Cuando Rose Wang llamó a la línea de servicio al cliente de Zappos, solo quería una confirmación de que los Crocs rosas que había pedido para regalarle a su mamá el Día de las Madres incluía un recibo de regalo. No obstante, a los cinco minutos de estar en la llamada, Wang, de 33 años, percibió algo diferente.
Luego de atender el asunto del recibo de regalo, la representante de servicio al cliente, que estaba en Las Vegas, empezó a charlar. Con una voz tranquila que a Wang le recordó la de una abuela, la representante le dijo que también a ella le era casi imposible comprar regalos para su madre.
Cuando el servicio de atención al cliente se convierte en terapia
En tiempos de incertidumbre la interacción ha cambiado y hay personas felices de encontrar a alguien del otro lado de la línea
