contratan este tipo de servicios profesionales. Pero para Ibarruri, esto es una oportunidad para que las asociaciones profesionales de coaching en Uruguay continúen difundiendo la disciplina y cuáles son los beneficios para el cliente, tanto sea este una persona como una organización.
Según la encuesta, los temas más tratados en los procesos de coaching son aquellos vinculados con la inteligencia emocional y las llamadas “habilidades blandas”. En el top cinco de competencias trabajadas están la comunicación, el relacionamiento interpersonal, la gestión de personas, la gestión del cambio y el trabajo en equipo.
“No podemos hablar de liderazgo sin antes mencionar el autoconocimiento, competencia fundamental de la inteligencia emocional que es altamente desarrollada durante los procesos de coaching”, señaló Ibarruri, “Es desde la capacidad de conocerme a mí mismo y de desafiar las creencias y modelos mentales que me vienen acompañando a lo largo de la vida, que se logra poder ampliar la mirada y encontrar soluciones creativas a situaciones que estaban teniendo un impacto negativo en mí, en mi equipo o en los resultados del negocio y que no sabía o no podía abordar”.
Pero esa búsqueda del autoconocimiento tiene que surgir de la persona que pasará por el proceso y no ser impuesta desde afuera. En ese sentido, Rodrigo Acevedo explica que, “cuando un ejecutivo invierte en un proceso de coaching, no lo debe hacer de manera obligada, sino sintiéndose cómodo porque se trabajan aspectos de uno bastante profundos. El ejecutivo tiene que tener real interés para que eso funcione. Para ver resultados y un retorno de la inversión, debe estar comprometido con el cambio”.
Los entrevistados plantean que deben difundirse más las ventajas y beneficios que ofrece la disciplina a las personas y a las organizaciones.
“Contar con un coach que permita la generación de nuevas conversaciones y nuevas reflexiones individuales y colectivas, genera un alto valor e impacto al mantener a las personas comprometidas con el propósito de la organización y a los equipos enfocados en el logro de los desafíos”, planteó Ibarruri. Acevedo, por su parte, señaló que “el fin último del coaching ejecutivo es tener un impacto positivo en el negocio y llegar a nuevos niveles de rendimiento. (…) Cuando trabajamos en las competencias individuales, tanto del líder como de los equipos, ese trabajo se termina reflejando en los resultados de la empresa”. l