12 de marzo de 2012 18:04 hs

Que en Estados Unidos se haga una remake de una película uruguaya es pequeño paso para el gigante del norte pero un gran paso para la industria audiovisual local. Eso sucedió el viernes pasado, cuando se estrenó Silent house, la versión hollywoodense de La casa muda, la película uruguaya dirigida por Gustavo Hernández filmada con una cámara de fotos y con el bajísimo presupuesto de US$ 8.000.

Con un presupuesto apenas inferior al millón de dólares, Silent house es una película surgida de LD Entertainment, una productora independiente pero vinculada a las grandes distribuidoras de Hollywood. Sus directores, Curtis Kentis y Laura Lau (quien además es la guionista), se habían destacado en Mar abierto, de 2003, y pretenden aplicar ahora el mismo formato que funcionó tan bien en aquel momento: una película que tuvo un costo de US$ 500 mil y recaudó US$ 7 millones en todo el mundo.

En el protagónico rol femenino, la cara de Silent house es Elizabeth Olsen, la hermana menor de las mellizas Ashley y Mary-Kate, quien acaba de ser destacada por la revista Vanity Fair como una de las potenciales actrices estrella en el mediano plazo, muy por encima del cine superficial que hacen sus atractivas hermanas mellizas.

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Olsen, de 23 años, desde niña estudió ballet y canto y trabaja en televisión desde los 8 años. Su bautismo frente a cámaras estuvo en la serie infantil Spy Kids.

Su debut en 35 milímetros fue la película independiente Martha Marcy May Marlene, que la ubicó como una actriz seria y de carácter, a tomar en cuenta más allá de su juventud y su cara bonita.
Silent house es su segundo largometraje. Recientemente, deslumbró en la pasarela de los Oscar y la revista Vanity Fair la colocó en una selecta lista de próximas grandes estrellas de la actuación femenina.

De Tarariras a Los Ángeles
Pero al igual que los directores de Silent house, Kentis y Lau, la Olsen debió ver la cinta original y allí apareció el trabajo actoral de Florencia Colucci, la joven actriz uruguaya que representó el papel protagónico de Laura en La casa muda.

Colucci nació hace 25 años en Tarariras, Colonia, y como la Olsen, hizo teatro desde los 8 años de edad.

A los 18 años, se mudó a Montevideo y comenzó a estudiar actuación. Estuvo un año en la escuela del teatro La Gaviota y luego hizo la carrera en el Instituto de Actuación de Montevideo (IAM). Su trabajo de egreso fue un papel en Ema Bovary. También participó en una versión de La Orestíada de Esquilo, adaptada por Marisa Bentancur.

Cuando terminó sus estudios vio en la cartelera de la IAM un llamado a casting. “Se decía más bien poco, que era para un proyecto de género de terror/suspenso. Fui y quedé”, explicó Colucci a El Observador.

A pesar de su formación teatral, en cada uno de los cuatro años de carrera tuvo materias audiovisuales y participó en cortometrajes de egresados de la Escuela de Cine (ECU) y de la Universidad Católica, como Anocheciendo, de Jorge Fierro, La aguja de la mariposa, de Gonzalo Lugo, y Otro día de la familia, David Bleinkilder, entre otros.

También trabajó en televisión, en un papel secundario del capítulo Religión de la serie Adicciones, dirigido por Guillermo Casanova.

Para preparar la actuación en La casa muda el productor Gustavo Rojo le recomendó que viera varias películas para meterse en clima. “Fue una experiencia muy exigente para mí. Por ejemplo, el farol que usaba era la principal iluminación de muchas de las escenas”, dijo Colucci, sobre el filme que se rodó en una casona cerca de Pando. Sobre el suceso y la remake, la actriz confesó sorpresa. “Nos sorprendió lo de Cannes y ahora esto de la versión americana”, dijo Colucci. Sobre el papel de Olsen expresó: “Tomó material del que yo hice. Es raro pero está buenísimo”.

Dos años después de la filmación, hoy Colucci combina su trabajo en teatro con proyectos de cine y cursos para jóvenes. Da clases de arte dramático en un colegio y tiene “algo entre manos”

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