El malestar de los argentinos frente a la gestión de la presidenta Cristina Fernández se está comenzando a reflejar en los números y la iniciativa de la re reelección parece destinada a ocultar esas cifras, además de a desarticular a la oposición y perpetuar el kirchnerismo.
Un estudio de la consultora de opinión pública Management & Fit reveló que el nivel de desaprobación a la gestión del gobierno llegó al 64,5%. La cifra es 15 puntos porcentuales mayor que hace un año, cuando el rechazo era de 49,2%.
En el sentido inverso, lo que cayó fue la imagen positiva de quien gobierna al país por segunda vez consecutiva: de 39,2% a 26% en un año.
De acuerdo con los medios de prensa argentinos, varios son los factores que inciden en este gran descontento. Clarín, por ejemplo, enumera “la suma de inflación, la inseguridad, la desigualdad, la intolerancia, la corrupción y la fatiga de que nos estén retando a cada rato por cadena nacional”. El gobierno argentino está enfrascado en una lucha con Clarín.
Según uno de los columnistas de ese diario, Julio Blanck, el asunto de la re reelección es una suerte de bandera nueva que se puede enarbolar en busca de simpatizantes. Con sus palabras, el malestar hace que sea necesario “recurrir a la vieja treta de la épica a medida”.
Pero esa no es la única razón que sustenta el debate, claro está. El mismo columnista menciona por ejemplo que este asunto es casi como una cuestión de supervivencia del partido. “Porque atrás de ella no hay nada. Porque ella –siguiendo el ejemplo de Néstor (Kirchner)– no deja crecer a nadie. Y como Perón, dice que su único heredero es el pueblo y entonces no hay heredero. Es ella eterna o es nada”, redactó en una columna publicada ayer.
La división entre los opositores y la reducción de su participación en la opinión pública es otra de las “ventajas” del debate re reeleccionario, según indicó ayer La Nación. Sucede que, al generar temas de controversia, Fernández fomenta una nueva discusión entre sus contrarios, tal como lo hizo con la estatización de la imprenta ex Ciccone, el traspaso del subterráneo a la Ciudad o la quita de los depósitos judiciales al Banco Ciudad.
Por otra parte, y en lo que hace a la reducción de la participación de los disidentes, fuentes oficiales confiaron a ese diario que “un eje central de su estrategia es instalar en la opinión pública que ‘del otro lado no hay nada’. La única alternativa debe ser la continuidad de la presidenta”. Esto se comprueba, en los hechos, con la práctica de los kirchneristas que ignoran a los políticos opositores, con la que buscan que queden en el olvido, en la nada. La única oposición, entonces, es la llamada “prensa hegemónica”.
Graciela Römer, titular de a consultora Römer y Asociados, es una de los analistas que creen que todo este juego beneficia a la presidenta frente a sus adversarios. “Yo no digo solo a Cristina, sino mayoritariamente. A la oposición también le genera tensiones de posicionamiento, por lo que no termina siendo tan positivo”, dijo en un coloquio que fue transcripto por el diario Perfil.
Baches
Pero de todas maneras, el plan parece que no le está saliendo a la perfección a la mandataria, al menos por ahora: ayer una encuesta de Poliarquía Consultores reveló que el 66% de la población rechaza que se haga una reforma electoral para permitir su re reelección.
Este estudio también mostró un aumento en la desaprobación de la viuda de Kirchner (de 37% hace un año a 47% en el presente) y dio una clave sobre la edad de los simpatizantes de Fernández: la proporción es mayor entre los que tienen entre 18 y 30 años. Así, los jóvenes son los que hacen un balance más optimista, ya que son 57% de la población. Entre los mayores de 50, en cambio, la presidenta es aceptada por el 46% de la gente.
Seguramente estos últimos números sean la clave de la nueva propuesta kirchnerista de que se pueda votar desde los 16 años.
Esta nueva iniciativa, lanzada en días pasados, ya fue denunciada como un “intento de maniobra electoral” para aprovechar la simpatía de los más jóvenes hacia el oficialismo por parte de la Unión Cívica Radical. El PRO, de su lado, dio una respuesta más que burocrática y pidió que se convoque a una consulta popular en todo el país para definir ambas cosas, la re reelección y la votación de los más jóvenes. Hoy, por lo pronto, todo está por verse y el proyecto del voto a los 16 ingresará a la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado.