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28 de noviembre 2020 - 5:01hs

El jueves pasado, Carolina Cosse, la candidata más votada del Frente Amplio en la elección departamental en la capital, asumió uno de los cargos electivos más importantes de la política uruguaya: la Intendencia de Montevideo. A su vez, durante los últimos días, Laura Raffo, candidata única de la “coalición multicolor”, confirmó que seguirá trabajando políticamente en la capital del país con la mira puesta en disputar la revancha dentro de cinco años. Cosse versus Raffo. Raffo versus Cosse. Este pleito, que ya atrajo la atención del público durante la campaña electoral, es del mayor interés en términos del análisis político. Todo indica que, por fin, los montevideanos asistiremos a una competencia política intensa sobre cómo gobernar nuestra ciudad.

Cosse exhibe numerosas condiciones favorables para hacer una buena gestión. Tiene fama, bien ganada, de “dama de hierro” (para liderar una organización tan compleja como la IM se precisa garra). Junto a una sólida formación profesional (no es imprescindible, pero ayuda), acumuló una amplia experiencia en la gestión pública. Dispone, además, de un verdadero ejército de militantes frenteamplistas con trayectoria en distintos niveles de gobierno y diferentes áreas de políticas públicas. Por último, y no por ello menos importante, cuenta con un plan de gobierno bien definido, que combina los cometidos tradicionales de los gobiernos departamentales (v. g. gestión de residuos, movilidad, espacios públicos…) con un buque insignia potente: el plan de emergencia Atención Básica a la Ciudadanía (ABC).

El programa de gobierno, en verdad, merece un párrafo aparte. El Plan ABC terminó siendo una buena estrategia electoral. En el contexto de la angustia generada por la pandemia y sus consecuencias económicas y sociales, fue una flecha lanzada al corazón de los electores frenteamplistas, ayudando a atenuar las aristas tecnocráticas asociadas al perfil político de la candidata. Este plan es, al mismo tiempo, una oportunidad y una amenaza para ella. Me parece que se avecina una interesante batalla discursiva en torno a marcos interpretativos. Si se instala en la opinión pública que el gobierno frenteamplista de Montevideo es más sensible, eficaz y eficiente a la hora de atender los problemas sociales que el gobierno nacional, Cosse saldrá del gobierno de Montevideo fortalecida y podrá aspirar a nuevas metas. Pero si la opinión pública interpreta el Plan ABC como una estrategia electoral, si la oposición “multicolor” consigue instalar como marco interpretativo que Cosse gobierna Montevideo pensando en la elección nacional, su ambicioso buque insignia puede terminar siendo un obstáculo en su carrera política.

El problema del framing, es decir, de los marcos conceptuales con los que se encuadra y analiza el tablero político y sus movimientos, conduce directamente a la nueva estrategia de la oposición al Frente Amplio en Montevideo. Raffo confirmó que seguirá trabajando en la política montevideana. Ha dejado claro que organizará un centro de estudios anexo al Partido Nacional. Esta decisión es de la mayor importancia. Para que, dentro de cinco años, la coalición multicolor pueda competir con el Frente Amplio en Montevideo en mejores condiciones, debe encontrar la forma de criticar sistemáticamente, pero con buenos argumentos, la gestión capitalina. Es evidente que la Junta Departamental no es una buena caja de resonancia para la voz de la oposición. Esto, desde luego, no ocurre solamente en Montevideo, porque deriva en buena medida de un diseño institucional disfuncional. La creación del centro de estudios, en este sentido, pasa a ser una pieza clave.

Por cierto, el tiempo dirá cómo funcionará y cuán efectiva será la nueva estructura. La experiencia comparada muestra que los centros de estudios de los partidos cumplen distintas tareas: formación política, construcción de memoria, elaboración programática, asesoramiento técnico. Supongo que el centro de estudios que los blancos vienen imaginando se ocupará de varias de estas tareas simultáneamente. Pero su principal desafío, desde mi punto de vista, debería ser el de fiscalizar públicamente la gestión del FA, controlando que se cumplan las promesas electorales y poniendo en evidencia fallas en las políticas desplegadas por la nueva administración.

Este centro de estudios no será de la coalición multicolor, como en algún momento se manejó. Esta decisión también tiene consecuencias importantes, especialmente sobre el otro partido fundacional. Para recuperar terreno en Montevideo los colorados tendrán que hacer un esfuerzo extraordinario. Los blancos no solamente lideran el gobierno nacional. Además, en Montevideo, ya tienen una excelente candidata y pronto dispondrán del anunciado think tank. Este desafío, que en el corto plazo es un problema serio para los colorados, es una gran oportunidad para la coalición multicolor. Al fin de cuentas, la elección de 2020 en Montevideo ratificó que, dado el poderío del FA, la oposición precisa varios candidatos atractivos, compitiendo y cooperando entre sí.

En la medida en que la competencia política por el control del gobierno de la capital se vuelva más intensa, más inteligente y menos previsible, los montevideanos saldremos ganando. El peor partido de gobierno es el que sabe que, haga lo que haga, siempre lleva las de ganar. El peor partido de gobierno siempre es el que sabe que los mecanismos y actores que controlan su gestión son débiles. Los problemas que más preocupan a los vecinos montevideanos se resolverán mejor en la medida en que se incremente de modo significativo, en cantidad y calidad, el debate público acerca de ellos.

 

 

Adolfo Garcé es doctor
en Ciencia Política, docente e investigador en el Instituto de Ciencia Política, Facultad
de Ciencias Sociales,
Universidad de la República

Temas:

Laura Raffo Carolina Cosse Programa de gobierno Coalición multicolor Frente Amplio Member

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