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Cómo trabaja Alejandro Sequeira, el publicista de la naturaleza

Una charla con el biólogo, diseñador y autor de varios libros que buscan rescatar la identidad uruguaya a través de sus hongos, hierbas y especias 

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07 de abril de 2019 a las 05:00

"La naturaleza no tiene agencia de publicidad”, dice Alejandro Sequeira y sonríe como si acabara de revelar un viejo chiste interno. Entonces le da un sorbo a su taza de té, se recuesta en un sillón de mimbre y la mirada se le pierde por unos segundos entre el follaje del jardín de su casa en Buceo que, desde fuera, parece olvidada detrás de un portón gris y un embalaje de árboles y plantas bien verdes. La naturaleza no tiene agencia de publicidad, es cierto, y por eso el trabajo de personas como él resulta tan necesario.

Sequeira es un poco biólogo, otro poco diseñador, algo periodista y escritor, y también una parte maestro. Si alguien no lo conociera en absoluto, le bastaría con recorrer con la mirada los estantes de la desordenada biblioteca que tiene en el estudio de su casa para pintarse un panorama bastante claro de quién es, qué hace, qué le interesa.

Guías ilustradas de fauna y flora autóctona; gruesos manuales de cocina con recetas de la India, de México, del Río de la Plata; enciclopedias de historia natural; revistas y compendios de diseño gráfico. Son libros escritos por otros que le hablan a él. Pero también reposan, en ese caos bastante estético, sus propios libros. El último, Hierbas medicinales y aromáticas usadas en Uruguay, es una mezcla de todo eso que lo inspira y lo define.

Sequeira se considera, ante todo, un divulgador de la ciencia y la naturaleza. El trabajo en laboratorio nunca le gustó lo suficiente. Desde siempre su interés se repartió entre el diseño y la biología. “Las dos cosas son totalmente complementarias, se ayudan una a la otra”, dice. Y explica que cuando él arrancó, en 1984, no existía el diseño gráfico como una carrera. Los que ejercían venían del palo de Bellas Artes o iban a parar a una imprenta, un estudio o una redacción y ahí se formaban, a ensayo y error.  A Sequeira el método, el análisis y la capacidad de investigación que desarrolló estudiando en facultad de Ciencias –nunca se recibió– apuntalaron la libertad creativa del diseño. Y la independencia del diseño ordenó su pensamiento científico de una manera mucho más amigable, cercana y legible. Por eso terminó siendo un divulgador.

El camino de la divulgación empezó con los hongos. Nadie los estaba estudiando o clasificando a fondo y Sequeira, que ya llevaba varios años en el mundillo de la ciencia y en el mercado editorial, asumió el desafío de reportearlos. 

Trabajó en la mayoría de los diarios de Montevideo como diseñador e incluso formó parte del primer equipo que dio forma a las maquetas de las páginas de El Observador. Ese entrenamiento en la mirada periodística y sus estudios en biología fueron lo que moldearon “el oficio de explicar las cosas”.

El valor de los frutos nativos

El investigador comenta que hoy hay un interés por los hongos y las hierbas mucho más desarrollado que hace 20 años. En 2005 empezó a fotografiar fungis y con la ayuda de sus colegas y del microscopio logró clasificarlos. Seis años después montó su primera fotogalería con todos sus descubrimientos y en 2013 compiló todo el material en un libro que un año después sería reconocido en los premios Bartolomé Hidalgo en la categoría de investigación y divulgación científica. Después vinieron las especias y las hierbas en dos libros que completaron su santísima trinidad literaria de los frutos nativos.

Ahora a Sequeira le llegan todos los días al menos 10 mensajes por Facebook, mail o WhatsApp con fotos y preguntas de los lectores. “¿Qué hongo es este?, “¿se puede comer?”, “¿es venenoso?”, son algunas de las consultas que atiende. Y ya no espera para publicar un nuevo libro antes de dar respuestas; ahora comparte sus hallazgos en redes sociales.

–¿Los uruguayos valoramos nuestros frutos nativos?
–Lo que hay es una cuestión de recuperación de todos nuestros frutos nativos. La gastronomía local hoy está en auge y tiene mucho valor, buen marketing e incluso llegó a los medios con Masterchef. Y en medio de esa recuperación está el volver a los aromas y sabores locales. De hecho, no hay un cocinero más o menos famoso que no haya encontrado su rumbo con la vuelta a sus raíces, con los sabores de la infancia, con la comida de la abuela.

