La intolerancia termina ganando la batalla. Las semanas previas al clásico los dirigentes cobran protagonismo. Miran al detalle los jugadores amonestados del rival y con sus actitudes derivan irremediablemente en el arbitraje. Por eso no llama la atención que el juez que tenga “la mala fortuna” de ser nominado para el encuentro previo al clásico, sea objeto de un seguimiento meticuloso.
Con el pasado en contra
Los últimos cuatro partidos estuvieron rodeados de polémica por la actuación de los jueces