11 de abril de 2011 19:04 hs

Especulación pura. Cautela extrema. Temor reverencial al ataque. Portugal y Costa de Marfil se sumaron al estilo imperante en el Mundial e igualaron 0-0 en un encuentro que abrió el Grupo G de Sudáfrica 2010.

Los partidos parecen calcados y, para colmo, los equipos juegan casi todos igual: 4-2-3-1. Con extremos que se refugian para tapar la subida de los laterales y para formar un impenetrable bloque en el mediocampo junto al sostén del doble cinco. ¿De atacar? Bueno, cuando se consigue la pelota y se dan todas las condicionantes defensivas, el equipo se manda. Tímido, anunciado, predecible. Y se estrella contra un muro que también ha tomado ya todas las precauciones del caso.

En medio del esquema rígido y el dominio absoluto de las defensas sobre los esbozos ofensivos, la impronta individual no aparece. Se escuda en el posicionamiento para no asumir protagonismo y especula con que un milagro le abra espacios antes de proporcionárselos por sus propios medios.

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Eso fue Cristiano Ronaldo, una de las mayores estrellas del fútbol mundial. Arrancó como para llevarse todas las palmas: encaró a la zaga y generó falta y amarilla, remató a los 11’ de distancia y sacudió el palo. Volvió a encarar y fue derribado pero el juez uruguayo Jorge Larrionda desestimó la falta y lo amonestó por insultarse con el lateral Guy Demel. Después desapareció. Ni siquiera para regalar uno de esos firuletes donde mezcla magia con vanidad para seducir a las cámaras (y más a estas cámaras lentas que a falta de algo mejor no paran de reproducir pisotones y trancazos).

Con Ronaldo lejos de la pelota Portugal se quedó en su repecho inicial. Y Costa de Marfil empezó a trabajar el partido demostrando ser el equipo africano más sólido en el certamen.

Firme en una defensa liderada por Kolo Abib Touré (ex Arsenal, hoy en Manchester City). Con presencia en un mediocampo donde Yaya Touré (Barcelona) fue el mejor del partido por recuperación y administración del balón. Y un poquito más punzante que su rival en ataque donde Gervinho (Lille) complicó a la defensa en un par de acciones por izquierda.

Curioso, en el complemento entró Didier Drogba, uno de los mejores centrodelanteros del mundo que se lesionó antes del torneo (fractura de cúbito) y el equipo no logró mantener el ritmo con el que moldeaba su victoria sumando merecimientos.

Es más, el delantero de Chelsea tuvo una sola chance y tomó una decisión errónea al buscar pase cuando la jugada le pedía culminación. Después le pasó lo mismo a Kader Keita también por izquierda (el sector que defienden Ferreira-Carvalho fue frágil). Y así el partido se cerró en empate 0-0.

Ganó la especulación. Como pide el Mundial.

(Observa)

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