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Consejos para sobrevivir a la mudanza sin recurrir al delivery

Cómo reaccionar cuando nos quedamos sin ollas, platos y todo lo necesario para cocinar

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22 de junio de 2018 a las 05:00

El tema arranca desde que empezamos a embalar las cosas, especialmente cuando llegamos a la cocina y nos quedamos sin ollas, platos, etcétera, y no solamente valoramos objetos absolutamente anónimos sino que se vuelven tan cotidianos y necesarios cuando están en la caja titulada "Cocina 2, Frágil".

1. Dejar la cocina para guardar por último.

2. Tener a mano un básico de cada rubro hasta último momento: una olla, un sartén, una espumadera (la pasta siempre salva), cubiertos, vasos y platos.

3. Para el último día en la casa y primero en la nueva los descartables son una idea genial: platitos, vasos, servilletas y no se lava por esos dos días. Ojo que el mate, café y té requieren sus implementos no descartables y, por otra parte, son indispensables durante la maratón. Usá bolsas tipo ziploc que permiten descartar en lugar de lavar. No sobra ni el tiempo ni la energía.

4. Para variar el delivery (inevitable) recurrir a básicos como pasta, arroz, alguna salsa de tomates, verduras cortadas y listas para armar una ensalada, dejando el aceite a mano, sopa (que quizá tenías en el freezer, que además hay que vaciar para limpiar y apagar por unas cuantas horas) o una sopa instantánea. Sándwiches, con huevo, carnes y alguna verdura de la bolsa de la ensalada. Es indispensable ir combinando el desorden con algún vestigio de alimentación más sana y liviana porque si no, además del cansancio de la mudanza, se te complica el estómago.

5. Pan, leche, yogur, queso en fetas, huevos duros y tomates cherry solucionan un almuerzo entre caja y caja.
6. Agua y alguna otra bebida amiga que acompañe, pero principalmente agua, bidón antes, durante y después.

7. Frutas, las básicas y simples, para comer con la mano y sin trabajo: manzanas, bananas y quizá mandarinas.

8. Postres: si en casa somos dulceros, algún postre lácteo o helado pueden ser buena compañía.

9. Comprar menos: otra buena idea es olvidar los packs familiares por unos días y recurrir a las presentaciones individuales de casi todo: yogures, jugos, bebidas, postres; en cambio, si tenemos porciones individuales de diferentes cosas es más fácil complacer a todos sin desperdiciar comida.

10. Niños: esas son "las" semanas para recurrir al comedor del colegio o, incluso, tomarse un descanso entre caja y cajón para salir a comer con ellos en el horario de almuerzo y así evitar la vianda, con lo que ella implica.

11. Amigos y compañeros: el día de la mudanza, los amigos y familia preguntan en qué pueden ayudar y es difícil, salvo que te presten un transporte, por ejemplo. Lo mejor que podés pedir es que te traigan bebidas frescas y calientes, que te alcancen el almuerzo y quizá las compras básicas del súper para la nueva casa (leche, pan, agua, fruta, yogur ).
Y esa primera noche seguramente vuelvas a recurrir al delivery, para el cual la caja de último momento será un cofre del tesoro en la isla desierta; rescatá los vasos descartables y date el gusto con una comida que te reconforte el alma. Al otro día todo se vuelve a acomodar, de a poco, pero más rápido de lo que te llevó embalar.
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