La gastronomía está muy presente a lo largo de los libros de Sequeira. A él le gusta mucho cocinar y dice que todo el tiempo está intentando vincularse con personas que trabajan en el rubro. De hecho, en sus tres libros hay recetas propias y de quienes él considera sus referentes: Martín Lavecchia, Nacho Quesada, Mauricio Pizard, Laura Rosano, entre otros. 


–¿Por qué es importante que los uruguayos valoremos nuestros frutos nativos?
–Son nuestro patrimonio. Es una fuente de identidad y eso está bueno para disfrutarlo nosotros y para ofrecerlo al mundo. Los uruguayos tenemos un perfil bajo y nos cuesta trabajar sobre lo que nos define, sentirnos orientales. Y por eso buscamos íconos y símbolos afuera. 

–¿Cuál es la identidad uruguaya en cuanto a frutos nativos?
–Tenemos una raíz inmigrante fuerte, entonces las hierbas mediterráneas, como el ajo y el perejil, tienen un peso enorme. Si a eso se le suma el legado indígena, ahí tenemos una buena fotografía de lo que es nuestra identidad. 

De todas formas, de ese lado indígena, Sequeira dice que solo nos quedan dos elementos bien marcados: el mate y los yuyos.

Nuestra propia medicina

Sequeira cree mucho en el poder sanador de las hierbas, pero no es un fundamentalista. “Son una alternativa”, afirma.

“Como investigador lo que hago es dar información. Si veo que hay un nudo o un problema que está en disputa sobre si usar una hierba para cierta dolencia es efectivo o no, trato de llegar a todas las fuentes”, agrega.

En el libro  hay datos de la medicina más tradicional, la de las pastillas sintetizadas y las cápsulas y de la medicina más ancestral que encontraba –encuentra– su materia prima en la naturaleza. Sequeira explica que muchas veces el problema es la desinformación. Y como sabía que tenía una gran responsabilidad al promulgar datos desde su libro, tenía que ser muy exacto con las dosis y las frecuencias en el consumo de hierbas. Para eso respaldó su trabajo en el análisis de dos ingenieros agrónomos –Raquel Barg y Fernando Queirós–.

Hay mucho que desmitificar sobre el uso medicinal de las hierbas nativas. “La gente piensa que como el yuyo es bueno no importa cómo, cuándo ni en qué medida lo consumas”, apunta. Así pone como ejemplo la nuez moscada, un condimento bastante común en las mesas uruguayas que si se consume en una dosis superior a los 10 gramos puede tener un efecto mortal en organismos predispuestos.

“Creo que hay un lugar para que los fármacos y la hierbas se den la mano”, termina diciendo Sequeira.

Entonces vuelve a recorrer su jardín con la mirada. Hay una de las paredes que está cubierta por completo por una planta monstera o esqueleto de caballo, como enseñaron a llamarla en Uruguay. De ella cuelgan varios de esos frutos alargados, de textura rugosa y aroma intenso. El investigador toma uno, lo abre con la yema de los dedos y deja salir una pulpa blanca manchada de puntos negros. “¿Probaron alguna vez?”, pregunta y comparte un poco de la fruta luego de sacarle lo negro. Su sabor es dulce, como el del ananá maduro, quizá incluso un poco más dulce. La monstera deliciosa es uno de los frutos más ignorados por los uruguayos, que muchas veces tienen sus jardines sembrados de secretos.  

Hierbas medicinales y aromáticas en Uruguay 

Es el último libro de Alejandro Sequeira. En él, el investigador se propuso armar un compendio de todas aquellas hierbas que se utilizan para cocinar o con fines medicinales. La idea nació como una colección de fascículos, publicada en un diario, y llevó seis meses de compaginar en un libro. Fue editado por Ediciones de la Plaza y se puede encontrar en librerías a $ 1.440.
Plantas, un libro para irse por las ramas

Hace ya un tiempo que Sequeira y su esposa Cecilia Ratti, maestra, están trabajando en una serie de libros para aprender de la naturaleza de manera diferente. El primero fue sobre animales y el segundo –que sale en las próximas semanas– será sobre plantas. Ambos fueron editados con apoyo de los fondos concursables del Ministerio de Educación y Cultura.  
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