Por David Gelles
The New York Times
Esto sucederá cuando regresen a la oficina los empleados de Cisco, el fabricante estadounidense de equipos de telecomunicaciones:
Todos los días, antes de salir rumbo al trabajo, los empleados tendrán que ingresar a una nueva aplicación que diseñó la empresa y responder varias preguntas sobre su salud. En los últimos catorce días, ¿han tenido contacto cercano con alguien que haya dado positivo por covid-19 o se tenga la sospecha de que está infectado de coronavirus? En las últimas 24 horas, ¿han experimentado escalofríos, dificultad para respirar o pérdida del gusto o el olfato?
El simple cumplimiento de las sugerencias de los CDC presenta obstáculos para muchas empresas, en especial para las que se ubican en rascacielos y densos centros urbanos.
Amalgamated Bank, con oficinas en Nueva York y Washington, decidió que la fecha más cercana en la que permitirá que sus empleados regresen a trabajar será en setiembre y sigue “digiriendo” las recomendaciones de los CDC.
“Queríamos estar seguros de que nos estamos dando el tiempo suficiente para una planeación adecuada”, mencionó Edgar Romney, un ejecutivo de Amalgamated que dirige el equipo encargado del regreso a las oficinas. “Hay mucha información sobre lo que se debería hacer, pero hay muchas dudas sobre cómo hacerlo”.
Por ejemplo, los CDC recomiendan limitar el uso de los elevadores para mantener el distanciamiento social de dos metros. Amalgamated renta sus espacios en edificios de oficinas llenos de gente y comparte elevadores con los otros arrendatarios. “Debemos entender cuál será el plan del administrador del edificio”, comentó Romney. “¿Qué harán al respecto de los elevadores?”.
Incluso para las empresas que ocupan edificios enteros, los elevadores son un fastidio. “No puede haber dos personas por elevador en un rascacielos”, opinó Ron Falzon, vicepresidente de Prudential, que ocupa varios edificios de gran tamaño en Newark. No sería factible: “Tardarían dos o tres horas solo en ingresar todos”.
¿Una posible solución? Prudential está considerando colocar luz ultravioleta en los elevadores para que las superficies sean desinfectadas constantemente.
Otra sugerencia de los CDC —que las empresas limiten el uso del transporte público entre los empleados— también es poco práctica en ciudades como Nueva York, donde millones llegaban al trabajo de esa manera antes de la pandemia. “Es una realidad que los lineamientos que ofrecieron presentan algunas limitantes prácticas”, señaló Jim Underhill, director ejecutivo de Cresa, una firma de bienes raíces comerciales. “En entornos urbanos densos, no es posible que todos vayan solos en sus autos. Además, en un rascacielos de 70 pisos no puedes limitar la capacidad del elevador a dos personas”.
¿Para qué los hacemos volver?
Es probable que las sugerencias de los CDC se cumplan con varios niveles de entusiasmo en diferentes partes del país. algunos ejecutivos mencionaron que esperaban ver diferencias en los esfuerzos para promover el saneamiento y el distanciamiento social según la región y el tamaño de la oficina.
Además, algunas sugerencias de los CDC podrían contradecir la misma naturaleza humana: poner fin a los apretones de manos, los abrazos y los choques de puños; uso de cubrebocas, incluso en reuniones.
“El regreso está pensado para que haya interacción social y colaboración”, mencionó Falzon. “Si la gente permanece a 2 metros de distancia y debe usar cubrebocas, ¿para qué los hacemos volver?”.
Aunque haya una vacuna y se haya eliminado la amenaza, Falzon cree que menos de un 70% de los empleados de Prudential volverá a la oficina.“No tenemos prisa de regresar”, afirmó.
La mayoría de los casi 75.000 empleados de Cisco ha trabajado de manera remota los últimos meses, y Katsoudas señaló que la empresa iba a tener un regreso paulatino a las oficinas. Los que vuelvan verán una completa transformación en su vida laboral. En muchas áreas comunes ya no habrá teléfonos. Las salas de conferencia serán desinfectadas cada vez que se terminen de usar. Los ingenieros que antes se amontonaban sobre prototipos de hardware trabajarán por turnos. Y los planos con pisos abiertos que se habían convertido en los sellos distintivos de las oficinas modernas desaparecerán cuando los escritorios se alejen aún más los unos de los otros.
“¿Qué pasará con todos esos increíbles espacios abiertos que habíamos creado?”, cuestionó Katsoudas. “Ahora habrá que reconfigurarlos”. Incluso cuando lo hagan, será todo un desafío adherirse a los lineamientos de los CDC.
“A fin de cuentas, somos seres humanos –comentó Underhill–. No somos robots”.
En duda, la capacidad de generar colaboración real
También hay inquietudes muy reales en torno a una posible pérdida significativa de la vitalidad en las oficinas en caso de seguir de forma estricta los lineamientos de los CDC. “Una de las principales razones para volver a las oficinas es que la gente pueda colaborar”, dijo Jim Underhill, de la firma de bienes raíces comerciales Cresa. “Pero cuando toda la premisa es alejarse de las personas y usar mascarillas, se ponen en duda las razones mismas que motivan el regreso de la gente al trabajo”.